Dieta
sana para el corazón
Marzo
de 2000
¿Cuáles
son los ingredientes de una dieta sana para el corazón?
Procedimientos
generales
La
base de una dieta sana para el corazón es ingerir alimentos que ayuden a
obtener o mantener un buen nivel de colesterol y de lípidos para poder
reducir el conjunto de los niveles de las lipoproteínas de baja densidad
(LDL) y aumentar las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Es
también importante reducir otros lípidos, como los
triglicéridos y las lipoproteínas 1p(a). Toda dieta
también debería mantener la presión de la sangre bajo
control. (para más información, ver los informes de
Well-Connected "Colesterol", "Angina de Pecho y Enfermedad Coronaria" e
"Hipertensión Arterial").
Grasas
y aceites
Recomendaciones
Generales para la Ingesta de Grasas:
Unas dos terceras partes del colesterol que el cuerpo almacena no provienen del
colesterol de la comida, sino que es fabricado por el hígado, y su
producción es estimulada por las grasas saturadas (procedentes en su
mayoría de grasas animales). La clave para controlar el colesterol,
pues, recae en dicha saturación de grasas y aceites. Cuando se han
empezado a estudiar los efectos de la grasa en el cuerpo, sin embargo, se ha
observado que el problema tiene una naturaleza muy compleja. Todas las grasas
halladas en los alimentos se componen de cadenas de moléculas compuestas
de carbono y glicerol, los llamados ácidos grasos. Las grasas y los
aceites están formados por una mezcla de tres bloques químicos:
ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados y saturados. En conjunto,
se denominan triglicéridos. Los átomos de hidrogeno se unen a
estas cadenas de diferentes formas.Los ácidos grasos monoinsaturados
tienen la menor cantidad de átomos de hidrógeno, los
poliinsaturados tienen uno o más puentes de unión y los saturados
tienen la mayor cantidad. Los monoinsaturados y poliinsaturados se encuentran
en los productos vegetales y los saturados en los productos animales y algunos
aceites de plantas tropicales. Los aceites y las grasas que las personas y los
animales comemos son casi siempre mezclas de los tres ácidos grasos,
aunque casi siempre predomina un tipo. Existen, además, tres subgrupos
químicos de ácidos grasos poliinsaturados: los ácidos
grasos omega-3, omega-6 y omega-9
.
Para
complicar más las cosas, también existen los ácidos
transgrasos, que son grasas no naturales, ya que proceden de la síntesis
química uniendo átomos de hidrogeno (proceso denominado
hidrogenación) a los ácidos grasos poliinsaturados. Estos
subgrupos se están investigando actualmente por sus repercusiones
específicas sobre la salud.
Todas
las grasas, tanto las buenas como las malas, tienen las mismas calorías.
A pesar de que existe una gran controversia sobre cuáles son los efectos
de las grasas en la salud, virtualmente todos los expertos aconsejan que se
limite la ingesta de grasas saturadas y de ácidos transgrasos
(encontrados en productos de bollería comerciales y comida
rápida). Otros ácidos grasos, sin embargo, pueden ser
beneficiosos. Para calcular la ingesta diaria de calorías, se tiene que
multiplicar el número de gramos de grasa que se ingieren por 9 (un gramo
de grasa es igual a 9 calorías, tanto si son saturadas como insaturadas)
y dividirlo por el número de calorías diarias deseadas. Una
cucharadita de aceite, mantequilla yotras grasas equivale a cinco gramos de
grasa.
Grasas
Perjudiciales:
Reducir el consumo de grasas saturadas y ácidos transgrasos mediante de
la dieta es el primer paso para controlar el nivel de colesterol. Las grasas
saturadas se encuentran principalmente en los productos animales, incluyendo la
carne y los alimentos lácteos. Una dieta rica en grasas saturadas
aumenta el nivel de colesterol en la sangre. Los aceites tropicales, como el de
coco y la manteca de cacao, contienen también grandes cantidades de
grasas saturadas. Se desconoce, sin embargo, sus efectos sobre el
corazón. Los países con la ingesta más elevada de aceites,
Costa Rica y Malasia, tienen unos porcentajes mucho más bajos de
enfermedades coronarias y de niveles de colesterol que los países
occidentales.
Los
ácidos transgrasos son peligrosos para el corazón y,
además, podrían provocar ciertos cánceres. Se originan
durante un proceso que pretende estabilizar los aceites poliinsaturados para
evitar que se vuelvan rancios y mantenerlos sólidos a temperatura
ambiente. Algunos expertos creen que tales grasas parcialmente hidrogenadas son
todavía peores que las grasas saturadas porque aumentan los niveles de
colesterol LDL y reducen los HDL, y pueden tener efectos perjudiciales en las
paredes de las arterias. Un estudio que se realizó en 80.000 enfermeras
informó de que las mujeres cuyo consumo total de grasas representaba un
46% de ingesta de calorías no corrían un riesgo de ataque al
corazón más elevado que aquellas mujeres cuya ingesta de grasas
representaba el 30% de calorías consumidas. Las mujeres cuyas dietas
eran ricas en ácidos transgrasos, no obstante, tenían un 53%
más de riesgo de ataque al corazón en comparación con
aquellas que consumían el mínimo de grasas. Las grasas
hidrogenadas aparecen en la margarina, en muchas comidas rápidas
y
en productos de bollería.
Grasas
y Aceites Beneficiosos:
Se debería remarcar que algunas grasas son esenciales para la salud y
también para el desarrollo de la salud de los niños. La
asistencia pública ha dado importancia principalmente a los posibles
beneficios o riesgos de las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las
grasas poliinsaturadas se encuentran en el aceite de girasol, el maíz,
los aceites de semillas de algodón y el pescado, mientras que las grasas
monoinsaturadas se presentan generalmente en las aceitunas, en el aceite de
coco, en el aceite de cacahuete y en las nueces. Los estudios, sin embargo, no
se ponen de acuerdo en sus efectos. Por ejemplo, casi todos los estudios
indican que las grasas monoinsaturadas ayudan a mantener unos niveles sanos de
HDL, mientras que las grasas poliinsaturadas los reducen. Un estudio del
año 2000 que ha comparado el aceite de oliva (rico en ácidos
grasos monoinsaturados) con el aceite de girasol (rico en poliinsaturados)
informó de que las dietas basadas en aceite de oliva presentaban una
mayor reducción de la presión arterial. Los científicos,
pues, están interesados principalmente en los ácidos grasos
más pequeños contenidos en estos aceites llamados ácidos
grasos esenciales, los cuales pueden tener más efectos
específicos sobre los lípidos.
