Dieta sana para el corazón

Marzo de 2000

¿Cuáles son los ingredientes de una dieta sana para el corazón?

Procedimientos generales

La base de una dieta sana para el corazón es ingerir alimentos que ayuden a obtener o mantener un buen nivel de colesterol y de lípidos para poder reducir el conjunto de los niveles de las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y aumentar las lipoproteínas de alta densidad (HDL). Es también importante reducir otros lípidos, como los triglicéridos y las lipoproteínas 1p(a). Toda dieta también debería mantener la presión de la sangre bajo control. (para más información, ver los informes de Well-Connected "Colesterol", "Angina de Pecho y Enfermedad Coronaria" e "Hipertensión Arterial").

Grasas y aceites

Recomendaciones Generales para la Ingesta de Grasas: Unas dos terceras partes del colesterol que el cuerpo almacena no provienen del colesterol de la comida, sino que es fabricado por el hígado, y su producción es estimulada por las grasas saturadas (procedentes en su mayoría de grasas animales). La clave para controlar el colesterol, pues, recae en dicha saturación de grasas y aceites. Cuando se han empezado a estudiar los efectos de la grasa en el cuerpo, sin embargo, se ha observado que el problema tiene una naturaleza muy compleja. Todas las grasas halladas en los alimentos se componen de cadenas de moléculas compuestas de carbono y glicerol, los llamados ácidos grasos. Las grasas y los aceites están formados por una mezcla de tres bloques químicos: ácidos grasos monoinsaturados, poliinsaturados y saturados. En conjunto, se denominan triglicéridos. Los átomos de hidrogeno se unen a estas cadenas de diferentes formas.Los ácidos grasos monoinsaturados tienen la menor cantidad de átomos de hidrógeno, los poliinsaturados tienen uno o más puentes de unión y los saturados tienen la mayor cantidad. Los monoinsaturados y poliinsaturados se encuentran en los productos vegetales y los saturados en los productos animales y algunos aceites de plantas tropicales. Los aceites y las grasas que las personas y los animales comemos son casi siempre mezclas de los tres ácidos grasos, aunque casi siempre predomina un tipo. Existen, además, tres subgrupos químicos de ácidos grasos poliinsaturados: los ácidos grasos omega-3, omega-6 y omega-9 . Para complicar más las cosas, también existen los ácidos transgrasos, que son grasas no naturales, ya que proceden de la síntesis química uniendo átomos de hidrogeno (proceso denominado hidrogenación) a los ácidos grasos poliinsaturados. Estos subgrupos se están investigando actualmente por sus repercusiones específicas sobre la salud.

Todas las grasas, tanto las buenas como las malas, tienen las mismas calorías. A pesar de que existe una gran controversia sobre cuáles son los efectos de las grasas en la salud, virtualmente todos los expertos aconsejan que se limite la ingesta de grasas saturadas y de ácidos transgrasos (encontrados en productos de bollería comerciales y comida rápida). Otros ácidos grasos, sin embargo, pueden ser beneficiosos. Para calcular la ingesta diaria de calorías, se tiene que multiplicar el número de gramos de grasa que se ingieren por 9 (un gramo de grasa es igual a 9 calorías, tanto si son saturadas como insaturadas) y dividirlo por el número de calorías diarias deseadas. Una cucharadita de aceite, mantequilla yotras grasas equivale a cinco gramos de grasa.

Grasas Perjudiciales: Reducir el consumo de grasas saturadas y ácidos transgrasos mediante de la dieta es el primer paso para controlar el nivel de colesterol. Las grasas saturadas se encuentran principalmente en los productos animales, incluyendo la carne y los alimentos lácteos. Una dieta rica en grasas saturadas aumenta el nivel de colesterol en la sangre. Los aceites tropicales, como el de coco y la manteca de cacao, contienen también grandes cantidades de grasas saturadas. Se desconoce, sin embargo, sus efectos sobre el corazón. Los países con la ingesta más elevada de aceites, Costa Rica y Malasia, tienen unos porcentajes mucho más bajos de enfermedades coronarias y de niveles de colesterol que los países occidentales.

Los ácidos transgrasos son peligrosos para el corazón y, además, podrían provocar ciertos cánceres. Se originan durante un proceso que pretende estabilizar los aceites poliinsaturados para evitar que se vuelvan rancios y mantenerlos sólidos a temperatura ambiente. Algunos expertos creen que tales grasas parcialmente hidrogenadas son todavía peores que las grasas saturadas porque aumentan los niveles de colesterol LDL y reducen los HDL, y pueden tener efectos perjudiciales en las paredes de las arterias. Un estudio que se realizó en 80.000 enfermeras informó de que las mujeres cuyo consumo total de grasas representaba un 46% de ingesta de calorías no corrían un riesgo de ataque al corazón más elevado que aquellas mujeres cuya ingesta de grasas representaba el 30% de calorías consumidas. Las mujeres cuyas dietas eran ricas en ácidos transgrasos, no obstante, tenían un 53% más de riesgo de ataque al corazón en comparación con aquellas que consumían el mínimo de grasas. Las grasas hidrogenadas aparecen en la margarina, en muchas comidas rápidas y en productos de bollería.

Grasas y Aceites Beneficiosos: Se debería remarcar que algunas grasas son esenciales para la salud y también para el desarrollo de la salud de los niños. La asistencia pública ha dado importancia principalmente a los posibles beneficios o riesgos de las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Las grasas poliinsaturadas se encuentran en el aceite de girasol, el maíz, los aceites de semillas de algodón y el pescado, mientras que las grasas monoinsaturadas se presentan generalmente en las aceitunas, en el aceite de coco, en el aceite de cacahuete y en las nueces. Los estudios, sin embargo, no se ponen de acuerdo en sus efectos. Por ejemplo, casi todos los estudios indican que las grasas monoinsaturadas ayudan a mantener unos niveles sanos de HDL, mientras que las grasas poliinsaturadas los reducen. Un estudio del año 2000 que ha comparado el aceite de oliva (rico en ácidos grasos monoinsaturados) con el aceite de girasol (rico en poliinsaturados) informó de que las dietas basadas en aceite de oliva presentaban una mayor reducción de la presión arterial. Los científicos, pues, están interesados principalmente en los ácidos grasos más pequeños contenidos en estos aceites llamados ácidos grasos esenciales, los cuales pueden tener más efectos específicos sobre los lípidos.

