Colesterol,
otros lípidos y lipoproteínas
Marzo
de 2000
Definición
de colesterol, lípidos y lipoproteínas
Los
lípidos son grasas o sustancias parecidas a las grasas que se encuentran
en todas las plantas y los animales. El colesterol es un lípido muy
importante ya que interviene en muchos procesos del organismo: el colesterol
forma parte de las membranas celulares del organismo; en la piel y por
acción de los rayos solares, el colesterol se transforma en vitamina D y
a partir del colesterol se sintetizan algunas hormonas como el estrógeno
y la testosterona. El colesterol de que dispone nuestro organismo procede de
dos vías distintas: el que obtenemos directamente a través de los
alimentos y el que se sintetiza en el hígado (alrededor de dos terceras
partes). El colesterol, al igual que otros lípidos (incluso los
triglicéridos), es transportado a través de la sangre por unas
partículas especiales en forma de esfera llamadas lipoproteínas.
Las lipoproteínas, pues, funcionan como transportadores del colesterol
en la sangre y se clasifican de acuerdo a sus propiedades físicas.
Existen cinco tipos de lipoproteínas según su tamaño:
quilomicrones (partículas lipídicas de gran tamaño y baja
densidad), VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad), IDL
(lipoproteínas de densidad intermedia), LDL (lipoproteínas de
baja densidad) y HDL (lipoproteínas de alta densidad). Otras
moléculas transportadoras de lípidos son la
-
-lipoproteína, la
-
-lipoproteína y las lipoproteínas residuales, que son
subproductos de los quilomicrones, lipoproteínas de muy baja densidad
(VLDL) o ambos.
Lipoproteínas
de baja densidad (LDL)
Las
lipoproteínas de baja densidad (LDL) son las encargadas de transportar
alrededor del 75% del colesterol por todo el organismo. Aunque las LDL no
acostumbran a ser dañinas, las lipoproteínas de baja densidad se
pueden depositar en las paredes arteriales dando lugar a un proceso llamado
oxidación, causado por una moléculas inestables llamadas
radicales libres de oxigeno. Dichas partículas son liberadas de manera
natural durante procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo pero
aumentan cuando el cuerpo esta expuesto a toxinas como por ejemplo el humo del
tabaco. Los radicales libres combaten a las bacterias pero, en exceso, pueden
ser dañinos. A los radicales libres les falta un electrón, es por
eso que se unen con cualquier otra molécula, pudiendo resultar
destructivos. Cuando las LDL se depositan en las paredes arteriales, los
radicales libres liberados de las membranas de las paredes, atacan y modifican
su forma. La forma oxidada resultante de las LDL hace que los glóbulos
blancos (leucocitos) del sistema inmunológico se agrupen allí
formando una sustancia grasa llamada ateroma que causa inflamación y
daños al endotelio, la capa de células que recubre el interior de
los vasos sanguíneos. Las LDL oxidadas también juegan un papel
importante reduciendo los niveles de óxido nítrico, una sustancia
química que colabora en la relajación de los vasos, permitiendo
que la sangre fluya sin obstáculos. A medida que el proceso
continúa, las paredes arteriales se van estrechando paulatinamente,
reduciendo así el flujo sanguíneo y dando lugar a la
ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias). Además, se puede
depositar calcio en la zona inflamada de la arteria. Estas zonas recubiertas de
calcio pueden romperse con el paso del flujo sanguíneo, dando lugar a
lesiones y a la formación de coágulos de sangre. La
ateroesclerosis es la alteración que más importantemente
contribuye a la enfermedad coronaria, reduciendo o incluso impidiendo el aporte
de oxígeno a los tejidos vitales del corazón. Cuando tiene lugar
una obstrucción, ya sea por el aumento gradual del ateroma o por la
formación, mucho más rápida, de los coágulos de
sangre, se produce un infarto.
Lipoproteínas
de alta densidad (HDL)
Para
una buena salud es tan importante tener niveles altos de lipoproteínas
de alta densidad (HDL) como tener niveles bajos de LDL. Las HDL eliminan el
colesterol de las paredes arteriales, devolviéndolo al hígado.
Niveles altos de HDL (más de 45 mg/dl) protegen las arterias del
estrechamiento y ayudan a prevenir infartos. Según un estudio, los
individuos con niveles de HDL inferiores a 35 mg/dl son propensos a morir de
arteriopatía coronaria.
Triglicéridos
Los
triglicéridos son grupos de moléculas lipídicas
transportadas en la sangre junto con el colesterol por medio de las
lipoproteínas. Las evidencias actuales sugieren que los
triglicéridos pueden ser una de las mayores amenazas para el
corazón. Por ejemplo, los triglicéridos interactúan con
las HDL de forma que las HDL disminuyen a medida que aumentan los
triglicéridos.. Algunos estudios muestran que el cuerpo transforma a los
portadores de triglicéridos en pequeñas partículas muy
densas de LDL, que son mucho más peligrosas que las mismas LDL.
También se cree que los triglicéridos pueden dar lugar a
coágulos, que obstruyen las arterias, desencadenando un infarto.
Vinculada a los triglicéridos, aparece la obesidad (especialmente
alrededor del abdomen) y la diabetes.
Otras
lipoproteínas
-
-lipoproteína:
Algunos estudios demuestran el riesgo elevado de padecer angina de pecho y
infartos en individuos con niveles altos de moléculas transportadoras de
colesterol llamadas
-
-lipoproteínas. Dichas moléculas tienen una estructura similar a
las LDL y transportan una proteína que puede impedir la capacidad
corporal de disolver coágulos de sangre contribuyendo así a la
aparición de infartos. Por el contrario, niveles elevados de
-
-lipoproteínas puede que sean simplemente subproductos de una
lesión de las arterias, que sirven de indicios de la última fase
de aterosclerosis. Los niveles altos de
-
-lipoproteínas todavía no son útiles para predecir
infartos, aunque sean de gran ayuda a la hora de tratar con medicamentos
más agresivos a los individuos con riesgo moderado de enfermedades
cardiovasculares. Las concentraciones elevadas de
-
-lipoproteínas acostumbran a ser hereditarias y no responden a cambios
en el estilo de vida o en la dieta (aunque aumentan con la ingesta de
ácidos transgrasos). Actualmente son pocos los expertos que recomiendan
reducir los niveles de
-
-lipoproteínas mediante medicamentos. Las mujeres que tienen niveles
altos de
-
-lipoproteínas padecen más riesgo que los hombres porque las
hormonas masculinas previenen los niveles elevados, aunque las mujeres mayores
encuentran dicha protección en la terapia hormonal sustitutiva.
Apolipoproteína
A-1:
Se relaciona con corazones sanos y puede ser responsable, en parte, del poco
riesgo de cardiopatías relacionado con los niveles altos de HDL.
Apolipoproteína
B:
Se relaciona con niveles altos de LDL. Según un estudio, puede ser
más eficaz que otros lípidos a la hora de pronosticar
enfermedades cardiovasculares en las mujeres.
Lipoproteínas
remanentes:
Las lipoproteínas remanentes son subproductos de los quilomicrones,
lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) o ambos. Algunos
investigadores creen que pueden ser un factor de riesgo importante de
arteriopatías coronarias, especialmente en aquellos pacientes que tienen
niveles normales de colesterol.