Los
tres ácidos grasos más importantes son el omega-3, el omega-6 y
el omega-9. Los aceites de los alimentos contienen a menudo una
combinación de estos tres bloques, y debido a ésto existe una
gran variedad de resultados observados en los consumidores:
Ácidos
Grasos Omega-3:
categorizados como ácido alfa-linolénico (que se encuentra en el
aceite de canela, en las semillas de la soja y del lino, en el aceite de oliva,
en la mayoría de nueces y semillas) y ácidos docosahexaenoicos y
eicosapentanoicos (que se encuentran en el pescado graso y en la leche
materna). Los estudios han indicado que los aceites vegetales que contienen
ácidos alfa-linolénicos son beneficiosos para el corazón.
Los aceites del pescado, que contienen ácidos docosahexaenoicos y
eicosapentaenoicos, no tienen demasiados efectos sobre el colesterol, pero
pueden ser beneficiosos para la pared de las arterias (el endotelio) y mejorar
por tanto el flujo de sangre. [ver también "El Pescado" en
"Proteínas", más abajo].
Ácidos
Grasos Omega-6:
categorizados como ácidos linoleicos, o linólicos (que se
encuentran en las semillas del lino, en el maíz, en las semillas de la
soja y en el aceite de canela). Muchas de las grasas hidrogenadas están
hechas de aceites ricos en ácidos grasos omega-6.
Ácidos
Grasos Omega-9:
Se encuentran en el aceite de oliva.
Los
estudios indican que todos estos ácidos grasos son esenciales para
vivir. Los estudios han encontrado una protección mayor contra las
enfermedades coronarias en los aceites omega-6 que en los omega-3, aunque el
omega-6 se asocia también con el aumento de producción de unos
componentes llamados eicosanoides, que desencadenan el crecimiento de tumores
en los animales. Tanto los ácidos grasos omega-3 como omega-9 contienen
elementos químicos que bloquean dichos eicosanoides. Algunos
científicos creen, no obstante, que nuestra dieta occidental actual
contiene una razón de 10 a 1 de ácidos grasos dañinos
frente a los omega-6 y omega-3. La última opción, pues, es
intentar obtener un mejor equilibrio de ácidos grasos sin consumir
demasiadas calorías.
Sustitutos
de las Grasas:
Los sustitutos de las grasas se añaden a los productos comerciales o se
usan en la bollería, sustituyendo así algunas de las cualidades
de la grasa, aunque sin añadir tantas calorías. Algunos
sustitutos, como las gelatinas celulosas Avicel, Carrageenan (hecha de algas
marinas) y la goma arábica y la goma guar han sido utilizadas durante
décadas en muchos alimentos manufacturados.
Las
nuevas grasas sintéticas se pueden conseguir actualmente, pero se conoce
muy poco sobre sus efectos a largo plazo. La olestra (Olean) pasa por cuerpo
sin dejar ninguna caloría proveniente de las grasas. (Se debería
mencionar, sin embargo, que los alimentos que contienen olestra aún
tienen calorías de los carbohidratos y de las proteínas). Casi
todos los informes sobre calambres y gastroenteritis después de comer
alimentos que contienen olestra no han sido muy importantes. Un hecho que
preocupa bastante es que incluso pequeñas cantidades de olestra reducen
ciertas vitaminas y nutrientes del cuerpo que son importantes para la
protección contra enfermedades graves, como es el caso del
cáncer. La FDA pide que las vitaminas que se pierden sean
añadidas a los productos que contengan olestra, aunque no otros
nutrientes.
SustanciasLas
sustancias de plantas llamadas esteroles son conocidas por reducir el
colesterol impidiendo su absorción en el tracto intestinal. Un esterol
llamado sitostanol, o también estanol, está siendo usado en las
margarinas. Los estudios con este producto informan de un descenso de las LDL y
del colesterol total cuando se usan, incluso en niños con niveles
hereditarios altos de colesterol, aunque no todos los estudios tienen
resultados positivos. En un estudio de 1999, el sitostanol fue efectivo para
reducir el colesterol sólo cuando se combinaba con una solución
que contenía lecitina. También es posible que el sitostanol
impida la absorción de productos grasos vitales, como pueden ser algunas
vitaminas. En un estudio se sugirió que podía impedir la
absorción del beta caroteno y de la vitamina E, pero no tenía
efectos sobre las vitaminas A y D. De todos modos, la adición de esta
margarina a dietas ya bajas en calorías puede no tener ningún
efecto beneficioso.
Por
investigar están aún los sustitutos de las grasas derivados de la
beta-glucán, la fibra soluble hallada en la avena y la cebada (Nu-Trim).
Pueden ser beneficiosas para la salud, además de reducir calorías
y sustituir grasas hidrogenadas o saturadas.
Deberíamos
intentar limitar las comidas incluso con pocas grasas y los sustitutos de las
grasas en nuestras dietas. A pesar de que uno pueda creer que comer productos
bajos en grasas o con sustitutos de las grasas signifique consumir menos
calorías, a menudo se equivoca. Muchos productos bajos en grasas
contienen calorías extra del azúcar y de otros carbohidratos. Un
estudio ha encontrado que las personas que consumen alimentos que contienen
sustitutos de las grasas no consiguen deshacerse de las comidas grasas,
mientras que las personas que aprenden a cocinar con alimentos sin o bajos en
grasas pierden eventualmente el gusto a las dietas ricas en grasas.
Carbohidratos
complejos y fibra
Los
alimentos que contienen grandes dosis de carbohidratos complejos y fibra son
tan importantes como reducir las grasas perjudiciales para mantener una dieta
sana.
Fruta
fresca y Verduras:
El consumo regular de fruta y de verduras crudas reduce las víctimas de
enfermedades en las arterias coronarias y de los ataques en el corazón,
puede bajar la presión sanguínea y puede prevenir contra ciertos
cánceres.
Algunas
sustancias halladas en las frutas y verduras, llamadas fitoquímicas,
como los flavonoides, los esteroles, el fenol y los compuestos que contienen
sulfuro, son muy importantes. Además, muchos alimentos -generalmente las
frutas y verduras de color oscuro- que contienen dichos nutrientes
también están provistos de fibra. Los flavonoides, que se
encuentran en el vino tinto, en las cebollas y en las manzanas, previenen del
daño causado por el colesterol y de los coágulos
sanguíneos. Muchas bayas son especialmente unas potentes antioxidantes.