Los tres ácidos grasos más importantes son el omega-3, el omega-6 y el omega-9. Los aceites de los alimentos contienen a menudo una combinación de estos tres bloques, y debido a ésto existe una gran variedad de resultados observados en los consumidores:

Ácidos Grasos Omega-3: categorizados como ácido alfa-linolénico (que se encuentra en el aceite de canela, en las semillas de la soja y del lino, en el aceite de oliva, en la mayoría de nueces y semillas) y ácidos docosahexaenoicos y eicosapentanoicos (que se encuentran en el pescado graso y en la leche materna). Los estudios han indicado que los aceites vegetales que contienen ácidos alfa-linolénicos son beneficiosos para el corazón. Los aceites del pescado, que contienen ácidos docosahexaenoicos y eicosapentaenoicos, no tienen demasiados efectos sobre el colesterol, pero pueden ser beneficiosos para la pared de las arterias (el endotelio) y mejorar por tanto el flujo de sangre. [ver también "El Pescado" en "Proteínas", más abajo].

Ácidos Grasos Omega-6: categorizados como ácidos linoleicos, o linólicos (que se encuentran en las semillas del lino, en el maíz, en las semillas de la soja y en el aceite de canela). Muchas de las grasas hidrogenadas están hechas de aceites ricos en ácidos grasos omega-6.

Ácidos Grasos Omega-9: Se encuentran en el aceite de oliva.

Los estudios indican que todos estos ácidos grasos son esenciales para vivir. Los estudios han encontrado una protección mayor contra las enfermedades coronarias en los aceites omega-6 que en los omega-3, aunque el omega-6 se asocia también con el aumento de producción de unos componentes llamados eicosanoides, que desencadenan el crecimiento de tumores en los animales. Tanto los ácidos grasos omega-3 como omega-9 contienen elementos químicos que bloquean dichos eicosanoides. Algunos científicos creen, no obstante, que nuestra dieta occidental actual contiene una razón de 10 a 1 de ácidos grasos dañinos frente a los omega-6 y omega-3. La última opción, pues, es intentar obtener un mejor equilibrio de ácidos grasos sin consumir demasiadas calorías.

Sustitutos de las Grasas: Los sustitutos de las grasas se añaden a los productos comerciales o se usan en la bollería, sustituyendo así algunas de las cualidades de la grasa, aunque sin añadir tantas calorías. Algunos sustitutos, como las gelatinas celulosas Avicel, Carrageenan (hecha de algas marinas) y la goma arábica y la goma guar han sido utilizadas durante décadas en muchos alimentos manufacturados.

Las nuevas grasas sintéticas se pueden conseguir actualmente, pero se conoce muy poco sobre sus efectos a largo plazo. La olestra (Olean) pasa por cuerpo sin dejar ninguna caloría proveniente de las grasas. (Se debería mencionar, sin embargo, que los alimentos que contienen olestra aún tienen calorías de los carbohidratos y de las proteínas). Casi todos los informes sobre calambres y gastroenteritis después de comer alimentos que contienen olestra no han sido muy importantes. Un hecho que preocupa bastante es que incluso pequeñas cantidades de olestra reducen ciertas vitaminas y nutrientes del cuerpo que son importantes para la protección contra enfermedades graves, como es el caso del cáncer. La FDA pide que las vitaminas que se pierden sean añadidas a los productos que contengan olestra, aunque no otros nutrientes.

SustanciasLas sustancias de plantas llamadas esteroles son conocidas por reducir el colesterol impidiendo su absorción en el tracto intestinal. Un esterol llamado sitostanol, o también estanol, está siendo usado en las margarinas. Los estudios con este producto informan de un descenso de las LDL y del colesterol total cuando se usan, incluso en niños con niveles hereditarios altos de colesterol, aunque no todos los estudios tienen resultados positivos. En un estudio de 1999, el sitostanol fue efectivo para reducir el colesterol sólo cuando se combinaba con una solución que contenía lecitina. También es posible que el sitostanol impida la absorción de productos grasos vitales, como pueden ser algunas vitaminas. En un estudio se sugirió que podía impedir la absorción del beta caroteno y de la vitamina E, pero no tenía efectos sobre las vitaminas A y D. De todos modos, la adición de esta margarina a dietas ya bajas en calorías puede no tener ningún efecto beneficioso.

Por investigar están aún los sustitutos de las grasas derivados de la beta-glucán, la fibra soluble hallada en la avena y la cebada (Nu-Trim). Pueden ser beneficiosas para la salud, además de reducir calorías y sustituir grasas hidrogenadas o saturadas.

Deberíamos intentar limitar las comidas incluso con pocas grasas y los sustitutos de las grasas en nuestras dietas. A pesar de que uno pueda creer que comer productos bajos en grasas o con sustitutos de las grasas signifique consumir menos calorías, a menudo se equivoca. Muchos productos bajos en grasas contienen calorías extra del azúcar y de otros carbohidratos. Un estudio ha encontrado que las personas que consumen alimentos que contienen sustitutos de las grasas no consiguen deshacerse de las comidas grasas, mientras que las personas que aprenden a cocinar con alimentos sin o bajos en grasas pierden eventualmente el gusto a las dietas ricas en grasas.

Carbohidratos complejos y fibra

Los alimentos que contienen grandes dosis de carbohidratos complejos y fibra son tan importantes como reducir las grasas perjudiciales para mantener una dieta sana.

Fruta fresca y Verduras: El consumo regular de fruta y de verduras crudas reduce las víctimas de enfermedades en las arterias coronarias y de los ataques en el corazón, puede bajar la presión sanguínea y puede prevenir contra ciertos cánceres.