Valores
óptimos de colesterol
Algunos
estudios han demostrado que reduciendo los niveles de LDL y de colesterol total
y elevando los niveles de HDL se pueden prevenir infartos en individuos con o
sin cardiopatías, incluso cuando los niveles de colesterol son
considerados normales. Muchos expertos recalcan la necesidad de alcanzar
niveles de colesterol total de 200 mg/dl o inferiores y niveles de colesterol
LDL de 160 mg/dl o inferiores. Los individuos con como mínimo dos
factores de riesgo de cardiopatías deberían alcanzar niveles de
LDL de 130 mg/dl o inferiores. Por factores de riesgo se entiende: un historial
familiar con problemas de corazón, ser fumador, tener la presión
arterial elevada, padecer diabetes, ser mayor (más de 45 años,
los hombres y más de 55, las mujeres) y tener niveles de HDL inferiores
a 35 mg/dl. Aquellos individuos que padecen cardiopatías deberían
intentar alcanzar niveles de LDL por debajo de los 100 mg/dl. El hecho de tener
niveles altos de colesterol HDL es tan importante como tener niveles bajos de
LDL, especialmente en las mujeres. Los niveles de HDL que los expertos
recomiendan son de 45 mg/dl para los hombres y 50 mg/dl para las mujeres,
aunque seria deseable para ambos alcanzar los 60 mg/dl. Ha habido noticias
recientes de que los niveles recomendados hasta ahora para las mujeres no eran
lo suficientemente elevados y podrían no ofrecer ninguna
protección. En cuanto a los triglicéridos, aunque los expertos
afirman que la cifra deseable es de 200 mg/dl o inferior, se ha demostrado que
esta cifra es demasiado elevada, ya que cualquier nivel superior a 100 mg/dl
supone un alto riesgo de padecer cardiopatías. Debe destacarse que los
niveles normales de colesterol pueden ser diferentes en los niños. De
acuerdo con un estudio, sin embargo, las recomendaciones actuales sólo
son válidas para adolescentes de raza blanca de 18 años de edad,
y no tienen en cuenta los cambios que puede haber entre los 8 y los 18
años, ni las variaciones entre razas y grupos de población. En
general, tienden a aumentar bruscamente hasta la pubertad, a partir de entonces
descienden también rápidamente y vuelven a aumentar de nuevo
posteriormente.
Aunque
estos valores que acabamos de presentar son muy útiles, la realidad no
es tan fácil, incluso en la población adulta. Así, por
ejemplo, se han llevado a cabo pocos estudios para determinar el
pronóstico de los pacientes con niveles bajos de LDL y de HDL y altos de
triglicéridos. Por otra parte, pongamos por caso un paciente con un
nivel de colesterol total de 280 mg/dl (alto riesgo) pero con un nivel de
HDL-colesterol de 70 mg/dl (bajo riesgo). Para saber si el paciente en
cuestión es un individuo de alto o bajo riesgo de arteriopatía
coronaria, muchos médicos calculan la ratio de riesgo dividiendo el
colesterol total por las HDL totales. Una ratio de 4,5 supone un riesgo medio;
ratios de 5,1 o superiores suponen un riesgo muy elevado; la ratio ideal es de
3,5 o inferior. Siguiendo con el ejemplo, a pesar del nivel elevado de
colesterol total de 280 mg/dl, gracias al nivel de HDL de 70 mg/dl el paciente
se encuentra, con una ratio de 4, por debajo del nivel de riesgo medio. Con
este tipo de ratios, se puede predecir con más exactitud
arteriopatías coronarias que con los niveles de colesterol total.
Consecuencias
de los niveles elevados de colesterol
Consecuencia
de tener niveles altos de LDL, de triglicéridos y niveles bajos de HDL
Arteriopatía
coronaria:
La causa principal de muerte en los Estados Unidos, registrándose unas
480.000 muertes en 1996. Más de la mitad de las cuales fueron causadas
por niveles altos de colesterol. A pesar de todo, en los últimos 30
años, la tasa de mortalidad por arteriopatías coronarias ha
disminuido casi a la mitad. Algunos expertos afirman que cerca del 30% de la
disminución se produjo gracias a una mejora en los niveles de
colesterol. Cuando el nivel de colesterol de un individuo disminuye un punto,
el riesgo de cardiopatías disminuye un 2%.
Según
un estudio, los niveles altos de colesterol impiden que el oxígeno
llegue a los glóbulos rojos (hematíes). Cuanto más joven
es el individuo al que se le diagnostica por primera vez un nivel alto de
colesterol, mayor es el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el
futuro. El proceso se acelera y aumenta a causa de otros factores de riesgo de
cardiopatías coronarias, como pueden ser la presión arterial
alta, el fumar, la obesidad, la diabetes y un estilo de vida sedentario.
Además, los factores de riesgo aumentan cuando aparecen más de
uno de ellos en un mismo individuo. Tan sólo el 40% de los individuos
con niveles altos de colesterol mueren a causa de cardiopatía. Los
expertos todavía no pueden definir qué individuos son más
propensos a tener niveles altos de colesterol.
Apoplejías:
Las
HDL pueden ser el lípido más eficaz a la hora de prevenir las
apoplejías, en especial las conocidas como apoplejías
isquémicas, debida a la obstrucción de la arterias
carótidas (las que conducen la sangre al cerebro). Las HDL incluso
pueden reducir el riesgo de apoplejía causado por una hemorragia
(apoplejía menos frecuente). Por lo que respeta al colesterol y a las
LDL, los efectos de un nivel alto de colesterol total y de niveles altos de LDL
en las apoplejías no están tan claros. Un estudio sugirió
que el riesgo de apoplejia isquémica aumenta cuando el colesterol total
está por encima de 280 mg/dl. Aunque aquellos individuos que tienen
niveles de colesterol inferiores a 180 mg/dl, pueden ser propensos a sufrir
apoplejías causadas por hemorragia, especialmente si su presión
arterial es elevada.
Resistencia
a la insulina:
Según un estudio, el 88% de los individuos con niveles bajos de HDL y el
84% de los individuos con niveles altos de triglicéridos también
eran resistentes a la insulina, es decir, que no perciben los efectos de la
insulina, la hormona reguladora del almacenamiento y uso de la glucosa
(azúcar) y de los aminoácidos (proteínas). La resistencia
a la insulina aparece en ciertos tipos de diabetes, pero con o sin diabetes, se
cree que la resistencia a la insulina es un factor de riesgo mayor de
cardiopatías.
Consecuencias
de tener niveles bajos de colesterol total
Niveles
muy bajos de colesterol y tasas de mortalidad:
Los expertos no han llegado a ningún acuerdo en lo que respeta a las
consecuencias de tener niveles bajos de colesterol. En un estudio, los hombres
que registraban los niveles de colesterol más bajos eran los que
tenían una tasa de mortalidad mayor, generalmente por cáncer y
otras enfermedades no relacionadas con las enfermedades cardiovasculares. Un
análisis de dicho estudio junto con otras investigaciones ha mostrado
que la tasa de mortalidad más elevada es debida prácticamente al
cáncer de pulmón en los fumadores con niveles altos de
colesterol. Tal y como se ha mencionado anteriormente, los niveles bajos de
colesterol se asocian con apoplejia hemorrágica.