Algunos estudios han sugerido que una sustancia química de la cebolla
llamada cisteína alilo-S podría reducir el nivel de colesterol,
aunque dos recientes estudios no han encontrado ningún efecto
beneficioso para el corazón en el hecho de tomar pastillas que contienen
aceite de ajo o un polvo equivalente a tomar entre un diente de ajo o uno y
medio al día. La preparación de estos productos, sin embargo,
puede ser la responsable de que no tengan ningún efecto. Otro estudio
reciente de que calentar los ajos impide sus efectos beneficiosos para la
salud. Picando los ajos frescos y dejándolos reposar 10 minutos antes de
freírlos, sin embargo, no se pierden la cisteína alilo-S y otras
sustancias químicas beneficiosas cocinarlos. En cualquier caso,
añadir ajos a la comida es una buena opción para aquellos a quien
les guste disfrutar de su sabor.
Cereales,
Nueces y Fibra:
La fibra dietética es un componente importante para obtener un buen
nivel de colesterol. Un estudio indicó que las personas que
seguían una dieta baja en grasas con un consumo de 25 gramos de fibra al
día reducían su nivel de colesterol en un 13%, en
comparación con el 9% de otros grupos que consumían menos fibra.
Otros estudios han indicado un menor riesgo de cardiopatías en las
personas que tomaban más fibra, especialmente proveniente de los
cereales. La fibra también ayuda a la pérdida de peso y puede ser
beneficiosa contra el cáncer. La adición de cereales al desayuno
parece contribuir a la reducción de los niveles de colesterol..
La
fibra pasa a través de los intestinos sin digerir. Se lleva consigo el
agua, que es eliminada como parte del contenido de las heces. La fibra puede
ser soluble o insoluble. La fibra se encuentra en las plantas, principalmente
en las legumbres, en la fruta, en todo tipo de cereales, en las nueces y en las
verduras (judías y guisantes), que también son beneficiosas para
la salud. Muchos estudios han comunicado que las nueces, que contienen
ácidos grasos omega-3, fibra y otras sustancias importantes, pueden ser
especialmente beneficiosos para el corazón disminuyendo los LDL y el
colesterol total sin aumentar los triglicéridos. La fibra soluble (que
se encuentra en las nueces, en la avena, en las judías y otras verduras,
en la cebada, en las ciruelas y en varias frutas y verduras) es especialmente
útil para reducir el nivel de colesterol, posiblemente porque remueve
los ácidos biliares del intestino. La fibra soluble mejora
también los niveles de glucosa en la sangre y parece que reduce la
presión sanguínea. La avena parece ser una fuente particularmente
beneficiosa de fibra soluble. Según un estudio, las mujeres que ingieren
de 6 a 11 veces todo tipo de cereales al día redujeron su riesgo de
enfermedades coronarias en una tercera parte. La fibra insoluble (que se
encuentra en el centeno, en el trigo, en todo tipo de cereales, semillas y en
las peladuras de la fruta y las verduras) pueden también absorber la
grasa e incluso ayudar a perder peso.
Lo
mejor es obtener la fibra, soluble o insoluble, de los alimentos. Si alcanzar
esto es difícil, el psilium, un cereal que se cultiva en la India, es un
excelente suplemento de fibra soluble (Metamucil, Fiberal, Perdiem). Los gases
y la flatulencia acompañan a menudo a una dieta alta en fibra; para
combatirlos, se deben beber al menos 8 vasos de agua al día y ingerir
enzimas que ayuden a digerir la fibra. Cuando se preparen los guisantes o las
judías, déjenlos en remojo durante toda la noche y luego
enjuáguelos y tire el agua antes de cocinarlos.
Las
personas que aumenten los niveles de ingesta de fibra soluble también
deben aumentar su ingesta de líquidos. El glucomanan, un polvo natural
rico en fibra que se obtiene de raíces, está demostrando
resultados prometedores para controlar los niveles de glucosa, de colesterol y
la presión arterial.
Proteínas
Pescado:
Algunos estudios han informado de que comer pescado o marisco al menos una vez
por semana reduce en más de la mitad el riesgo de muerte repentina por
las anormalidades del ritmo del corazón. El pescado aceitoso, como el
salmón, el pez espada y el atún parece que son especialmente
beneficiosos. (Estudios en personas que toman suplementos de pescados
aceitosos, que contienen ácidos grasos omega-3 no han hallado beneficios
similares, que indiquen que el pescado contenga otras substancias protectoras).
Otra investigación indica que comer pescado reduce los
triglicéridos y las lipoproteínas. Comer pescado parece proteger
también el sistema nervioso y puede reducir riesgos en otros desordenes,
como la artritis reumatoide, el asma, la colitis ulcerativa y algunos
cánceres. Al mismo tiempo, la mayoría de estudios indican que
comer cantidades moderadas (una o dos veces por semana) de pescado es muy
beneficioso. Algunos estudios encontraron que cantidades muy elevadas (cinco o
seis veces por semana) puede ser perjudicial. Este riesgo puede ser debido a la
presencia de mercurio en muchos tipos de pescado (el salmón es una
excepción).
Soja:
La
soja es un alimento excelente. Es rica tanto en fibra soluble como insoluble,
en ácidos grasos omega-3, y contiene todas las proteínas
esenciales. La soja contienen también estrógenos naturales
llamados isoflavonas, que tienen efectos en los niveles de lípidos.
Varios estudios en los cuales los individuos comían 47 gramos de
proteínas de soja todos los días, el LDL se redujo en 13%, los
triglicéridos en un 11% y el HDL aumentó en un 2%. Cuatro unzas
de tofu equivalen a unos ocho a trece gramos de soja, y una hamburguesa de soja
contiene unos 18 gramos. (La salsa de soja, sin embargo, contiene sólo
una pequeña cantidad de soja y una gran cantidad de sodio). Las
proteínas de soja en polvo, que contienen como mínimo unos 60
gramos de isoflavonas, pueden proporcionar beneficios similares. Las
cápsulas de isoflavonas, sin embargo, no parecen tener beneficios. La
alta ingesta de soja durante el embarazo puede tener efectos adversos sobre el
feto, aunque esto sólo se ha observado en estudios en animales.