Algunas sustancias halladas en las frutas y verduras, llamadas fitoquímicas, como los flavonoides, los esteroles, el fenol y los compuestos que contienen sulfuro, son muy importantes. Además, muchos alimentos -generalmente las frutas y verduras de color oscuro- que contienen dichos nutrientes también están provistos de fibra. Los flavonoides, que se encuentran en el vino tinto, en las cebollas y en las manzanas, previenen del daño causado por el colesterol y de los coágulos sanguíneos. Muchas bayas son especialmente unas potentes antioxidantes. Algunos estudios han sugerido que una sustancia química de la cebolla llamada cisteína alilo-S podría reducir el nivel de colesterol, aunque dos recientes estudios no han encontrado ningún efecto beneficioso para el corazón en el hecho de tomar pastillas que contienen aceite de ajo o un polvo equivalente a tomar entre un diente de ajo o uno y medio al día. La preparación de estos productos, sin embargo, puede ser la responsable de que no tengan ningún efecto. Otro estudio reciente de que calentar los ajos impide sus efectos beneficiosos para la salud. Picando los ajos frescos y dejándolos reposar 10 minutos antes de freírlos, sin embargo, no se pierden la cisteína alilo-S y otras sustancias químicas beneficiosas cocinarlos. En cualquier caso, añadir ajos a la comida es una buena opción para aquellos a quien les guste disfrutar de su sabor.

Cereales, Nueces y Fibra: La fibra dietética es un componente importante para obtener un buen nivel de colesterol. Un estudio indicó que las personas que seguían una dieta baja en grasas con un consumo de 25 gramos de fibra al día reducían su nivel de colesterol en un 13%, en comparación con el 9% de otros grupos que consumían menos fibra. Otros estudios han indicado un menor riesgo de cardiopatías en las personas que tomaban más fibra, especialmente proveniente de los cereales. La fibra también ayuda a la pérdida de peso y puede ser beneficiosa contra el cáncer. La adición de cereales al desayuno parece contribuir a la reducción de los niveles de colesterol..

La fibra pasa a través de los intestinos sin digerir. Se lleva consigo el agua, que es eliminada como parte del contenido de las heces. La fibra puede ser soluble o insoluble. La fibra se encuentra en las plantas, principalmente en las legumbres, en la fruta, en todo tipo de cereales, en las nueces y en las verduras (judías y guisantes), que también son beneficiosas para la salud. Muchos estudios han comunicado que las nueces, que contienen ácidos grasos omega-3, fibra y otras sustancias importantes, pueden ser especialmente beneficiosos para el corazón disminuyendo los LDL y el colesterol total sin aumentar los triglicéridos. La fibra soluble (que se encuentra en las nueces, en la avena, en las judías y otras verduras, en la cebada, en las ciruelas y en varias frutas y verduras) es especialmente útil para reducir el nivel de colesterol, posiblemente porque remueve los ácidos biliares del intestino. La fibra soluble mejora también los niveles de glucosa en la sangre y parece que reduce la presión sanguínea. La avena parece ser una fuente particularmente beneficiosa de fibra soluble. Según un estudio, las mujeres que ingieren de 6 a 11 veces todo tipo de cereales al día redujeron su riesgo de enfermedades coronarias en una tercera parte. La fibra insoluble (que se encuentra en el centeno, en el trigo, en todo tipo de cereales, semillas y en las peladuras de la fruta y las verduras) pueden también absorber la grasa e incluso ayudar a perder peso.

Lo mejor es obtener la fibra, soluble o insoluble, de los alimentos. Si alcanzar esto es difícil, el psilium, un cereal que se cultiva en la India, es un excelente suplemento de fibra soluble (Metamucil, Fiberal, Perdiem). Los gases y la flatulencia acompañan a menudo a una dieta alta en fibra; para combatirlos, se deben beber al menos 8 vasos de agua al día y ingerir enzimas que ayuden a digerir la fibra. Cuando se preparen los guisantes o las judías, déjenlos en remojo durante toda la noche y luego enjuáguelos y tire el agua antes de cocinarlos.

Las personas que aumenten los niveles de ingesta de fibra soluble también deben aumentar su ingesta de líquidos. El glucomanan, un polvo natural rico en fibra que se obtiene de raíces, está demostrando resultados prometedores para controlar los niveles de glucosa, de colesterol y la presión arterial.

Proteínas

Pescado: Algunos estudios han informado de que comer pescado o marisco al menos una vez por semana reduce en más de la mitad el riesgo de muerte repentina por las anormalidades del ritmo del corazón. El pescado aceitoso, como el salmón, el pez espada y el atún parece que son especialmente beneficiosos. (Estudios en personas que toman suplementos de pescados aceitosos, que contienen ácidos grasos omega-3 no han hallado beneficios similares, que indiquen que el pescado contenga otras substancias protectoras). Otra investigación indica que comer pescado reduce los triglicéridos y las lipoproteínas. Comer pescado parece proteger también el sistema nervioso y puede reducir riesgos en otros desordenes, como la artritis reumatoide, el asma, la colitis ulcerativa y algunos cánceres. Al mismo tiempo, la mayoría de estudios indican que comer cantidades moderadas (una o dos veces por semana) de pescado es muy beneficioso. Algunos estudios encontraron que cantidades muy elevadas (cinco o seis veces por semana) puede ser perjudicial. Este riesgo puede ser debido a la presencia de mercurio en muchos tipos de pescado (el salmón es una excepción).

Soja: La soja es un alimento excelente. Es rica tanto en fibra soluble como insoluble, en ácidos grasos omega-3, y contiene todas las proteínas esenciales. La soja contienen también estrógenos naturales llamados isoflavonas, que tienen efectos en los niveles de lípidos. Varios estudios en los cuales los individuos comían 47 gramos de proteínas de soja todos los días, el LDL se redujo en 13%, los triglicéridos en un 11% y el HDL aumentó en un 2%. Cuatro unzas de tofu equivalen a unos ocho a trece gramos de soja, y una hamburguesa de soja contiene unos 18 gramos. (La salsa de soja, sin embargo, contiene sólo una pequeña cantidad de soja y una gran cantidad de sodio). Las proteínas de soja en polvo, que contienen como mínimo unos 60 gramos de isoflavonas, pueden proporcionar beneficios similares. Las cápsulas de isoflavonas, sin embargo, no parecen tener beneficios. La alta ingesta de soja durante el embarazo puede tener efectos adversos sobre el feto, aunque esto sólo se ha observado en estudios en animales.