Niveles
bajos de colesterol y depresión:
Actualmente existe una controversia sobre si los niveles bajos de colesterol
aumentan el riesgo de depresión y suicidios. Un estudio, por ejemplo,
mostró que los pacientes que acuden al psiquiatra con un nivel de
colesterol por debajo del 160 mg/dl doblan el riesgo de suicidio y que los
hombres mayores con niveles de colesterol bajo son tres veces más
propensos a padecer depresiones. Otro estudio del año 2000 apoyó
los descubrimientos previos en cuanto a la asociación entre
depresión y niveles bajos de colesterol de forma crónica. Los
estudios no han demostrado ningún cambio en el estado de ánimo de
los pacientes a los que se les baja el colesterol con tratamiento
médico, e incluso algunos han informado de una discreta mejoría
del ánimo.
Sin
embargo, algunos estudios sugieren que una reducción brusca del
colesterol afecta al estado de ánimo. Un estudio francés, por
ejemplo, informó de que los hombres que redujeron su colesterol
significativamente durante un año, independientemente del nivel previo,
doblaron el riesgo de suicidio cuando se compararon con hombres con niveles de
colesterol estables. Otros investigadores estudiaron el estado anímico
de las mujeres después de dar a luz, momento en el que se produce una
súbita disminución de los niveles de colesterol. Dichos
investigadores observaron que podía establecerse una relación
entre el estado anímico negativo de las mujeres y la disminución
de los niveles de colesterol, pero no de los niveles de colesterol total. Para
complicar un poco más las cosas, un estudio del año 2000 ha
reportado una incidencia mayor de muertes por suicidio con métodos
violentos en los hombres que tenían niveles altos de colesterol.
Hasta
la fecha, no hay ninguna base científica que pueda explicar esta
observación. Algunos estudios han destacado la importancia del
colesterol en la producción de serotonina, sustancia química del
cerebro que a niveles bajos puede asociarse con la depresión. Los
hombres que tienen de forma natural niveles bajos de colesterol también
tienen niveles bajos de serotonina. Algunos investigadores han observado que
los individuos con niveles de colesterol bajos debido a ciertos medicamentos o
al alcohol les faltan grasas alimenticias llamadas ácidos grasos
omega-3. Se relacionan los niveles bajos de ácidos grasos omega-3, que
se encuentran en el pescado grasiento, con la depresión y la
agresividad. De hecho, en ciertos estudios en los que se disminuía el
colesterol utilizando dietas que incluyan ácidos grasos omega-3, se
podía observar una disminución de la depresión.
Predisposición
a los niveles altos de colesterol
Influencias
del entorno y del estilo de vida
Más
de la mitad de los adultos norteamericanos tienen niveles de colesterol total
superiores al 200 mg/dl, el 20% de ellos tiene más de 240 mg/dl. Este
porcentaje resulta aún más alarmante si lo comparamos con la
población asiática y del Pacífico Sur, donde es tan
sólo del 7%.Según un estudio, los niños japoneses, que
practican deporte de formaregular y que hacen una dieta baja en grasas y alta
en productos derivados de la soja, tienen niveles de HDL significativamente
superiores que los niños norteamericanos o australianos. El simple hecho
de haber crecido en la cultura americana ya es un factor de riesgo de niveles
altos de colesterol. La típica dieta americana, rica en grasas,
colesterol y proteínas pero baja en fibra es la responsable de las
estadísticas. La obesidad y un estilo de vida sedentario ayudan a
incrementar el riesgo. Un estudio reciente muestra que cualquier ganancia de
peso, independientemente de si un individuo tiene sobrepeso o no, puede
empeorar los niveles de colesterol.
Sexo
Por
término medio, los hombres desarrollan arteriopatías coronarias
entre 10 y 15 años antes que las mujeres, pero las arteriopatías
coronarias sigue siendo la causa principal de muerte entre las mujeres. Las
mujeres entre 20 y 34 años y después de la menopausia (alrededor
de los 55) tienen niveles más altos de colesterol que los hombres. A
pesar de eso, un estudio muestra que mientras el 60% de las mujeres con
enfermedades cardiovasculares tiene niveles altos de LDL, menos de la mitad fue
tratada con medicamentos para disminuir el colesterol y más de la mitad
de las que fueron medicadas no se les suministró el tratamiento
adecuado. Según un estudio, los niveles de HDL en las mujeres son
más significativos que los niveles de LDL. Las mujeres que tienen
niveles de colesterol superiores a 200 mg/dl y niveles de HDL inferiores a 50
mg/dl tienen una tasa de mortalidad mayor que las que tienen niveles superiores
a 50 mg/dl, independientemente de sus niveles de LDL-colesterol. Los
triglicéridos también juegan un papel más importante en
las mujeres que en los hombres.
Edad
Niños
y adolescentes:
Aunque no está claro cuáles son los valores de colesterol
normales en los niños, un estudio reportó que cinco de cada seis
jóvenes norteamericanos consumen demasiadas grasas. Aunque la grasa es
necesaria para el crecimiento, el consumirla por encima de lo recomendado,
especialmente las grasas saturadas, que se encuentran en los productos animales
y lácteos, y los ácidos transgrasos, que se encuentran en muchas
comidas preparadas, es un factor de riesgo mayor de obesidad en niños, y
también provoca un mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio.
Personas
mayores:
Actualmente existe controversia acerca los efectos de los niveles altos de
colesterol en las personas de más de 70 años y su tratamiento.
Algunos estudios muestran que los niveles altos de colesterol en las personas
mayores significan un riesgo muy elevado de muerte por arteriopatía
coronaria, mientras que otros muestran que disminuyendo los niveles de
colesterol en las personas mayores aumenta el riesgo de apoplejía. En
individuos de más de 85 años, los niveles altos de colesterol se
relacionan con una mayor longevidad y un riesgo menor de infecciones y de
cáncer. No obstante, no está claro si dichos niveles de
colesterol aumentaron al hacerse mayor o si por el contrario han persistido
durante años. Los individuos que desarrollan niveles altos de colesterol
al hacerse mayores no mueren de enfermedades cardiovasculares sino por otras
causas. Por el contrario, los estudios también indican que los niveles
de colesterol disminuyen de forma natural con la edad, independientemente del
medio, la medicación o el estilo de vida. De todos modos, los expertos
actualmente recomiendan que el tratamiento para reducir el colesterol es muy
importante en las personas mayores de 65 años con cardiopatías o
con alto riesgo, especialmente los ancianos que no presenten otras
patologías y tengan una esperanza de vida normal.
Factores
genéticos
La
genética juega un papel importante a la hora de determinar el nivel de
colesterol de un individuo. Así pues los hijos de familias con un
historial de cardiopatías deberían hacerse un test sobre el nivel
de colesterol después de los dos años de edad. Los genes pueden
influir en los niveles bajos de HDL, en los niveles altos de LDL o en los
niveles altos de otras lipoproteínas como la
-
-lipoproteína. Según dos estudios, una mutación
genética afecta la enzima que regula el apetito en individuos con
niveles altos de colesterol y de LDL. Un estudio localizó la
mutación en individuos obesos y en individuos de peso normal, mientras
que el otro estudio la localizó solamente en individuos obesos. Una
enfermedad hereditaria poco frecuente llamada hipercolesterolemia familiar
desarrolla niveles peligrosos de colesterol.