Carne:
La grasa contenida en la carne varía según el tipo y el corte. Lo
mejor es comer pollo sin piel o pavo; los cortes más magros del cerdo
(el lomo y el lomo tierno), sin embargo, se parecen al pollo en
calorías, grasas y nivel de colesterol, así como en su efectos
sobre los niveles de LDL y de HDL. Debe destacarse, sin embargo, que hasta el
pollo y el lomo no mejoran los niveles de colesterol y, en términos de
salud cardiaca, es mejor comer pescado.
Sodio
Un
poco de sodio es esencial para proteger el corazón, aunque la
mayoría de expertos están de acuerdo en que la mayor parte del
consumo está muy lejos de lo que es necesario. Las dietas ricas en sal
aumentan la presión sanguínea en las personas mayores. Eliminando
simplemente la sal en la mesa y al cocinar puede ser algo beneficioso, y se
pueden conseguir sustitutos de la sal como la Cardia, que contiene una mezcla
de potasio, sodio y magnesio. La Cardia es cara, sin embargo, y dado que la
mayoría (un 75%) de la sal de la dieta de las personas proviene de
alimentos comerciales o procesados, los beneficios de los sustitutos de la sal
de mesa tienden a ser muy modestos.
Azúcar
El
azúcar contiene calorías y aumenta rápidamente el nivel de
glucosa de la sangre. No contiene ningún otro nutriente. Un estudio
descubrió que el azúcar era un factor de riesgo para las
enfermedades coronarias, posiblemente porque el azúcar propicia la
obesidad, que aumenta las lipoproteínas de densidad muy baja y los
triglicéridos que son perjudiciales para el corazón. Los
edulcorantes artificiales son la sacarina, el aspártamo (Nutra-Sweet) y
el acesulfamo K (Sweet One). La sucralosa (Splenda), un nuevo edulcorante,
puede ser también una buena alternativa al azúcar.
Colesterol
dietario
El
hallazgo del colesterol en la dieta no es fácil. El colesterol se
encuentra solamente en los tejidos animales, en grandes cantidades en la carne,
en productos lácteos, en la yema de huevo y en el marisco. La
Asociación Americana para el Corazón recomienda no más de
300 mg de colesterol diarios. Un estudio calculó, sin embargo, que
reduciendo la cantidad de colesterol diario en unos 100 mg solamente
reduciría el nivel de colesterol en un 1%. Evitar los alimentos ricos en
colesterol no ayuda tampoco mucho a reducir los niveles elevados de LDL. Los
huevos son también una gran fuente de proteínas, son ricos en
nutrientes beneficiosos y son bajos en grasas saturadas. Un estudio en personas
que comían huevos frecuentemente indicó que algunas personas con
un elevado nivel de colesterol,experimentaron un nivel de LDL más bajo y
hasta un pequeño aumento del HDL.
Un
estudio ha indicado que aunque el colesterol dietario por si mismo no aumenta
el riesgo de cardiopatías en la mayoría de las personas, las
personas con diabetes, especialmente la tipo 2 pueden ser una excepción.
Hasta que no se investigue más, estas personas deben evitar el comer
huevos u otras comidas ricas en colesterol (como por ejemplo las gambas)
más de una vez por semana.
Vitaminas
y suplementos
Vitaminas
y suplementos antioxidantes:
Actualmente se están estudiando las vitaminas A, C y E, así como
otros nutrientes, por su papel como antioxidantes, los que actúan como
interceptores de las partículas llamadas radicales libres. Estas
partículas inestables, son productos de desecho de un gran número
de procesos químicos normales del cuerpo humano, y que se encuentran a
un nivel elevado en los fumadores, en el estrés y si ha habido
exposición a toxinas ambientales. Pueden dañar las membranas
celulares e interactúar con el material genético, contribuyendo
al desarrollo de un gran número de alteraciones como el cáncer y
las enfermedades cardiacas.
Las
evidencias de los efectos cardioprotectores de la vitamina E son más
fuertes que en otros antioxidantes. Aunque no todos los estudios sobre la
vitamina E dan resultados positivos, algunos expertos creen que la
mayoría son lo suficientemente prometedores como para recomendar unos
suplementos diarios de 400 a 800 UI en los pacientes con enfermedad coronaria.
Por ejemplo, los estudios en laboratorio han observado que la vitamina E tiene
propiedades que inhiben la formación de coágulos y de placas de
ateroma, así como la proliferación celular en las paredes de las
arterias. Algunos estudios han sugerido que la vitamina E podría
proteger contra la embolia isquémica (causada por un bloqueo de las
arterias) y un estudio en animales demostró que los niveles altos de
vitamina E en la dieta reducían la cantidad de tejido cerebral
dañado en un episodio embólico.
Las
evidencias del efecto cardioprotector de la vitamina C son más
débiles. En dos estudios grandes que demostraron algún beneficio
de la vitamina E, la vitamina C no fue protectora. La vitamina C también
puede mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos y tener
beneficios sobre la presión arterial. Un estudio encontró algunos
beneficios contra las embolias pero no contra las cardiopatías.
Algunos
estudios han despertado cierta preocupación ya que sus resultados
indican que los suplementos de sustancias antioxidantes pueden ser
perjudiciales para determinadas personas con enfermedades concomitantes,
especialmente dado que las mismas propiedades que protegen a las células
sanas también pueden hacerlo sobre las cancerosas. De hecho, existen
evidencias de que a altas dosis, tanto la vitamina E, como la C y los carotenos
tienen propiedades oxidantes que pueden provocar efectos perjudiciales para el
organismo. Los beta carotenos y la vitamina A no han demostrado tener
ningún beneficio, y hay estudios que los han relacionado con una mayor
incidencia de cáncer de pulmón en fumadores que los tomaban. Se
deben comer cantidades importantes de frutas y verduras, ya que contienen
cantidades importantes de estas sustancias y otros nutrientes.
Vitaminas
del Complejo B:
La
Niacina (Vitamina B3) se está prescribiendo actualmente para descender
los niveles tanto de colesterol LDL como de triglicéridos y para elevar
los niveles de colesterol HDL. Aunque se puede conseguir sin receta
médica, debería ser recetada por un médico para controlar
su seguridad y su efectividad. Las vitaminas B6, B12 y el ácido
fólico son importantes para proteger al individuo de los niveles
elevados de homocisteína, un aminoácido que constituye un posible
factor de riesgo en la enfermedad coronaria. Sin embargo, no se sabe si la
homocisteína es una causa o simplemente un marcador de
cardiopatía, y tampoco se sabe si los suplementos de vitamina B puedan
actuar reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Otros
Suplementos:
Un
estudio indicó que el calcio podía tener un efecto protector
frente al infarto si se obtenía de alimentos que no contuvieran grasa.