Carne: La grasa contenida en la carne varía según el tipo y el corte. Lo mejor es comer pollo sin piel o pavo; los cortes más magros del cerdo (el lomo y el lomo tierno), sin embargo, se parecen al pollo en calorías, grasas y nivel de colesterol, así como en su efectos sobre los niveles de LDL y de HDL. Debe destacarse, sin embargo, que hasta el pollo y el lomo no mejoran los niveles de colesterol y, en términos de salud cardiaca, es mejor comer pescado.

Sodio

Un poco de sodio es esencial para proteger el corazón, aunque la mayoría de expertos están de acuerdo en que la mayor parte del consumo está muy lejos de lo que es necesario. Las dietas ricas en sal aumentan la presión sanguínea en las personas mayores. Eliminando simplemente la sal en la mesa y al cocinar puede ser algo beneficioso, y se pueden conseguir sustitutos de la sal como la Cardia, que contiene una mezcla de potasio, sodio y magnesio. La Cardia es cara, sin embargo, y dado que la mayoría (un 75%) de la sal de la dieta de las personas proviene de alimentos comerciales o procesados, los beneficios de los sustitutos de la sal de mesa tienden a ser muy modestos.

Azúcar

El azúcar contiene calorías y aumenta rápidamente el nivel de glucosa de la sangre. No contiene ningún otro nutriente. Un estudio descubrió que el azúcar era un factor de riesgo para las enfermedades coronarias, posiblemente porque el azúcar propicia la obesidad, que aumenta las lipoproteínas de densidad muy baja y los triglicéridos que son perjudiciales para el corazón. Los edulcorantes artificiales son la sacarina, el aspártamo (Nutra-Sweet) y el acesulfamo K (Sweet One). La sucralosa (Splenda), un nuevo edulcorante, puede ser también una buena alternativa al azúcar.

Colesterol dietario

El hallazgo del colesterol en la dieta no es fácil. El colesterol se encuentra solamente en los tejidos animales, en grandes cantidades en la carne, en productos lácteos, en la yema de huevo y en el marisco. La Asociación Americana para el Corazón recomienda no más de 300 mg de colesterol diarios. Un estudio calculó, sin embargo, que reduciendo la cantidad de colesterol diario en unos 100 mg solamente reduciría el nivel de colesterol en un 1%. Evitar los alimentos ricos en colesterol no ayuda tampoco mucho a reducir los niveles elevados de LDL. Los huevos son también una gran fuente de proteínas, son ricos en nutrientes beneficiosos y son bajos en grasas saturadas. Un estudio en personas que comían huevos frecuentemente indicó que algunas personas con un elevado nivel de colesterol,experimentaron un nivel de LDL más bajo y hasta un pequeño aumento del HDL.

Un estudio ha indicado que aunque el colesterol dietario por si mismo no aumenta el riesgo de cardiopatías en la mayoría de las personas, las personas con diabetes, especialmente la tipo 2 pueden ser una excepción. Hasta que no se investigue más, estas personas deben evitar el comer huevos u otras comidas ricas en colesterol (como por ejemplo las gambas) más de una vez por semana.

Vitaminas y suplementos

Vitaminas y suplementos antioxidantes: Actualmente se están estudiando las vitaminas A, C y E, así como otros nutrientes, por su papel como antioxidantes, los que actúan como interceptores de las partículas llamadas radicales libres. Estas partículas inestables, son productos de desecho de un gran número de procesos químicos normales del cuerpo humano, y que se encuentran a un nivel elevado en los fumadores, en el estrés y si ha habido exposición a toxinas ambientales. Pueden dañar las membranas celulares e interactúar con el material genético, contribuyendo al desarrollo de un gran número de alteraciones como el cáncer y las enfermedades cardiacas.

Las evidencias de los efectos cardioprotectores de la vitamina E son más fuertes que en otros antioxidantes. Aunque no todos los estudios sobre la vitamina E dan resultados positivos, algunos expertos creen que la mayoría son lo suficientemente prometedores como para recomendar unos suplementos diarios de 400 a 800 UI en los pacientes con enfermedad coronaria. Por ejemplo, los estudios en laboratorio han observado que la vitamina E tiene propiedades que inhiben la formación de coágulos y de placas de ateroma, así como la proliferación celular en las paredes de las arterias. Algunos estudios han sugerido que la vitamina E podría proteger contra la embolia isquémica (causada por un bloqueo de las arterias) y un estudio en animales demostró que los niveles altos de vitamina E en la dieta reducían la cantidad de tejido cerebral dañado en un episodio embólico.

Las evidencias del efecto cardioprotector de la vitamina C son más débiles. En dos estudios grandes que demostraron algún beneficio de la vitamina E, la vitamina C no fue protectora. La vitamina C también puede mantener la flexibilidad de los vasos sanguíneos y tener beneficios sobre la presión arterial. Un estudio encontró algunos beneficios contra las embolias pero no contra las cardiopatías.

Algunos estudios han despertado cierta preocupación ya que sus resultados indican que los suplementos de sustancias antioxidantes pueden ser perjudiciales para determinadas personas con enfermedades concomitantes, especialmente dado que las mismas propiedades que protegen a las células sanas también pueden hacerlo sobre las cancerosas. De hecho, existen evidencias de que a altas dosis, tanto la vitamina E, como la C y los carotenos tienen propiedades oxidantes que pueden provocar efectos perjudiciales para el organismo. Los beta carotenos y la vitamina A no han demostrado tener ningún beneficio, y hay estudios que los han relacionado con una mayor incidencia de cáncer de pulmón en fumadores que los tomaban. Se deben comer cantidades importantes de frutas y verduras, ya que contienen cantidades importantes de estas sustancias y otros nutrientes.