Otros
factores
Aquellos
individuos que padecen ciertas situaciones médicas como hipotiroidismo,
enfermedades renales y diabetes son propensos a alcanzar niveles anormales de
colesterol. Las mujeres que padecen el síndrome de los ovarios
poliquísticos, especialmente las mujeres obesas, son propensas a tener
niveles altos de triglicéridos y niveles bajos de HDL. Esto puede
deberse a la aparición de niveles más altos de hormonas
masculinas (testosterona). Un estudio muestra que los hombres delgados son los
que se ven más perjudicados por el colesterol que obtenemos directamente
a través de los alimentos ya que sus niveles de colesterol tienden a
subir y bajar vertiginosamente cuando se añade o se elimina el
colesterol de sus dietas.
Síntomas
de los niveles elevados de colesterol
Los
síntomas de los niveles altos de LDL-colesterol suelen ser la angina de
pecho y el infarto de miocardio, que aparecen como respuesta a la
aparición de placas de ateroma en las arterias. Cuando esto ocurre, se
debe recurrir a la medicina preventiva.
Diagnóstico
de la elevación de los niveles de colesterol
Las
análisis de sangre para detectar el colesterol deberían incluir
la análisis de los niveles de HDL y de colesterol total. Resulta muy
difícil analizar los niveles de LDL, pero estos pueden calcularse a
partir de los niveles de colesterol y de HDL.
The
National Cholesterol Education Program (NCEP), un programa educacional sobre el
colesterol, y The American Heart Association (AHA), una asociación
americana del corazón, recomiendan que todos los adultos deberían
realizarse análisis de colesterol a partir de los 20 años. No
obstante, un estudio muestra que los médicos someten a revisión a
menos del 10% de los individuos y, de forma regular, tan sólo al 23% de
los individuos con niveles altos de colesterol. Otro estudio muestra que
sólo son sometidos a un chequeo una tercera parte de los pacientes con
un historial de cardiopatía.Es más probable que las personas
mayores, los blancos, los individuos con un seguro privado y losindividuos que
viven al noreste de América se sometan a análisis de colesterol
que sus homólogos. Puede ser que algunos médicos no analicen
ciertos individuos siguiendo las pautas de chequeo promovidas por The American
College of Physicians (colegio de médicos americanos) que recomiendan
someter a revisión tan sólo los hombres entre 35 y 65 años
y las mujeres entre 45 y 65 años, a no ser que existan factores de
riesgo de cardiopatías. También se propugna analizar el
colesterol total en vez de determinados lípidos, HDL y
triglicéridos incluidos. Los expertos consideran que realizar lecturas
de colesterol anormal es insignificante en individuos de edades inferiores o
superiores a las recomendadas si no existen riesgos de cardiopatías y
afirman que incluso puede dar lugar a tratamientos innecesarios. A pesar de
todo, estos razonamientos hacen caso omiso de estudios válidos que ponen
de manifiesto los múltiples beneficios de una dieta sana y de realizar
ejercicio. Si los individuos jóvenes no se someten a ningún
chequeo, puede ser que aquellos que sean propensos a padecer
cardiopatías no tengan el incentivo necesario para adoptar dichos
hábitos saludables. Si tan sólo chequeamos a los individuos
mayores estamos dejando de lado uno de cada quinientos individuos con
hipercolesterolemia hereditaria, a quienes un tratamiento precoz les
salvaría la vida. Además, si tan sólo analizamos los
niveles de colesterol totales estamos dejando de lado ciertos lípidos y
proteínas muy importantes a la hora de determinar el riesgo de un
individuo a padecer cardiopatías.
A
fin de obtener un análisis fiable del nivel de colesterol, los expertos
aconsejan no practicar ningún ejercicio agotador 24 horas antes del
análisis, ni comer o beber nada excepto agua 12 horas antes. Si los
resultados del análisis son anormales se tiene que realizar un segundo
análisis entre una semana y dos meses después. Aquellos
individuos que tienen niveles de colesterol normales no tienen que chequearse
hasta al cabo de 5 años, a no ser que cambie su estilo de vida,
incluyendo ganancia de peso y cambios en la medicación y en la dieta.
Los individuos que reciben tratamiento para disminuir el nivel de colesterol
deberían ser chequeados cada dos o seis meses. En muchas farmacias se
encuentran tests para medir el nivel de colesterol, pero estos productos tan
sólo analizan el nivel de colesterol total. Los análisis en los
laboratorios son necesarios pues para calcular los niveles de lípidos
individuales y de lipoproteínas. Un nuevo test llamado espectroscopio de
resonancia magnética nuclear de protones detecta señales de radio
emitidos por partículas de LDL, HDL y VLDL (lipoproteínas de muy
baja densidad). Puede ser que pronostique con más fiabilidad las
cardiopatías que los análisis de sangre.
Estilos
de vida que mejoran los niveles de colesterol
Las
disminuciones modestas de los niveles de colesterol, ya sean mediante
medicamentos o mediante cambios en el estilo de vida, reducen el riesgo de
minusvalía y de muerte por cardiopatía. Aunque la mayoría
de los estudios que prueban que la disminución del colesterol salva
vidas lo hacen utilizando medicamentos, lo más importante para mejorar
los niveles de colesterol es cambiar los hábitos de vida. Al igual que
los individuos que tienen la presión arterial alta, los individuos con
niveles altos de LDL-colesterol no padecen síntomas hasta que sufren
cardiopatías peligrosas. Cambiar los hábitos de vida es muy
difícil pero una vez conseguido los resultados son más que
satisfactorios.
Dieta
Actualmente
existe mucha controversia sobre el mejor balance de carbohidratos, grasas y
proteínas en la dieta. Las tres dietas más importantes para
reducir el colesterol son: La dieta paso 1 y paso 2 recomendada por la
Asociación Norteamericana del Corazón (American Heart Assotiation
o AHA), la Dieta Mediterránea y las dietas ultrarestrictivas como el
Programa Ornish.
Recomendaciones
dietéticas de la asociación americana del corazón.
La
Asociación Americana del Corazón recomienda la dieta paso 1 para
cualquier persona sin enfermedades cardiacas ni factores de riesgo para
prevenir la enfermedad coronaria. Esta dieta requiere que el aporte total de
grasa represente menos del 30% de las calorías, la grasa saturada menos
de un 10%, y que la ingesta diaria de colesterol sea menor de 300 mg
(simplemente cambiando la leche entera por leche semi o desnatada puede ayudar
a conseguir estas metas, y además sin perder el aporte diario de
calcio). Además, la dieta de la mayoría de las personas debe
contener un 50-60% de carbohidratos complejos, aunque este valor puede ser
excesivamente alto para algunas personas. La dieta paso 2 se recomienda para
las personas que tengan alguna enfermedad cardiaca o bien que presenten niveles
de colesterol por encima de lo normal. Los requerimientos de esta dieta son el
20% de las calorías aportadas por la grasa, grasa saturada menor al 7% y
colesterol menor de 200 mg.
Dieta
mediterránea.
La
dieta mediterránea, con su énfasis en los cereales, pescado,
aceite de oliva, ajo y un consumo moderado de vino, es rica en fibra y
nutrientes cardioprotectores como los ácidos grasos omega-3. La dieta
mediterránea contiene altas cantidades de grasa (alrededor del 35 al
45%), sobretodo compuestas por ácidos grasos mono y poliinsaturados.