El cromo, que se encuentra en los cacahuetes, cereales y guisantes, puede
aumentar importantemente los niveles de colesterol HDL. Aunque actualmente no
se recomiendan suplementos de cromo, sí que se recomiendan los alimentos
que lo contienen. Los suplementos de L-Arginina pueden prevenir la
ateroesclerosis en las personas con colesterol elevado, pero se requieren
más ensayos clínicos para poder asegurarlo. El magnesio puede
tener efectos beneficiosos sobre el colesterol y sobre la presión
arterial, y unas cantidades adecuadas de este mineral son importantes para
prevenir el exceso de calcio en las arterias, que puede causar un
endurecimiento del endotelio (la capa celular que recubre el interior de las
arterias).
Alcohol,
cafeína, y chocolate
Alcohol:
Muchos
estudios han informado que el alcohol aumenta los niveles de colesterol HDL y
puede proteger frente a las enfermedades cardiacas y probablemente
también frente a la apoplejia. Cualquier persona que esté tomando
alguna medicación debe consultar a su médico sobre las
interacciones potenciales de la medicación con el alcohol. Las mujeres
embarazadas y las que tengan riesgo de cáncer de mama o de abusar del
alcohol, deben abstenerse de probarlo para evitar los riesgos de su ingesta. La
media de ingesta de alcohol no debe ser mayor de dos bebidas al día en
los hombres y de una en las mujeres.
Cafeína:
té y café:
El
Té puede tener un efecto muy beneficioso sobre el corazón. Aunque
contiene cafeína, también contiene ácido fólico, el
que reduce los niveles de homocisteína, el que posiblemente es un factor
importante en la enfermedad coronaria. Un estudio demostró que el
té negro también contiene flavonoides y otras sustancias que
ofrecen protección frente a las formas dañinas del colesterol
LDL. El té verde siempre se ha considerado que era beneficioso para el
corazón, pero también puede serlo el té negro. En un
estudio, la ingesta elevada de té negro se asoció con un riesgo
reducido de coronariopatías graves, especialmente en mujeres. El
té también contiene ácido folínico, el que reduce
los niveles de homocisteína, un factor que posiblemente interviene en la
enfermedad coronaria.
El
café no parece tener ningún efecto beneficioso ni perjudicial,
aunque el beber café aumenta la excreción de calcio, que es
importante para los huesos y posiblemente para la salud cardiaca. Los estudios
están observando que el café no filtrado (café turco,
café escandinavo, café francés a presión y
espresso), contiene un alcohol llamado cafestol, que puede aumentar los niveles
de colesterol. El café filtrado no presenta este residuo. De particular
interés es un estudio que reportó unos niveles aumentados de
homocisteína en las personas que tomaban muchas tazas de café al
día (si era descafeinado no se observaba este efecto). La
homocisteína como ya se ha dicho en este artículo es un factor de
riesgo coronario. Por otra parte, el café, igual que el vino tinto,
contiene fenol, que previene la oxidación del colesterol LDL. No hay
evidencias de que el café aumente el riesgo de enfermedades cardiacas,
pero el té continua siendo una mejor elección si se desean beber
bebidas cafeinadas.
Chocolate:
El
Chocolate contiene ácido esteárico, que puede reducir los niveles
de LDL. Sin embargo, los alimentos que contienen chocolate también
contienen azúcar y grasas, por lo que no se recomiendan para la
prevención.
Recomendaciones
dietéticas para la salud cardiaca
Actualmente
hay mucha discusión sobre el mejor equilibrio de carbohidratos, grasas y
proteínas en la dieta. Las tres dietas más importantes para la
reducción del colesterol son: las dietas paso 1 y paso 2 recomendadas
por la Asociación Americana del Corazón, la dieta
mediterránea y las dietas ultrabajas en grasa como la dieta Ornish.
Algunos expertos creen que las dietas paso 1 y mediterránea son las
adecuadas para las personas sin enfermedades coronarias y niveles normales de
LDL (inferiores a 160 mg/dl) y para las personas con niveles de LDL bajos
(inferiores a 130 mg/dl), con uno o dos factores de riesgo cardiacos, como por
ejemplo, niveles bajos de HDL y fumar. Para las personas que tengan niveles de
colesterol más elevados, tanto la dieta mediterránea, como la
paso 2 y la Ornish pueden ser adecuadas, dependiendo de las circunstancias de
cada individuo.
La
pregunta principal en las dietas es ¿cuanta grasa debe contener? y
¿de dónde debe proceder?. En general, la mayoría de los
pacientes tienen problemas para seguir dietas como la dieta paso 2, que
recomienda una aportación por parte de la grasa del 20% de las
necesidades calóricas. La dieta Ornish es mucho más estricta. Es
esperanzador un estudio que ha demostrado que el reducir el consumo de grasas a
26% es tan efectivo en reducir los niveles de LDL como el limitar el consumo de
grasas al 18%, que siempre es mucho más difícil de conseguir. De
hecho, los expertos insisten cada vez más en que el tipo de grasa es
más importante que la cantidad. Las dietas bajas en grasa se han
asociado con un riesgo mayor de apoplejia. La dieta mediterránea tiene
un gran atractivo que es la cantidad de comidas permitidas, incluyendo al
aceite de oliva (rico en aceites monoinsaturados) y al vino. De gran
interés en la dieta mediterránea es, sin embargo, el riesgo de
ganancia de peso, y sólo se recomienda a aquellas personas que
están razonablemente delgadas. Un cuarto enfoque de dieta
cardioprotectora es la llamada dieta DASH, que es una dieta orientada a la
reducción de la presión arterial, y que está explicada en
el informe sobre hipertensión. Un último enfoque dietético
es la dieta Atkins, que limita importantemente la ingesta de carbohidratos y
sustituye las proteínas.
Aunque
estas aproximaciones dietéticas presentan diferencias en varios aspectos
importantes, realizan varias recomendaciones comunes: todas hacen
hincapié en el valor de los cereales, legumbres, frutas y verduras, y
cuando se recomiendan las grasas, siempre son mono y poliinsaturadas. En la
elección de las proteínas, se prefieren las que provienen de la
soja y del pescado antes que las de la carne. El control del peso y el
ejercicio son compañeros indispensables de cualquier programa
dietético. Después de iniciar una dieta, generalmente se tarda de
3 a 6 meses de media antes de que los niveles de colesterol presenten alguna
respuesta, aunque algunas personas han presentado efectos en tan solo 4 semanas.