Vitaminas del Complejo B: La Niacina (Vitamina B3) se está prescribiendo actualmente para descender los niveles tanto de colesterol LDL como de triglicéridos y para elevar los niveles de colesterol HDL. Aunque se puede conseguir sin receta médica, debería ser recetada por un médico para controlar su seguridad y su efectividad. Las vitaminas B6, B12 y el ácido fólico son importantes para proteger al individuo de los niveles elevados de homocisteína, un aminoácido que constituye un posible factor de riesgo en la enfermedad coronaria. Sin embargo, no se sabe si la homocisteína es una causa o simplemente un marcador de cardiopatía, y tampoco se sabe si los suplementos de vitamina B puedan actuar reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Otros Suplementos: Un estudio indicó que el calcio podía tener un efecto protector frente al infarto si se obtenía de alimentos que no contuvieran grasa. El cromo, que se encuentra en los cacahuetes, cereales y guisantes, puede aumentar importantemente los niveles de colesterol HDL. Aunque actualmente no se recomiendan suplementos de cromo, sí que se recomiendan los alimentos que lo contienen. Los suplementos de L-Arginina pueden prevenir la ateroesclerosis en las personas con colesterol elevado, pero se requieren más ensayos clínicos para poder asegurarlo. El magnesio puede tener efectos beneficiosos sobre el colesterol y sobre la presión arterial, y unas cantidades adecuadas de este mineral son importantes para prevenir el exceso de calcio en las arterias, que puede causar un endurecimiento del endotelio (la capa celular que recubre el interior de las arterias).

Alcohol, cafeína, y chocolate

Alcohol: Muchos estudios han informado que el alcohol aumenta los niveles de colesterol HDL y puede proteger frente a las enfermedades cardiacas y probablemente también frente a la apoplejia. Cualquier persona que esté tomando alguna medicación debe consultar a su médico sobre las interacciones potenciales de la medicación con el alcohol. Las mujeres embarazadas y las que tengan riesgo de cáncer de mama o de abusar del alcohol, deben abstenerse de probarlo para evitar los riesgos de su ingesta. La media de ingesta de alcohol no debe ser mayor de dos bebidas al día en los hombres y de una en las mujeres.

Cafeína: té y café: El Té puede tener un efecto muy beneficioso sobre el corazón. Aunque contiene cafeína, también contiene ácido fólico, el que reduce los niveles de homocisteína, el que posiblemente es un factor importante en la enfermedad coronaria. Un estudio demostró que el té negro también contiene flavonoides y otras sustancias que ofrecen protección frente a las formas dañinas del colesterol LDL. El té verde siempre se ha considerado que era beneficioso para el corazón, pero también puede serlo el té negro. En un estudio, la ingesta elevada de té negro se asoció con un riesgo reducido de coronariopatías graves, especialmente en mujeres. El té también contiene ácido folínico, el que reduce los niveles de homocisteína, un factor que posiblemente interviene en la enfermedad coronaria.

El café no parece tener ningún efecto beneficioso ni perjudicial, aunque el beber café aumenta la excreción de calcio, que es importante para los huesos y posiblemente para la salud cardiaca. Los estudios están observando que el café no filtrado (café turco, café escandinavo, café francés a presión y espresso), contiene un alcohol llamado cafestol, que puede aumentar los niveles de colesterol. El café filtrado no presenta este residuo. De particular interés es un estudio que reportó unos niveles aumentados de homocisteína en las personas que tomaban muchas tazas de café al día (si era descafeinado no se observaba este efecto). La homocisteína como ya se ha dicho en este artículo es un factor de riesgo coronario. Por otra parte, el café, igual que el vino tinto, contiene fenol, que previene la oxidación del colesterol LDL. No hay evidencias de que el café aumente el riesgo de enfermedades cardiacas, pero el té continua siendo una mejor elección si se desean beber bebidas cafeinadas.

Chocolate: El Chocolate contiene ácido esteárico, que puede reducir los niveles de LDL. Sin embargo, los alimentos que contienen chocolate también contienen azúcar y grasas, por lo que no se recomiendan para la prevención.

Recomendaciones dietéticas para la salud cardiaca

Actualmente hay mucha discusión sobre el mejor equilibrio de carbohidratos, grasas y proteínas en la dieta. Las tres dietas más importantes para la reducción del colesterol son: las dietas paso 1 y paso 2 recomendadas por la Asociación Americana del Corazón, la dieta mediterránea y las dietas ultrabajas en grasa como la dieta Ornish. Algunos expertos creen que las dietas paso 1 y mediterránea son las adecuadas para las personas sin enfermedades coronarias y niveles normales de LDL (inferiores a 160 mg/dl) y para las personas con niveles de LDL bajos (inferiores a 130 mg/dl), con uno o dos factores de riesgo cardiacos, como por ejemplo, niveles bajos de HDL y fumar. Para las personas que tengan niveles de colesterol más elevados, tanto la dieta mediterránea, como la paso 2 y la Ornish pueden ser adecuadas, dependiendo de las circunstancias de cada individuo.

La pregunta principal en las dietas es ¿cuanta grasa debe contener? y ¿de dónde debe proceder?. En general, la mayoría de los pacientes tienen problemas para seguir dietas como la dieta paso 2, que recomienda una aportación por parte de la grasa del 20% de las necesidades calóricas. La dieta Ornish es mucho más estricta. Es esperanzador un estudio que ha demostrado que el reducir el consumo de grasas a 26% es tan efectivo en reducir los niveles de LDL como el limitar el consumo de grasas al 18%, que siempre es mucho más difícil de conseguir. De hecho, los expertos insisten cada vez más en que el tipo de grasa es más importante que la cantidad. Las dietas bajas en grasa se han asociado con un riesgo mayor de apoplejia. La dieta mediterránea tiene un gran atractivo que es la cantidad de comidas permitidas, incluyendo al aceite de oliva (rico en aceites monoinsaturados) y al vino. De gran interés en la dieta mediterránea es, sin embargo, el riesgo de ganancia de peso, y sólo se recomienda a aquellas personas que están razonablemente delgadas. Un cuarto enfoque de dieta cardioprotectora es la llamada dieta DASH, que es una dieta orientada a la reducción de la presión arterial, y que está explicada en el informe sobre hipertensión. Un último enfoque dietético es la dieta Atkins, que limita importantemente la ingesta de carbohidratos y sustituye las proteínas.

Aunque estas aproximaciones dietéticas presentan diferencias en varios aspectos importantes, realizan varias recomendaciones comunes: todas hacen hincapié en el valor de los cereales, legumbres, frutas y verduras, y cuando se recomiendan las grasas, siempre son mono y poliinsaturadas. En la elección de las proteínas, se prefieren las que provienen de la soja y del pescado antes que las de la carne. El control del peso y el ejercicio son compañeros indispensables de cualquier programa dietético. Después de iniciar una dieta, generalmente se tarda de 3 a 6 meses de media antes de que los niveles de colesterol presenten alguna respuesta, aunque algunas personas han presentado efectos en tan solo 4 semanas.