Recomienda el mismo aporte de proteínas que la dieta de la Sociedad
Americana del Corazón, aunque en este caso la fuente más
importante es el pescado. Los carbohidratos están reducidos, y no
sólo recomienda frutas y verduras, sino que también recomienda
nueces, legumbres, y guisantes en cantidades mayores que la AHA.
El
programa Ornish.
El
programa Ornish se recomienda para las personas con enfermedades cardiacas
severas asociadas con alteraciones del colesterol y que no deseen tomar agentes
hipolipemiantes. Es un régimen muy exigente, que excluye todo aceite y
todo producto animal, excepto el yogur desnatado, la leche desnatada y la clara
de huevo. Limita las grasas saturadas lo máximo posible,
reduciéndolas al 10% y aumenta los carbohidratos hasta el 75% de las
calorías. Además de seguir una dieta estricta, las personas deben
realizar ejercicio como mínimo tres veces por semana durante 90 minutos,
así como usar técnicas de relajación, no fumar, y no beber
más de 200 ml de alcohol al día.
Diferencias
entre las dietas.
Algunos
expertos creen que las dietas paso 1 y mediterránea son las adecuadas
para las personas sin enfermedades coronarias y niveles normales de LDL
(inferiores a 160 mg/dl) y para las personas con niveles de LDL bajos
(inferiores a 130 mg/dl), con uno o dos factores de riesgo cardiacos, como por
ejemplo, niveles bajos de HDL y fumar. Para las personas que tengan niveles de
colesterol más elevados, tanto la dieta mediterránea, como la
paso 2 y la Ornish pueden ser adecuadas, dependiendo de las circunstancias de
cada individuo.
La
pregunta principal en las dietas es ¿cuanta grasa debe contener? y
¿de dónde debe proceder?. En general, la mayoría de los
pacientes tienen problemas para seguir dietas como la dieta paso 2, que
recomienda una aportación por parte de la grasa del 20% de las
necesidades calóricas. La dieta Ornish es mucho más estricta. Es
esperanzador un estudio que ha demostrado que el reducir el consumo de grasas a
26% es tan efectivo en reducir los niveles de LDL como el limitar el consumo de
grasas al 18%, que siempre es mucho más difícil de conseguir.
Otro estudio, realizado sólo en mujeres, reportó que las personas
que consumían la mayor cantidad de grasas (46% de sus calorías),
no tenían un mayor riesgo cardiovascular, en general, que las que
consumían la menor cantidad (29%). Sin embargo, las mujeres que
comían comidas que contenían ácidos transgrasos,
tenían más del doble de riesgo de infarto de miocardio que las
personas que seguían dietas sin este componente tan peligroso. De hecho,
los expertos insisten cada vez más en que el tipo de grasa es más
importante que la cantidad. Las dietas bajas en grasa se han asociado con un
riesgo mayor de apoplejía. La dieta mediterránea tiene un gran
atractivo que es la cantidad de comidas permitidas, incluyendo al aceite de
oliva (rico en aceites monoinsaturados) y al vino. Un estudio reciente
reportó que reducía significativamente el riesgo de un segundo
infarto de miocardio en aproximadamente 4 años comparándola con
una dieta convencional. De gran interés en la dieta mediterránea
es, sin embargo, el riesgo de ganancia de peso, y sólo se recomienda a
aquellas personas que están razonablemente delgadas.
Aunque
todas estas dietas presentan grandes diferencias, tienen algunos consejos en
común como son el potenciar el valor de los cereales, verduras y fruta
fresca así como recomendar que de comer grasas, sean de tipo mono y
poliinsaturadas. Los expertos están de acuerdo en que todo el mundo
debería evitar las grasas saturadas (de los productos animales) y los
ácidos transgrasos (que se encuentran en varios productos de
bollería y comida rápida). Al elegir la fuente de
proteínas, se debería escoger la soja y el pescado por encima de
la carne. El control del peso y el ejercicio son compañeros esenciales
de cualquier programa dietético. Después de iniciar una dieta
saludable, generalmente se tarda de tres a seis semanas en notar un descenso de
los niveles de colesterol, aunque algunas personas han notado descensos en tan
solo 4 semanas. (para información más detallada, ver el Informe
de Well-Connected, "Dieta sana para el corazón").
Ejercicio
físico
Las
personas que llevan un ritmo de vida activo presentan un 40% menos de
posibilidades de desarrollar una enfermedad coronaria que las que llevan una
vida sedentaria. Los estudios están demostrando que las personas que
cambian su dieta para controlar el colesterol y descender el riesgo de
enfermedad coronaria tienen éxito tan solo si también siguen un
programa regular de ejercicio aeróbico. La práctica regular de
ejercicios aeróbicos como el caminar rápido, el jogging, la
natación, la bicicleta, el aeróbic, y los deportes de raqueta
constituyen la mejor forma para disminuir los niveles de triglicéridos
(las grasas dañinas), y a su vez aumentar los de HDL (también
llamado colesterol bueno). Una mejora sustancial en nuestros niveles requiere
al menos un año de ejercicio regular. Los expertos recomiendan que se
empiece con paseos diarios de 30 minutos, lo ideal a continuación
sería caminar unas 20/25 millas a la semana. Lo que está claro es
que si se quiere aumentar los niveles de HDL, cuanto más deporte
practiquemos mejor. Un entrenamiento que ponga a prueba nuestra resistencia
también ayuda a reducir los niveles de LDL. Ante una comida rica en
grasas, una sesión de aeróbic de aproximadamente 90 minutos o
diferentes sesiones prolongadas a lo largo del día pueden disminuir
nuestros triglicéridos. A pesar de ello, un estudio ha demostrado que
dosificar el ejercicio físico a lo largo del día aumenta la
oxidación de LDL--un proceso que hace que el LDL sea perjudicial para el
corazón -de forma que es más aconsejable que optemos por un
programa regular y consistente. Antes de embarcarnos en un programa estricto de
ejercicio físico es aconsejable que consultemos a nuestro medico. Se
debería alentar especialmente a los niños a que realicen
ejercicio físico cada día. (Para más información
véase
Well-Connected
Informe 29, Ejercicio físico)
Tabaquismo
El
consumo de tabaco disminuye los niveles de colesterol HDL y es directamente
responsable del 20% de las muertes por enfermedad cardiovascular. La verdad es
que no se podría hacer más hincapié en la importancia de
eliminar este hábito. (Para más información véase
Well-Connected.
Informe 29. El tabaco)
Alcohol
Muchos
estudios aseguran que el consumo moderado de alcohol aumenta los niveles de HDL
y muy posiblemente previene enfermedades cardíacas y derrames
cerebrales. Sin embargo, otro estudio ha demostrado que en aquellos pacientes
que han sufrido anteriormente ataques al corazón, el consumo de vino no
sólo se halla relación con niveles de HDL elevados sino que
también con niveles elevados de LDL y triglicéridos. Cualquier
persona sometida a medicación debería consultar a su
médico acerca de sus posibles interacciones con el alcohol. Es
importante observar que incluso un consumo moderado de alcohol aumenta el
riesgo del cáncer de mama en las mujeres. Las mujeres embarazadas o
susceptibles de su abuso deberían abandonar inmediatamente su consumo.
¿Cuál
es el tratamiento para los niveles elevados de colesterol?