Recomendaciones
dietéticas de la asociación americana del corazón
La
Asociación Americana del Corazón recomienda la dieta paso 1 para
cualquier persona sin enfermedades cardiacas ni factores de riesgo para
prevenir la enfermedad coronaria. Esta dietadieta paso 1 requiere que el aporte
total de grasa represente menos del 30% de las calorías, la grasa
saturada menos de un 10%, y que la ingesta diaria de colesterol sea menor de
300 mg (simplemente cambiando la leche entera por leche semi o desnatada puede
ayudar a conseguir estas metas, y además sin perder el aporte diario de
calcio). Además, la dieta de la mayoría de las personas debe
contener un 50-60% de carbohidratos complejos, aunque este valor puede ser
excesivamente alto para algunas personas. También parece ser segura y
saludable una dieta rica en fibra pero baja en grasas, especialmente en
adolescentes y niños mayores.
La
dieta paso 2 se recomienda para las personas que tengan alguna enfermedad
cardiaca o bien que presenten niveles de colesterol por encima de lo normal.
Los requerimientos de esta dieta son el 20% de las calorías aportadas
por la grasa, grasa saturada menor al 7% y colesterol menor de 200 mg. En
general, la dieta paso 2 aporta unos beneficios modestos; en un estudio, tan
sólo consiguió bajar el colesterol en un 6% después de un
año, probablemente por su difícil cumplimiento. Otro estudio, que
efectuó un seguimiento más riguroso, observó una
caída del colesterol LDL en un 11%, pero desafortunadamente
también descendieron los niveles de HDL y la Lipoproteína A
aumentó, lo que se considera perjudicial para el corazón. Otro
estudio más no observó ningún efecto protector si la
persona seguía la dieta paso 2 pero no realizaba ejercicio. En cualquier
caso, no se ha observado que la dieta paso 2 pueda revertir la enfermedad
coronarial. Algunos expertos creen que contiene demasiados ácidos grasos
omega-6 (encontrados en la mayoría de aceites poliinsaturados) y
demasiado pocos ácidos grasos omega-3 (que se encuentran en el pescado).
Dieta
mediterránea
La
dieta mediterránea, con su énfasis en los cereales, pescado,
aceite de oliva, ajo y un consumo moderado de vino, es rica en fibra y
nutrientes cardioprotectores como los ácidos grasos omega-3. Los
estudios recalcan sus beneficios cada vez más. La dieta
mediterránea contiene altas cantidades de grasa (alrededor del 35 al
45%), sobretodo compuestas por ácidos grasos mono y poliinsaturados.
Recomienda el mismo aporte de proteínas que la dieta de la Sociedad
Americana del Corazón, aunque en este caso la fuente más
importante es el pescado. Los carbohidratos están reducidos, y no
sólo recomienda frutas y verduras, sino que también recomienda
nueces, legumbres, y guisantes. Las nueces están demostrando tener
efectos particularmente potentes para mejorar el balance de colesterol. En un
estudio en pacientes con infarto de miocardio, los pacientes que seguían
la dieta mediterránea tenían un 37% menos de riesgo de muerte,
segundos infartos y síntomas de la enfermedad coronaria que los que
seguían la dieta paso 2. Un estudio reciente mostró un menor
riesgo de reinfarto después de una media de 4 años
comparándola con el resto de dietas. Otro estudio observó menos
apoplejia en adultos de media edad que seguían dietas altas en grasas
monoinsaturadas. Sin embargo, el riesgo de aumento de peso debido al gran
consumo de aceite de oliva puede ser un inconveniente en esta dieta, y algunos
expertos creen que el beneficio de la dieta proviene de su alto contenido en
pescado y otros alimentos más que en el consumo de aceite de oliva. En
un estudio del año 2000, se ha detectado que el aceite de oliva se
relaciona con una menor incidencia de hipertensión arterial. Cualquiera
que escoja esta dieta debe saber las calorías que contiene, sobretodo si
debe vigilar las calorías que toma. Otros posibles defectos de la dieta
mediterránea son el bajo contenido en hierro y la pérdida de
calcio debido al bajo consumo de productos lácteos. Las personas que
escojan esta dieta deben cocinar con sartenes de hierro y comer alimentos que
contengan hierro y vitamina C, la que aumenta la absorción de hierro.
Puede ser necesario un aporte extra de calcio. El consumo de vino puede ser un
problema para los pacientes diabéticos, las mjueres embarazadas y las
personas con tendencia al abuso del alcohol.
El
programa Ornish y las dietas muy restrictivas
El
programa Ornish se recomienda para las personas con enfermedades cardiacas
severas asociadas con alteraciones del colesterol y que no deseen tomar agentes
hipolipemiantes. Es un régimen muy exigente, que excluye todo aceite y
todo producto animal, excepto el yogur desnatado, la leche desnatada y la clara
de huevo. Limita las grasas saturadas lo máximo posible,
reduciéndolas al 10% y aumenta los carbohidratos hasta el 75% de las
calorías. Además de seguir una dieta estricta, las personas deben
realizar ejercicio como mínimo tres veces por semana durante 90 minutos,
así como usar técnicas de relajación, no fumar, y no beber
más de 200 ml de alcohol al día. Un estudio reciente ha informado
que, tras cinco años de seguimiento, las personas en el programa
experimentaban un 3.1% de reducción de trombosis, una reducción
del 37,1% de los niveles de LDL, y menos incidencia de angina. En el mismo
estudio, que comparaba la dieta paso 2 con la dieta Ornish, los de la dieta
paso 2 tenían el doble de posibilidades de presentar acontecimientos
adversos a nivel cardiaco, incluyendo el infarto, que los pacientes que
seguían la dieta Ornish. Este hecho tiene mayor importancia si se tiene
en cuenta que el 60% de los pacientes de la dieta paso 2 tomaban
medicación hipolipemiante, mientras que ninguno de la Ornish lo
hacía. La Asociación Americana del Corazón comenta sin
embargo que el programa Ornish es tan difícil de mantener que puede
beneficiar a muy poca gente. De hecho, el estudio nombrado anteriormente fue
muy pequeño porque muy poca gente podía mantener el esfuerzo que
supone la dieta Ornish durante 5 años. La AHA también ha
argumentado que no se sabe qué parte de la dieta Ornish es la
beneficiosa (dieta, ejercicio o reducción del estrés), y
también ha demostrado que los individuos en la dieta paso 2 que
también realizan ejercicio tienen más beneficios que los que
sólo hacen ejercicio o sólo hacen la dieta. Esto indica que tal
vez cualquier programa que incluya dieta y ejercicio, sin que la dieta tenga
porqué ser necesariamente severa, puede ser beneficioso para la salud
cardiaca. Otro estudio reportó que ninguna dieta podía reducir
los niveles de colesterol LDL a los niveles recomendables en las personas con
cardiopatías sin la adición de algún fármaco para
el colesterol.