Recomendaciones dietéticas de la asociación americana del corazón

La Asociación Americana del Corazón recomienda la dieta paso 1 para cualquier persona sin enfermedades cardiacas ni factores de riesgo para prevenir la enfermedad coronaria. Esta dietadieta paso 1 requiere que el aporte total de grasa represente menos del 30% de las calorías, la grasa saturada menos de un 10%, y que la ingesta diaria de colesterol sea menor de 300 mg (simplemente cambiando la leche entera por leche semi o desnatada puede ayudar a conseguir estas metas, y además sin perder el aporte diario de calcio). Además, la dieta de la mayoría de las personas debe contener un 50-60% de carbohidratos complejos, aunque este valor puede ser excesivamente alto para algunas personas. También parece ser segura y saludable una dieta rica en fibra pero baja en grasas, especialmente en adolescentes y niños mayores.

La dieta paso 2 se recomienda para las personas que tengan alguna enfermedad cardiaca o bien que presenten niveles de colesterol por encima de lo normal. Los requerimientos de esta dieta son el 20% de las calorías aportadas por la grasa, grasa saturada menor al 7% y colesterol menor de 200 mg. En general, la dieta paso 2 aporta unos beneficios modestos; en un estudio, tan sólo consiguió bajar el colesterol en un 6% después de un año, probablemente por su difícil cumplimiento. Otro estudio, que efectuó un seguimiento más riguroso, observó una caída del colesterol LDL en un 11%, pero desafortunadamente también descendieron los niveles de HDL y la Lipoproteína A aumentó, lo que se considera perjudicial para el corazón. Otro estudio más no observó ningún efecto protector si la persona seguía la dieta paso 2 pero no realizaba ejercicio. En cualquier caso, no se ha observado que la dieta paso 2 pueda revertir la enfermedad coronarial. Algunos expertos creen que contiene demasiados ácidos grasos omega-6 (encontrados en la mayoría de aceites poliinsaturados) y demasiado pocos ácidos grasos omega-3 (que se encuentran en el pescado).

Dieta mediterránea

La dieta mediterránea, con su énfasis en los cereales, pescado, aceite de oliva, ajo y un consumo moderado de vino, es rica en fibra y nutrientes cardioprotectores como los ácidos grasos omega-3. Los estudios recalcan sus beneficios cada vez más. La dieta mediterránea contiene altas cantidades de grasa (alrededor del 35 al 45%), sobretodo compuestas por ácidos grasos mono y poliinsaturados. Recomienda el mismo aporte de proteínas que la dieta de la Sociedad Americana del Corazón, aunque en este caso la fuente más importante es el pescado. Los carbohidratos están reducidos, y no sólo recomienda frutas y verduras, sino que también recomienda nueces, legumbres, y guisantes. Las nueces están demostrando tener efectos particularmente potentes para mejorar el balance de colesterol. En un estudio en pacientes con infarto de miocardio, los pacientes que seguían la dieta mediterránea tenían un 37% menos de riesgo de muerte, segundos infartos y síntomas de la enfermedad coronaria que los que seguían la dieta paso 2. Un estudio reciente mostró un menor riesgo de reinfarto después de una media de 4 años comparándola con el resto de dietas. Otro estudio observó menos apoplejia en adultos de media edad que seguían dietas altas en grasas monoinsaturadas. Sin embargo, el riesgo de aumento de peso debido al gran consumo de aceite de oliva puede ser un inconveniente en esta dieta, y algunos expertos creen que el beneficio de la dieta proviene de su alto contenido en pescado y otros alimentos más que en el consumo de aceite de oliva. En un estudio del año 2000, se ha detectado que el aceite de oliva se relaciona con una menor incidencia de hipertensión arterial. Cualquiera que escoja esta dieta debe saber las calorías que contiene, sobretodo si debe vigilar las calorías que toma. Otros posibles defectos de la dieta mediterránea son el bajo contenido en hierro y la pérdida de calcio debido al bajo consumo de productos lácteos. Las personas que escojan esta dieta deben cocinar con sartenes de hierro y comer alimentos que contengan hierro y vitamina C, la que aumenta la absorción de hierro. Puede ser necesario un aporte extra de calcio. El consumo de vino puede ser un problema para los pacientes diabéticos, las mjueres embarazadas y las personas con tendencia al abuso del alcohol.

El programa Ornish y las dietas muy restrictivas

El programa Ornish se recomienda para las personas con enfermedades cardiacas severas asociadas con alteraciones del colesterol y que no deseen tomar agentes hipolipemiantes. Es un régimen muy exigente, que excluye todo aceite y todo producto animal, excepto el yogur desnatado, la leche desnatada y la clara de huevo. Limita las grasas saturadas lo máximo posible, reduciéndolas al 10% y aumenta los carbohidratos hasta el 75% de las calorías. Además de seguir una dieta estricta, las personas deben realizar ejercicio como mínimo tres veces por semana durante 90 minutos, así como usar técnicas de relajación, no fumar, y no beber más de 200 ml de alcohol al día. Un estudio reciente ha informado que, tras cinco años de seguimiento, las personas en el programa experimentaban un 3.1% de reducción de trombosis, una reducción del 37,1% de los niveles de LDL, y menos incidencia de angina. En el mismo estudio, que comparaba la dieta paso 2 con la dieta Ornish, los de la dieta paso 2 tenían el doble de posibilidades de presentar acontecimientos adversos a nivel cardiaco, incluyendo el infarto, que los pacientes que seguían la dieta Ornish. Este hecho tiene mayor importancia si se tiene en cuenta que el 60% de los pacientes de la dieta paso 2 tomaban medicación hipolipemiante, mientras que ninguno de la Ornish lo hacía. La Asociación Americana del Corazón comenta sin embargo que el programa Ornish es tan difícil de mantener que puede beneficiar a muy poca gente. De hecho, el estudio nombrado anteriormente fue muy pequeño porque muy poca gente podía mantener el esfuerzo que supone la dieta Ornish durante 5 años. La AHA también ha argumentado que no se sabe qué parte de la dieta Ornish es la beneficiosa (dieta, ejercicio o reducción del estrés), y también ha demostrado que los individuos en la dieta paso 2 que también realizan ejercicio tienen más beneficios que los que sólo hacen ejercicio o sólo hacen la dieta. Esto indica que tal vez cualquier programa que incluya dieta y ejercicio, sin que la dieta tenga porqué ser necesariamente severa, puede ser beneficioso para la salud cardiaca. Otro estudio reportó que ninguna dieta podía reducir los niveles de colesterol LDL a los niveles recomendables en las personas con cardiopatías sin la adición de algún fármaco para el colesterol.