La
recomendación más habitual a aquellos que quieran mejorar sus
niveles de colesterol es llevar un modo de vida saludable y sólo
considerar una terapia farmacológica si lo primero no funciona. Algunos
expertos son de la opinión de que los fármacos encargados de
disminuir los niveles de colesterol deberían ser inherentes a cualquier
régimen dietético o de ejercicio físico en aquellas
personas con un LDL superior a los 190 mg. En aquellos con enfermedades
cardiovasculares o factores de riesgo en enfermedades cardiacas, el uso de
fármacos también resultaría esencial incluso en aquellos
niveles más bajos de LDL (130 mg o menos). Sin embargo, un estudio
reciente asegura que estos fármacos sólo son administrados a
menos de la mitad de la población anciana que se considera que se
podría beneficiar de los mismos.
Actualmente
los expertos recomiendan que los tratamientos farmacoterápicos se
limiten a aumentar o disminuir ciertos lípidos específicos
según el cuadro lípido del paciente. Existen tres tipos de
fármacos orientados hacia la reducción de LDL, las estatinas, las
resinas y el probucol. Las estatinas presentan otros efectos beneficiosos a
parte del ya expuesto y actualmente son de primera elección en las
personas que requieren tratamiento para disminuir los niveles de
lípidos. Los otros dos fármacos, los fibratos y la niacina,
también disminuyen los triglicéridos y aumentan las HDL. Los
pacientes deberían considerar todas estas opciones con su médico.
A veces se usan de forma combinada en aquellos pacientes con perfiles graves de
colesterol. El médico debería llevar un seguimiento regular del
tratamiento a fin de asegurar la efectividad del fármaco y controlar su
posible toxicidad. Es importante que la terapia de mediación vaya
acompañada de un estilo de vida sano.
Las
estatinas son unos inhibidores sintéticos de la HMG CoA reductasa,
componente esencial en la fabricación de colesterol. Éstas se han
erigido como los fármacos más efectivos para el tratamiento del
colesterol alto, especialmente en los pacientes con diabetes,
cardiopatía previa o ambas. Entre las estatinas se hallan la Lovastatina
(Mevacor), la pravastatina (Pravachol), la simvastatina (Zocor), la
fluvastatina (Lescol), la atorvastatina (Lipitor) y la cerivastatina(Baycor).
Todas ellas son eficaces y seguras.
Las
estatinas son especialmente efectivas a la hora de disminuir los niveles de LDL
y también disminuyen los triglicéridos, a la vez que aumentan los
niveles de HDL, pero en menor grado que otros fármacos anticolesterol.
Las estatinas también aumentan el óxido nítrico, una
sustancia importante en la flexibilidad y tono de las paredes de los vasos
sanguíneos que permite de esta forma que la sangre fluya más
libremente. También pueden tener un papel protector en el deterioro
renal de los pacientes con enfermedades renales ligeras.
Las
estatinas han demostrado aumentar las tasas de supervivencia global y reducir
el número de cardiopatías coronarias, ataques de
apoplejía, intervenciones quirúrgicas cardiológicas,
ataques al corazón y muertes por enfermedad cardiovascular. Las
estatinas también pueden colaborar en la protección frente a un
infarto de miocardio futuro en pacientes con colesterol alto y sin evidencias
de cardiopatía (no parecen tener ninguna ventaja en los pacientes con
cardiopatías y niveles de colesterol bajo, entre 115 y 127). Las
estatinas también pueden reducir el riesgo de apoplejia en los pacientes
con cardiopatía activa y niveles moderadamente elevados de grasas. De
todos modos, sólo se han estudiado las estatinas naturales, y su efecto
en pacientes con otros factores de riesgo de apoplejia no se conoce. El uso de
estatinas en los niños y adolescentes es seguro, por lo menos en chicos,
pero se necesitan más estudios a largo plazo para conocer mejor su
perfil de seguridad.
Por
lo general las estatinas naturales se administran una vez al día, y se
deben tomar por la noche, porque la síntesis del colesterol se lleva a
cabo en mayor parte entre la medianoche y las tres de la madrugada. Si se
requiere un tratamiento más intenso, entonces se puede administrar una
segunda dosis por la mañana. Las estatinas más modernas pueden
ser administradas en dos dosis diarias. Las estatinas tienden a ser mejor
toleradas que otros fármacos que disminuyen el colesterol pero presentan
una serie de efectos secundarios. De entre estos se encuentran malestares
gastrointestinales, dolores de cabeza, sarpullidos, dolores musculares,
disfunciones sexuales, somnolencia, mareos, nauseas, estreñimientos o
inflamaciones hepáticas, que cesan cuando eliminamos la
medicación. También se ha advertido en algunos casos
neuropatía periférica (cambios o falta de sensaciones en las
manos y pies) aunque no está demasiado claro si estos síntomas
son causados por el fármaco. Lo que está claro es que se
deberían llevar a cabo pruebas de función hepática porque
al parecer las estatinas, en dosis elevadas, causan cataratas en los perros, y
algunos médicos recomiendan exámenes oculares periódicos.
Las inflamaciones musculares son un factor a tener en cuenta para aquellas
personas que también toman fibratos (ver más arriba). Las
personas con problemas hepáticos, las mujeres embarazadas o aquellas
atravesando el periodo de lactancia no deberían tomar estatinas.
También se ha demostrado que el zumo de uva incrementa la efectividad de
la lovastatina. Un incremento de peso puede reducir significativamente la
eficacia de estos fármacos.
El
ácido nicotínico o niacina ( Niacor, Nicolar, Slo.Niacin) es la
vitamina B3. Cuando se utiliza en dosis elevadas resulta extremadamente
efectiva en la reducción de niveles de triglicéridos. La niacina
aumenta los niveles de HDL mucho más que cualquier otro fármaco
anti-colesterol y además es el fármaco más barato.
También disminuye el colesterol LDL y las lipoproteínas. Muchos
pacientes no toleran sus efectos secundarios aunque un estudio al respecto
mostraba que un 46% de personas tomando niacina acabaron abandonando su
consumo. Sus efectos secundarios más frecuentes son el enrojecimiento de
la cara y las manos, fiebre, dolores de cabeza, visión borrosa y
somnolencia. No obstante, nuestro cuerpo acaba siendo tolerante a esto efectos
y acaban debilitándose. La mejor forma de evitarlos es empezar tomando
dosis muy bajas durante la comida hasta llegar tomar la dosis prescrita
gradualmente. Si se toma una aspirina justo media hora después de la
ingestión de niacina se puede llegar a evitar el enrojecimiento. De un 3
a un 5% de las personas que toman niacina desarrollan anomalías
hepáticas que desaparecen en el momento que se retira la
medicación. La niacina también puede llegar a causar dolores
estomacales y aumentar el ácido úrico y los niveles de glucosa en
sangre, de manera que las personas con gota o diabetes deberían evitar
su consumo. Aquellas personas que padecen de úlcera péptica o
tienen una presión sanguínea baja también deberían
abstenerse de tomarla. Algunas investigaciones demuestran que dosis
pequeñas de ácido nicotínico en combinación con
otros fármacos reductores de LDL y de los niveles de
triglicéridos tienen efectos secundarios menores que el consumo
único de niacina. A pesar de que la niacina es asequible sin
prescripción médica es importante tomarla bajo las indicaciones
de nuestro médico para mayor seguridad y su completa efectividad Como se
trata un fármaco disponible sin previa prescripción médica
su solución no se encuentra estandarizada. La niacina, pues, puede ser
prescrita en forma de actuación rápida o prolongada. Las formas
de actuación rápida son más propensas a producir dolores
de cabeza y enrojecimientos mientras que las prolongadas tienen el riesgo de
causar toxicidad en el hígado así que muchos médicos han
optado por dejar de recomendarla. La combinación de niacina y una
estatina (nicostatina) está demostrando una mejoría en los
niveles de lípidos con menos efectos secundarios.