Algunos
estudios indican que las dietas restrictivas de las grasas pueden ser
perjudiciales. Algunos han observado que un aporte muy bajo de grasas y muy
alto de carbohidratos puede disminuir los niveles de HDL y aumentar los de
azúcar y triglicéridos (probablemente también es cierto
que las personas deben elegir carbohidratos complejos para evitar este efecto,
por ejemplo los contenidos en cereales, frutas y verduras). Las dietas
ultrabajas en grasa también pueden aumentar el riesgo de apoplejia, y
también es posible que no puedan aportar al cuerpo la cantidad necesaria
de nutrientes básicos como la vitamina A y E, el ácido
fólico, calcio, hierro y zinc. Las personas con dietas bajas en grasa
deben consumir alimentos muy variados y tomar suplementos vitamínicos.
Aun con todo, estas dietas son ricas en fibra, cereales, legumbres y frutas que
pueden ofrecer un cierto beneficio cardiaco además de reducir los
niveles de colesterol. Son efectivas en conservar el peso y protegen de la
hipertensión y posiblemente de ciertos cánceres.
La
dieta DASH
Una
dieta conocida como Aproximaciones Dietéticas para Frenar la
Hipertensión (DASH en inglés) es una dieta baja en grasas (aunque
incluye productos lácteos desnatados o semidesnatados ricos en calcio) y
rica en cereales, frutas y verduras. La dieta incluye la ingesta a voluntad de
nueces, cereales, o legumbres y contiene cantidades pequeñas de
proteínas (preferiblemente pescado, aves o derivados de la soja). En un
estudio, los sujetos participantes, de diferentes lugares de procedencia y
nivel social (incluyendo un 60% de Afroamericanos), experimentaron una
reducción significativa de su presión arterial después de
8 semanas de dieta. El efecto a largo plazo sobre el corazón es
desconocido. Esta dieta no es sólo rica en fibra y nutrientes
importantes, sino que también contiene dos veces y media más
cantidad de potasio, calcio y magnesio que las dietas tradicionales. Dentro de
los alimentos importantes se incluyen las frutas, la mayor parte de las
verduras y hortalizas (especialmente zanahorias, espinacas, apio, alfalfa,
champiñones, judías, patatas, aguacates, bróculi), pollo,
hígado, y leche desnatada o semidesnatada. De acuerdo con un reciente
estudio, las dietas bajas en calorías y ricas en trigo o en cebada
pueden disminuir significativamente la presión arterial, aunque es
necesario continuar investigando para confirmar estos hallazgos. Muchos de
estos alimentos también son ricos en fibra, lo que les convierte en
protectores frente a muchas otras enfermedades. Debe destacarse que el pomelo,
y no otros cítricos, potencia el efecto de los antagonistas de los
canales de calcio, fármacos que se utilizan en el tratamiento de la
hipertensión, por lo que debe tomarse con precaución. El efecto a
largo plazo de esta dieta sobre el corazón es desconocido.
La
dieta Atkins
La
dieta Atkins es una dieta muy controvertida que restringe importantemente los
carbohidratos y los sustituye por proteínas. Esta dieta puede causar mal
aliento, dolor de cabeza y estreñimiento. Un estudio que comparó
las dietas bajas en proteínas frente a las altas, en las que las
proteinas eran sustituidas por carbohidratos, observó que la alta en
proteinas (22% y baja en carbohidratos), redujo el colesterol total, los
triglicéridos y las LDL significativamente comparándola con la
dieta baja en proteínas (12%). El contenido en grasas fue el mismo en
ambas dietas. Los efectos a largo plazo de estas dietas son desconocidos, sin
embargo, y algunos expertos cuestionan sus beneficios. En un estudio
británico, los vegetarianos estrictos y las personas que tomaban en su
mayoría proteínas procedentes del pescado, tuvieron mejores tasas
de supervivencia que los que tomaban carne.
¿Qué
otros cambios en el estilo de vida deben acompañar a una dieta
cardioprotectora?
Obesidad
y sobrepeso
La
obesidad se asocia con niveles elevados de colesterol y triglicéridos, y
disminuidos de HDL. Incluso los aumentos graduales de peso pueden producir unos
niveles de colesterol elevados. Un estudio demostró que un aumento medio
de 400 gramos de grasa al año, causaba un aumento del colesterol total y
una disminución del HDL a medida que el sujeto se hacía mayor.
Por tanto, el objetivo de una dieta que desee controlar el colesterol,
también debe incluir el control del peso.
Ejercicio
Un
estudio reciente ha evidenciado que los cambios dietéticos sólo
mejoran los niveles de colesterol si también se realiza un programa de
ejercicios aeróbicos. Además de tener un efecto beneficioso sobre
el colesterol, el ejercicio es crítico para mantener un corazón
sano, ya que previene el sobrepeso y reduce la presión sanguínea
y la frecuencia cardiaca. Las personas que mantienen un cierto estado de
actividad tienen un 45% menos de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria que
las personas sedentarias. El ejercicio aeróbico regular (caminar
rápido, jogging, natación, ciclismo, aeróbic y deportes de
raqueta), es el mejor ejercicio para reducir el colesterol LDL y aumentar el
HDL. Puede ser necesario hasta un año de ejercicio regular para que el
colesterol HDL presente alguna mejoría. Los expertos recomiendan caminar
rápido durante 30 minutos diarios como un ejercicio beneficioso. Lo
ideal sería caminar de 30 a 35 Km por semana, pero para reducir los
niveles de HDL, cuanto más, mejor. El ejercicio con resistencia (peso)
aporta un beneficio adicional, que es reducir los niveles de LDL.
Después de una comida rica en grasas, los triglicéridos pueden
disminuirse tan solo con una sesión de 90 minutos de aeróbic, o
con varias sesiones a lo largo del día. Sin embargo, un estudio
indicó que el ejercicio practicado de manera irregular aumenta la
oxidación de los LDL por lo que lo recomendable es un programa de
ejercicios regular y sostenido. Antes de iniciar ningún ejercicio
intenso, se debe consultar a un médico. Los niños también
deben realizar ejercicio, siendo más importante incluso que en los
adultos. (para más información ver el informe número 29,
Ejercicio).