Algunos estudios indican que las dietas restrictivas de las grasas pueden ser perjudiciales. Algunos han observado que un aporte muy bajo de grasas y muy alto de carbohidratos puede disminuir los niveles de HDL y aumentar los de azúcar y triglicéridos (probablemente también es cierto que las personas deben elegir carbohidratos complejos para evitar este efecto, por ejemplo los contenidos en cereales, frutas y verduras). Las dietas ultrabajas en grasa también pueden aumentar el riesgo de apoplejia, y también es posible que no puedan aportar al cuerpo la cantidad necesaria de nutrientes básicos como la vitamina A y E, el ácido fólico, calcio, hierro y zinc. Las personas con dietas bajas en grasa deben consumir alimentos muy variados y tomar suplementos vitamínicos. Aun con todo, estas dietas son ricas en fibra, cereales, legumbres y frutas que pueden ofrecer un cierto beneficio cardiaco además de reducir los niveles de colesterol. Son efectivas en conservar el peso y protegen de la hipertensión y posiblemente de ciertos cánceres.

La dieta DASH

Una dieta conocida como Aproximaciones Dietéticas para Frenar la Hipertensión (DASH en inglés) es una dieta baja en grasas (aunque incluye productos lácteos desnatados o semidesnatados ricos en calcio) y rica en cereales, frutas y verduras. La dieta incluye la ingesta a voluntad de nueces, cereales, o legumbres y contiene cantidades pequeñas de proteínas (preferiblemente pescado, aves o derivados de la soja). En un estudio, los sujetos participantes, de diferentes lugares de procedencia y nivel social (incluyendo un 60% de Afroamericanos), experimentaron una reducción significativa de su presión arterial después de 8 semanas de dieta. El efecto a largo plazo sobre el corazón es desconocido. Esta dieta no es sólo rica en fibra y nutrientes importantes, sino que también contiene dos veces y media más cantidad de potasio, calcio y magnesio que las dietas tradicionales. Dentro de los alimentos importantes se incluyen las frutas, la mayor parte de las verduras y hortalizas (especialmente zanahorias, espinacas, apio, alfalfa, champiñones, judías, patatas, aguacates, bróculi), pollo, hígado, y leche desnatada o semidesnatada. De acuerdo con un reciente estudio, las dietas bajas en calorías y ricas en trigo o en cebada pueden disminuir significativamente la presión arterial, aunque es necesario continuar investigando para confirmar estos hallazgos. Muchos de estos alimentos también son ricos en fibra, lo que les convierte en protectores frente a muchas otras enfermedades. Debe destacarse que el pomelo, y no otros cítricos, potencia el efecto de los antagonistas de los canales de calcio, fármacos que se utilizan en el tratamiento de la hipertensión, por lo que debe tomarse con precaución. El efecto a largo plazo de esta dieta sobre el corazón es desconocido.

La dieta Atkins

La dieta Atkins es una dieta muy controvertida que restringe importantemente los carbohidratos y los sustituye por proteínas. Esta dieta puede causar mal aliento, dolor de cabeza y estreñimiento. Un estudio que comparó las dietas bajas en proteínas frente a las altas, en las que las proteinas eran sustituidas por carbohidratos, observó que la alta en proteinas (22% y baja en carbohidratos), redujo el colesterol total, los triglicéridos y las LDL significativamente comparándola con la dieta baja en proteínas (12%). El contenido en grasas fue el mismo en ambas dietas. Los efectos a largo plazo de estas dietas son desconocidos, sin embargo, y algunos expertos cuestionan sus beneficios. En un estudio británico, los vegetarianos estrictos y las personas que tomaban en su mayoría proteínas procedentes del pescado, tuvieron mejores tasas de supervivencia que los que tomaban carne.

¿Qué otros cambios en el estilo de vida deben acompañar a una dieta cardioprotectora?

Obesidad y sobrepeso

La obesidad se asocia con niveles elevados de colesterol y triglicéridos, y disminuidos de HDL. Incluso los aumentos graduales de peso pueden producir unos niveles de colesterol elevados. Un estudio demostró que un aumento medio de 400 gramos de grasa al año, causaba un aumento del colesterol total y una disminución del HDL a medida que el sujeto se hacía mayor. Por tanto, el objetivo de una dieta que desee controlar el colesterol, también debe incluir el control del peso.

Ejercicio

Un estudio reciente ha evidenciado que los cambios dietéticos sólo mejoran los niveles de colesterol si también se realiza un programa de ejercicios aeróbicos. Además de tener un efecto beneficioso sobre el colesterol, el ejercicio es crítico para mantener un corazón sano, ya que previene el sobrepeso y reduce la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Las personas que mantienen un cierto estado de actividad tienen un 45% menos de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria que las personas sedentarias. El ejercicio aeróbico regular (caminar rápido, jogging, natación, ciclismo, aeróbic y deportes de raqueta), es el mejor ejercicio para reducir el colesterol LDL y aumentar el HDL. Puede ser necesario hasta un año de ejercicio regular para que el colesterol HDL presente alguna mejoría. Los expertos recomiendan caminar rápido durante 30 minutos diarios como un ejercicio beneficioso. Lo ideal sería caminar de 30 a 35 Km por semana, pero para reducir los niveles de HDL, cuanto más, mejor. El ejercicio con resistencia (peso) aporta un beneficio adicional, que es reducir los niveles de LDL. Después de una comida rica en grasas, los triglicéridos pueden disminuirse tan solo con una sesión de 90 minutos de aeróbic, o con varias sesiones a lo largo del día. Sin embargo, un estudio indicó que el ejercicio practicado de manera irregular aumenta la oxidación de los LDL por lo que lo recomendable es un programa de ejercicios regular y sostenido. Antes de iniciar ningún ejercicio intenso, se debe consultar a un médico. Los niños también deben realizar ejercicio, siendo más importante incluso que en los adultos. (para más información ver el informe número 29, Ejercicio).