Las
resinas y los ácidos biliares
Estos
fármacos actúan mezclándose con la bilis, una sustancia
que produce el hígado utilizando el colesterol como uno de sus
componentes principales. Las resinas se mezclan con los ácidos biliares
en el tubo digestivo de forma que se excretan por las heces en vez de ser
absorbidas por nuestro cuerpo. La consecuencia es que el hígado requiere
de mucho más colesterol para continuar fabricando ácidos biliares
de forma que los niveles de LDL disminuyen. Se ha observado que si se ingiere
en combinación con una dieta adecuada los niveles de LDL disminuyen
entre un 15 y un 20%; y si se combinan con la niacina, la disminución de
niveles de LDL se hallaría entre un 40 y un 60%. A este tipo de resinas
pertenecen la coletiramina ( Questran, Questran Light) y colestipol (
Colestid).. Normalmente se ingieren en forma de polvo, disueltas en
líquidoo en forma de barra masticable (Cholybar). Estos fármacos
tienen efectos secundarios causando en su mayor parte estreñimiento,
acidez gástrica, gases y otros problemas gastrointestinales que son
intolerables para algunas personas. También son incompatibles con otros
fármacos como la digoxina (Lanoxin), la warfarina, los betabloqueantes y
un número de fármacos utilizados para el tratamiento de la
hipoglucemia. Estos pueden provocar pérdidas de calcio y osteoporosis.
Este tipo de resinas, tomadas durante periodos largos de tiempo pueden provocar
deficiencias de vitaminas A, D, E y K, de forma que complementos
vitamínicos extra serán requeridos. Un estudio muestra que cuando
se ingiere Psyllium disuelto en agua sólo se requiere la mitad de la
dosis estándar de colestipol (Metamucil, Fiberall, Perdiem, un
complemento de fibra soluble). Además la inflamación y el
estreñimiento se reducen con su consumo. Para prevenir la
interacción medicamentosa se debería tomar otros fármacos
una hora antes o seis horas después de tomar este tipo de resinas. El
Colesevelam es un agente más moderno que está demostrando
disminuir los niveles de LDL con menores efectos secundarios, como el
estreñimiento, que los demás agentes.
Derivados
del ácido fíbrico
Los
derivados del ácido fíbrico o fibratos, son los fármacos
prescritos por lo general cuando es necesario disminuir los niveles de
triglicéridos y aumentar el HDL ya que cuando otros fármacos son
utilizados con estos propósitos, como la niacina, no resultan efectivos
o no son tolerados. Un estudio demostraba que este efecto beneficioso en el HDL
ralentiza la progresión de la cardiopatía coronaria
después de la cirugía de derivación. Los fibratos
también pueden producir disminuciones casi imperceptibles en los niveles
de LDL, aunque no tan eficazmente como las estatinas u otros fármacos.
El gemfibrozilo es el fibrato estándar mientras que el fenofibrato es un
miembro nuevo de este grupo. El gemfibrozilo debe tomarse dos veces al
día, treinta minutos antes del desayuno y después de la cena.
Aunque también existen presentaciones que pueden tomarse una vez al
día (900 mg). Entre sus efectos secundarios se hallan malestares
gastrointestinales, dolores musculares, sensibilidad a la luz del sol y
sarpullidos. Los fibratos, en particular el clofibrato, son conocidos por
causar cálculos biliares, así que aquellas personas con problemas
con la vesícula biliar deberían abstenerse de ingerir estos
fármacos ya que pueden causar un ritmo cardíaco anormal o afectar
negativamente en el hígado o el riñón. Los estudios con
animales prueban el crecimiento de tumores como consecuencia de las substancias
químicas que contienen los fibratos, aunque los expertos aseguran que
los humanos presentamos respuestas distintas. En la mayoría de estudios
al respecto, las personas que toman gemfibrozil presentan tasas más
elevadas de muerte por otras causas, entre ellas el cáncer, aunque otros
estudio no han encontrado una incidencia de cáncer especialmente alta
respecto la de pacientes que no toman fibratos. Estos interaccionan con un gran
número de fármacos y substancias como las estatinas, el amageno,
determinados fármacos orales para la diabetes, algunos
antibióticos y el zumo de uva.
Probucol
El
probucol disminuye los niveles de colesterol LDL entre un 10 i un 15%. Sin
embargo también reduce los niveles de HDL entre un 20 y un 30%. Se
utiliza generalmente para el tratamiento de ciertos trastornos genéticos
que causan niveles de colesterol elevadas o cuando los fármacos
anticolesterol son ineficaces o no pueden utilizarse. Sus efectos secundarios
más corrientes son malestares gastrointestinales tales como diarrea,
inflamaciones, nauseas y somnolencia.
Tratamiento
estrogénico
Las
mujeres con factores de riesgo de cardiopatías pueden beneficiarse de la
terapia hormonal con estrógenos. La terapia con estrógenos solos
ha demostrado reducir el colesterol LDL y aumentar el HDL. También puede
ayudar a las mujeres con unos niveles de colesterol altos determinados
genéticamente, aunque un estudio observó que este hecho
sólo se observaba si las mujeres presentaban partículas LDL
hereditarias de pequeño tamaño. De todos modos, los beneficios
sólo se observan si la mujer está en tratamiento, y duran poco
tras dejarlo. Al cabo de 5 años de dejar el tratamiento, los riesgos son
los mismos que si no lo hubiera tomado. Además, la terapia con
estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer de mama y de
útero, lo que probablemente no lo hace muy recomendable en la
mayoría de las mujeres.
Terapia
de sustitución hormonal
La
terapia de sustitución hormonal contiene estrógenos junto con
progesterona y no supone un riesgo elevado de cáncer uterino, aunque si
que supone riesgo de cáncer de mama. La pregunta clave es si es capaz de
reducir el riesgo de cardopatías, infartos y muerte. De interés
especial es el efecto de la terapia en las mujeres con cardiopatías
existentes. En el verano de 1998, se publicaron los resultados de el estudio
mayor que se ha llevado a cabo sobre la protección que ofrecía la
terapia hormonal. Aunque se observó que los niveles de colesterol
descendían, no se pudo demostrar una disminución de la tasa de
infartos o de muerte por cardiopatías. Actualmente se prefieren las
estatinas a la terapia de sustitución hormonal para las mujeres con
enfermedades cardiacas previas.
Terapias
en vías de experimentación o menos utilizadas
Colestipol.
El colestipol es una levadura que ha utilizado tradicionalmente la medicina
china, que tradicionalmente ha salido bien parada a la hora de disminuir los
niveles de colesterol. Una de las principales acciones de esta levadura es la
producción de lovastatina, uno de los medicamentos más
importantes de la estatina, y es por esta razón que la FDA cree que
debería regularse. Sus efectos secundarios incluyen problemas digestivos
leves. Parece ser segura, aunque se necesitan más evidencias. Hay
expertos que afirman que cualquier sustancia que tenga efectos tan fuertes en
el colesterol es susceptible de causar efectos dañinos y como todos los
denominados remedios naturales, no se han desarrollado estándares
oficiales para controlar su calidad.