¿Dónde
se puede encontrar más información sobre las dietas
cardioprotectoras?
Instituto
Nacional del Corazón, Pulmón y Circulación
PO
Box 30105
Bethesda,
MD 20824-0105
(llamar
al 301-251-1222)
O
en Internet (
http://www.nhlbi.nih.gov/)
Proporciona
información gratuita de calidad. De interés especial es la
sección "Paso a paso, comer para disminuir tu colesterol", que da
información detallada para desarrollar una dieta
hipocolesterolémica, incluyendo menús, tablas de alimentos con
contenido e grasas y planes diarios para diferentes niveles de calorías.
Asociación
Dietética Americana
216
W. Jackson Boulevard Chicago, Illinois 60606
Llamar
al (312-899-0040) o por fax (312- 899-1979) o en Internet (
http://www.eatright.org/)
(llamar al 800-366-1655)
Esta
organización ofrece una línea de asistencia (900-225-5267) que
permite a las personas el contacto con un dietista experimentado y da
información sobre dietistas en lugares específicos. El precio es
de 400 ptas por el primer minuto si se llama desde EUA, y 170 por cada minuto
adicional. La página Web es muy recomendable ya que ofrece
información reciente sobre la nutrición y una base de datos
indexada de dietistas en una ciudad determinada y con una especialidad
determinada, incluyendo transtornos de la conducta alimentaria y control de
peso.
Asociación
Americana del Corazón
7272
Greenville Ave. Dallas, Texas 75231-4596
(llamar
al 214-373-6300) o (al 800-242-8721) o en Internet (
http://www.americanheart.org/).
Es
una fuente principal de información sobre los problemas cardiacos. Son
muy responsables y envían folletos informativos y material impreso
incluyendo recomendaciones dietéticas
Dieta
DASH (
http://dash.bwh.harvard.edu/dashdiet.htm)
Iowa
State University Extension
(Publicaciones
sobre Alimentos y Nutrición)
On
the Internet (
http://www.exnet.iastate.edu/pages/pubs/Food.html)
International
Food Information Council (
http://ificinfo.health.org/)
Nutrition
Analysis Tool (
http://spectre.ag.uiuc.edu/3.718019E-245food-lab/nat/)
Literatura
reciente
Para
elaborar cada informe de Well-Connected se revisan docenas de artículos.
Los siguientes son sólo una muestra de los que pueden ser interesantes
para el lector.
Amazing
grain: How sweet it is. Harvard Health News, March 1997
The
best diet. Harvard Men's Health Watch, January 1998
Deciphering
the latest report on trans-fat. Harvard Health Letter, February 1998
Effect
of antioxidant vitamins on the transient impairment of endothelium-dependent
brachial artery vasocaticity following a single high-fat meal. JAMA, 11/26/97
Effects
of diet and exercise in men and postmenopausal women with low levels of HDL
cholesterol and high levels of LDL cholesterol. The New England Journal of
Medicine, 7/2/98, Vol. 339.
The
facts about fats. Consumer Reports on Health, March 1997
Fish
consumption and the 30-year risk of fatal myocardial infarction, The New
England Journal of Medicine, 4/10/97
Fruits
and Vegetables: Eating your way to 5 a day. FDA Consumer, March 1997
Gastrointestinal
symptoms following consumption of olestra or regular triglyceride potato chips:
A controlled comparison. JAMA, 1/14/98
Hazards
of a high-fat meal. HealthNews, 12/30/97
How
little fat should we really eat? Consumer Reports on Health, October 1997
How
much can diet lower cholesterol? HealthNews, 2/11/97
Is
Cardia worth its salt? Consumer Reports on Health, November 1997
Less
salt, lower blood pressure in the elderly, HealthNews, 10/28/97
Meat
meets its match? Consumer Reports on Health, June 1997
Nutrition:
An ocean of options. Harvard Health Letter, June 1997
Red,
white, and beer. HealthNews, 9/16/97
Reversing
heart disease: Rating the different diets. Johns Hopkins Medical Letter, May
1997
Salt.
FDA Consumer. November-December 1997
Should
you add soy to your diet? Johns Hopkins Medical Letter, July 1997
Acerca
de Well-Connected
Los
documentos de Well-Connected han sido escritos y actualizados por
médicos experimentados y han sido revisados y editados por el
departamento de editores y un equipo de médicos de la Escuela de
Medicina de Harvard y del Hospital General de Massachusetts. Estos documentos
se diferencian del resto de fuentes de información disponibles para los
pacientes o clientes de los servicios de salud por su calidad, nivel de detalle
y actualidad. Debe tenerse en cuenta que estos documentos no han sido escritos
con la idea de ser un sustituto de la ayuda o consejo médico
profesional, sino que deben usarse sólo como una ayuda para adquirir
mejores conocimientos médicos. Siempre se debe consultar a un
médico ante cualquier problema de salud. No se puede copiar los
documentos sin el permiso expreso del Editor.
Equipo
de editores
Harvey
Simon, M.D., Editor Jefe, Massachusetts Institute of Technology; Licenciado en
Medicina, Massachusetts General Hospital
Stephen
A. Cannistra, M.D., Oncología, Profesor Asociado de Medicina, Harvard
Medical School; Director de Oncología Médica Ginecológica,
Beth Israel Deaconess Medical Center
Masha
J. Etkin, M.D., PhD, Ginecología, Harvard Medical School; Licenciado en
Medicina, Massachusetts General Hospital
John
E. Godine, M.D., PhD, Metabolismo, Harvard Medical School; Médico
Adjunto, Massachusetts General Hospital
Daniel
Heller, M.D., Pediatra, Harvard Medical School; Pediatra Adjunto, Massachusetts
General Hospital; En activo en el Children's Hospital
Paul
C. Shellito, M.D., Cirujano, Harvard Medical School; Cirujano Adjunto,
Massachusetts General Hospital
Theodore
A. Stern, M.D., Psiquiatía, Harvard Medical School; Psiquiatra y Jefe
del Psychiatric Consultation Service, Massachusetts General Hospital
Carol
Peckham, Director Editorial
Cynthia
Chevins, Editor
© 2000 Nidus Information Services, Inc., 41 East 11th Street, 11th Floor,
Nueva York, NY 10003 o escribir un e-mail a webmaster@well-connected.com
o en Internet en http://www.well-connected.com.