¿Dónde se puede encontrar más información sobre las dietas cardioprotectoras?

Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Circulación

PO Box 30105

Bethesda, MD 20824-0105

(llamar al 301-251-1222)

O en Internet ( http://www.nhlbi.nih.gov/)

Proporciona información gratuita de calidad. De interés especial es la sección "Paso a paso, comer para disminuir tu colesterol", que da información detallada para desarrollar una dieta hipocolesterolémica, incluyendo menús, tablas de alimentos con contenido e grasas y planes diarios para diferentes niveles de calorías.

Asociación Dietética Americana

216 W. Jackson Boulevard Chicago, Illinois 60606

Llamar al (312-899-0040) o por fax (312- 899-1979) o en Internet ( http://www.eatright.org/) (llamar al 800-366-1655)

Esta organización ofrece una línea de asistencia (900-225-5267) que permite a las personas el contacto con un dietista experimentado y da información sobre dietistas en lugares específicos. El precio es de 400 ptas por el primer minuto si se llama desde EUA, y 170 por cada minuto adicional. La página Web es muy recomendable ya que ofrece información reciente sobre la nutrición y una base de datos indexada de dietistas en una ciudad determinada y con una especialidad determinada, incluyendo transtornos de la conducta alimentaria y control de peso.

Asociación Americana del Corazón

7272 Greenville Ave. Dallas, Texas 75231-4596

(llamar al 214-373-6300) o (al 800-242-8721) o en Internet ( http://www.americanheart.org/).

Es una fuente principal de información sobre los problemas cardiacos. Son muy responsables y envían folletos informativos y material impreso incluyendo recomendaciones dietéticas

Dieta DASH ( http://dash.bwh.harvard.edu/dashdiet.htm)

Iowa State University Extension

(Publicaciones sobre Alimentos y Nutrición)

On the Internet ( http://www.exnet.iastate.edu/pages/pubs/Food.html)

International Food Information Council ( http://ificinfo.health.org/)

Nutrition Analysis Tool ( http://spectre.ag.uiuc.edu/3.718019E-245food-lab/nat/)

Literatura reciente

Para elaborar cada informe de Well-Connected se revisan docenas de artículos. Los siguientes son sólo una muestra de los que pueden ser interesantes para el lector.

Amazing grain: How sweet it is. Harvard Health News, March 1997

The best diet. Harvard Men's Health Watch, January 1998

Deciphering the latest report on trans-fat. Harvard Health Letter, February 1998

Effect of antioxidant vitamins on the transient impairment of endothelium-dependent brachial artery vasocaticity following a single high-fat meal. JAMA, 11/26/97

Effects of diet and exercise in men and postmenopausal women with low levels of HDL cholesterol and high levels of LDL cholesterol. The New England Journal of Medicine, 7/2/98, Vol. 339.

The facts about fats. Consumer Reports on Health, March 1997

Fish consumption and the 30-year risk of fatal myocardial infarction, The New England Journal of Medicine, 4/10/97

Fruits and Vegetables: Eating your way to 5 a day. FDA Consumer, March 1997

Gastrointestinal symptoms following consumption of olestra or regular triglyceride potato chips: A controlled comparison. JAMA, 1/14/98

Hazards of a high-fat meal. HealthNews, 12/30/97

How little fat should we really eat? Consumer Reports on Health, October 1997

How much can diet lower cholesterol? HealthNews, 2/11/97

Is Cardia worth its salt? Consumer Reports on Health, November 1997

Less salt, lower blood pressure in the elderly, HealthNews, 10/28/97

Meat meets its match? Consumer Reports on Health, June 1997

Nutrition: An ocean of options. Harvard Health Letter, June 1997

Red, white, and beer. HealthNews, 9/16/97

Reversing heart disease: Rating the different diets. Johns Hopkins Medical Letter, May 1997

Salt. FDA Consumer. November-December 1997

Should you add soy to your diet? Johns Hopkins Medical Letter, July 1997

Acerca de Well-Connected

Los documentos de Well-Connected han sido escritos y actualizados por médicos experimentados y han sido revisados y editados por el departamento de editores y un equipo de médicos de la Escuela de Medicina de Harvard y del Hospital General de Massachusetts. Estos documentos se diferencian del resto de fuentes de información disponibles para los pacientes o clientes de los servicios de salud por su calidad, nivel de detalle y actualidad. Debe tenerse en cuenta que estos documentos no han sido escritos con la idea de ser un sustituto de la ayuda o consejo médico profesional, sino que deben usarse sólo como una ayuda para adquirir mejores conocimientos médicos. Siempre se debe consultar a un médico ante cualquier problema de salud. No se puede copiar los documentos sin el permiso expreso del Editor.

Equipo de editores

Harvey Simon, M.D., Editor Jefe, Massachusetts Institute of Technology; Licenciado en Medicina, Massachusetts General Hospital

Stephen A. Cannistra, M.D., Oncología, Profesor Asociado de Medicina, Harvard Medical School; Director de Oncología Médica Ginecológica, Beth Israel Deaconess Medical Center

Masha J. Etkin, M.D., PhD, Ginecología, Harvard Medical School; Licenciado en Medicina, Massachusetts General Hospital

John E. Godine, M.D., PhD, Metabolismo, Harvard Medical School; Médico Adjunto, Massachusetts General Hospital

Daniel Heller, M.D., Pediatra, Harvard Medical School; Pediatra Adjunto, Massachusetts General Hospital; En activo en el Children's Hospital

Paul C. Shellito, M.D., Cirujano, Harvard Medical School; Cirujano Adjunto, Massachusetts General Hospital

Theodore A. Stern, M.D., Psiquiatía, Harvard Medical School; Psiquiatra y Jefe del Psychiatric Consultation Service, Massachusetts General Hospital

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