Lifibrol.
El lifibrol es un fármaco en proceso de investigación que parece
reducir el colesterol total y los niveles de LDL de forma tan efectiva como las
estatinas. También reduce los niveles de Lp(a) y previene el
coágulo sanguíneo. Su efecto en el HDL y los triglicéridos
no están muy claros.
Plasmaféresis.
La plasmaféresis es un tratamiento que filtra la circulación i se
utiliza básicamente para reducir triglicéridos. Un tratamiento
llamado LDL aféresis se utiliza para eliminar específicamente el
LDL y es indicado para pacientes con formas graves hereditarias de colesterol
alto que no responden a ninguna otra terapia. En un estudio de pacientes con
hipercolesterolemia, este tratamiento provocó un nombre
significativamente menor de enfermedades cardiovasculares. El proceso dura
aproximadamente tres horas. Si no se lleva a cabo de una forma regular sus
beneficios sólo durarán dos semanas. Las personas que siguen este
tratamiento deben seguir una dieta sana y continuar con la medicación
prescrita para controlar el colesterol, aunque no parezca ser demasiado efectiva.
¿Dónde
puedo obtener más información sobre el colesterol?
National
Cholesterol Education Program Information Center
PO
Box 30105
Bethesda,
MI) 20824 0105
Tel.
301 251 1222
En
internet:
http://www.nhlbi.nih.gov
Constituye
una excelente fuente de información y además es gratuita. Es
especialmente interesante el apartado Step by Step.Eating to lower your high
blood cholesterol ( paso a paso. Comer para reducir elevados niveles de
colesterol en sangre) que facilita información detallada sobre como
seguir una dieta baja en colesterol y incluye menús, listas de alimentos
con su correspondiente contenido en grasa y dietas diarias para diferentes
niveles calóricos.
Amerian
Diabetic Association
216
W.Jackson boulevard
Chicago,
Illinois 60606
Tel.
312-899-1140 o 800-366-1655
Fax.
312 899 1979
En
internet:
http://www,eatright.org/Esta
organización ofrece un servicio de llamadas personalizadas
(900-255-5267) que nos pone en contacto con un nutricionista licenciado.
También facilita los nombres de dietistas licenciados de cualquier parte
de Estados Unidos. Su coste es de $1.95 durante el primer minuto y 95 el resto.
Esta web es excelente y altamente recomendable. Constituye una fuente fiable de
información sobre la nutrición y ofrece la posibilidad de
consultar una base de datos de dietistas especializados en diferentes aspectos
como trastornos alimenticios o la regulación de peso.
American
Heart Association
7272
Greenville Ave.
Dallas,
Texas 75231-4596
Tel.213
373 6300 o 800 242 8721
http//www.americanheart.org/
Esta
es una fuente elemental de información de los problemas
cardíacos. Se trata una organización muy responsable que
proporciona todo tipo de material informativo de forma gratuita incluyendo
información nutricional útil y los emplazamientos de sus
representantes.
Publicaciones
recientes
Actualmente
se están usando docenas de artículos y extractos con el fin de
actualizar los distintos informes de
Well-Connected.
Los expuestos a continuación constituyen sólo una pequeña
muestra que puede resultar de interés de los lectores.
Conquering
heart diseases ( superar las enfermedades cardiacas) Harvey B.
Simon.M.D.Little, Brown. Bston, 1994. Este libro resulta de gran utilidad para
aquellos que se están recuperando o toman medidas preventivas contra los
problemas cardíacos.
Do
you know your triglicerides? Qué sabes de tus triglicéridos?.
Consumer Reports on Health, Noviembre 1998.
Effects
of raloxifene on serum lipids and coagulation factors in health postmenopausal
women. (Los efectos del raloxifeno en los lípidos séricos y
factores de coagulación de la sangre en mujeres sanas en etapa de
postmenopausia). Journal of American Medical Association, 5/13/9, vol.279
Myocardial
infartion and the use of estrogen and estrogen-progestogen in postmenopausal
women. (El infarto de miocardio y el uso de estrógeno y
estrógeno-progestágenos en las mujeres en etapa de postmenopausia)
Annals
of Internal Medicine, 10/1/97
New
targets for cholesterol. (Nuevos métodos reductores del colesterol).
Harvard Men's Health Watch. Enero 1998
Prevention
of cardiovascular events and death with pravastatin in patients with coronary
heart disease and a broad range of initial cholesterol levels. (La
prevención de enfermedades cardiovasculares y la muerte de pravastina en
pacientes con cardiopatias coronarias y diferentes niveles iniciales de
colesterol). The New England Journal of Medicine, 11/5/98, vol. 339
Who
should take cholesterol-lowering drugs? ¿Quién debería tomar
fármacos anticolesterol? Harvard Health Letter, January 1998.
Acerca
de Well-Connected
Los
documentos de Well-Connected han sido escritos y actualizados por
médicos experimentados y han sido revisados y editados por el
departamento de editores y un equipo de médicos de la Escuela de
Medicina de Harvard y del Hospital General de Massachusetts. Estos documentos
se diferencian del resto de fuentes de información disponibles para los
pacientes o clientes de los servicios de salud por su calidad, nivel de detalle
y actualidad. Debe tenerse en cuenta que estos documentos no han sido escritos
con la idea de ser un sustituto de la ayuda o consejo médico
profesional, sino que deben usarse sólo como una ayuda para adquirir
mejores conocimientos médicos. Siempre se debe consultar a un
médico ante cualquier problema de salud. No se puede copiar los
documentos sin el permiso expreso del Editor.
Equipo
de Editores
Harvey
Simon,M.D., Editor Jefe, Massachusetts Institute of Technology; Licenciado en
Medicina, Massachusetts General Hospital
Stephen
A. Cannistra, M.D., Oncología, Profesor Asociado de Medicina, Harvard
Medical School; Director de Oncología Médica Ginecológica,
Beth Israel Deaconess Medical Center
Masha
J. Etkin, M.D., PhD, Ginecología, Harvard Medical School; Licenciado en
Medicina, Massachusetts General Hospital
John
E. Godine, M.D., PhD, Metabolismo, Harvard Medical School; Médico
Adjunto, Massachusetts General Hospital
Daniel
Heller, M.D., Pediatra, Harvard Medical School; Pediatra Adjunto, Massachusetts
General Hospital; En activo en el Children's Hospital
Paul
C. Shellito, M.D., Cirujano, Harvard Medical School; Cirujano Adjunto,
Massachusetts General Hospital
Theodore
A. Stern, M.D., Psiquiatía, Harvard Medical School; Psiquiatra y Jefe
del Psychiatric Consultation Service, Massachusetts General Hospital
Carol
Peckham, Director Editorial
Cynthia
Chevins, Editor
Elizabeth
Bussy, Editor de actualizaciones
©
2000 Nidus Information Services, Inc., 41 East 11th Street, 11th Floor, Nueva
York, NY 10003 o escribir un e-mail a webmaster@well-connected.com o en
Internet en
http://www.well-connected.com.