Colesterol, otros lípidos y lipoproteínas

Marzo de 2000

Definición de colesterol, lípidos y lipoproteínas

Los lípidos son grasas o sustancias parecidas a las grasas que se encuentran en todas las plantas y los animales. El colesterol es un lípido muy importante ya que interviene en muchos procesos del organismo: el colesterol forma parte de las membranas celulares del organismo; en la piel y por acción de los rayos solares, el colesterol se transforma en vitamina D y a partir del colesterol se sintetizan algunas hormonas como el estrógeno y la testosterona. El colesterol de que dispone nuestro organismo procede de dos vías distintas: el que obtenemos directamente a través de los alimentos y el que se sintetiza en el hígado (alrededor de dos terceras partes). El colesterol, al igual que otros lípidos (incluso los triglicéridos), es transportado a través de la sangre por unas partículas especiales en forma de esfera llamadas lipoproteínas. Las lipoproteínas, pues, funcionan como transportadores del colesterol en la sangre y se clasifican de acuerdo a sus propiedades físicas. Existen cinco tipos de lipoproteínas según su tamaño: quilomicrones (partículas lipídicas de gran tamaño y baja densidad), VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad), IDL (lipoproteínas de densidad intermedia), LDL (lipoproteínas de baja densidad) y HDL (lipoproteínas de alta densidad). Otras moléculas transportadoras de lípidos son la - -lipoproteína, la - -lipoproteína y las lipoproteínas residuales, que son subproductos de los quilomicrones, lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) o ambos.

Lipoproteínas de baja densidad (LDL)

Las lipoproteínas de baja densidad (LDL) son las encargadas de transportar alrededor del 75% del colesterol por todo el organismo. Aunque las LDL no acostumbran a ser dañinas, las lipoproteínas de baja densidad se pueden depositar en las paredes arteriales dando lugar a un proceso llamado oxidación, causado por una moléculas inestables llamadas radicales libres de oxigeno. Dichas partículas son liberadas de manera natural durante procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo pero aumentan cuando el cuerpo esta expuesto a toxinas como por ejemplo el humo del tabaco. Los radicales libres combaten a las bacterias pero, en exceso, pueden ser dañinos. A los radicales libres les falta un electrón, es por eso que se unen con cualquier otra molécula, pudiendo resultar destructivos. Cuando las LDL se depositan en las paredes arteriales, los radicales libres liberados de las membranas de las paredes, atacan y modifican su forma. La forma oxidada resultante de las LDL hace que los glóbulos blancos (leucocitos) del sistema inmunológico se agrupen allí formando una sustancia grasa llamada ateroma que causa inflamación y daños al endotelio, la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos. Las LDL oxidadas también juegan un papel importante reduciendo los niveles de óxido nítrico, una sustancia química que colabora en la relajación de los vasos, permitiendo que la sangre fluya sin obstáculos. A medida que el proceso continúa, las paredes arteriales se van estrechando paulatinamente, reduciendo así el flujo sanguíneo y dando lugar a la ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias). Además, se puede depositar calcio en la zona inflamada de la arteria. Estas zonas recubiertas de calcio pueden romperse con el paso del flujo sanguíneo, dando lugar a lesiones y a la formación de coágulos de sangre. La ateroesclerosis es la alteración que más importantemente contribuye a la enfermedad coronaria, reduciendo o incluso impidiendo el aporte de oxígeno a los tejidos vitales del corazón. Cuando tiene lugar una obstrucción, ya sea por el aumento gradual del ateroma o por la formación, mucho más rápida, de los coágulos de sangre, se produce un infarto.

Lipoproteínas de alta densidad (HDL)

Para una buena salud es tan importante tener niveles altos de lipoproteínas de alta densidad (HDL) como tener niveles bajos de LDL. Las HDL eliminan el colesterol de las paredes arteriales, devolviéndolo al hígado. Niveles altos de HDL (más de 45 mg/dl) protegen las arterias del estrechamiento y ayudan a prevenir infartos. Según un estudio, los individuos con niveles de HDL inferiores a 35 mg/dl son propensos a morir de arteriopatía coronaria.

Triglicéridos

Los triglicéridos son grupos de moléculas lipídicas transportadas en la sangre junto con el colesterol por medio de las lipoproteínas. Las evidencias actuales sugieren que los triglicéridos pueden ser una de las mayores amenazas para el corazón. Por ejemplo, los triglicéridos interactúan con las HDL de forma que las HDL disminuyen a medida que aumentan los triglicéridos.. Algunos estudios muestran que el cuerpo transforma a los portadores de triglicéridos en pequeñas partículas muy densas de LDL, que son mucho más peligrosas que las mismas LDL. También se cree que los triglicéridos pueden dar lugar a coágulos, que obstruyen las arterias, desencadenando un infarto. Vinculada a los triglicéridos, aparece la obesidad (especialmente alrededor del abdomen) y la diabetes.

Otras lipoproteínas

- -lipoproteína: Algunos estudios demuestran el riesgo elevado de padecer angina de pecho y infartos en individuos con niveles altos de moléculas transportadoras de colesterol llamadas - -lipoproteínas. Dichas moléculas tienen una estructura similar a las LDL y transportan una proteína que puede impedir la capacidad corporal de disolver coágulos de sangre contribuyendo así a la aparición de infartos. Por el contrario, niveles elevados de - -lipoproteínas puede que sean simplemente subproductos de una lesión de las arterias, que sirven de indicios de la última fase de aterosclerosis. Los niveles altos de - -lipoproteínas todavía no son útiles para predecir infartos, aunque sean de gran ayuda a la hora de tratar con medicamentos más agresivos a los individuos con riesgo moderado de enfermedades cardiovasculares. Las concentraciones elevadas de - -lipoproteínas acostumbran a ser hereditarias y no responden a cambios en el estilo de vida o en la dieta (aunque aumentan con la ingesta de ácidos transgrasos). Actualmente son pocos los expertos que recomiendan reducir los niveles de - -lipoproteínas mediante medicamentos. Las mujeres que tienen niveles altos de - -lipoproteínas padecen más riesgo que los hombres porque las hormonas masculinas previenen los niveles elevados, aunque las mujeres mayores encuentran dicha protección en la terapia hormonal sustitutiva.

Apolipoproteína A-1: Se relaciona con corazones sanos y puede ser responsable, en parte, del poco riesgo de cardiopatías relacionado con los niveles altos de HDL.

Apolipoproteína B: Se relaciona con niveles altos de LDL. Según un estudio, puede ser más eficaz que otros lípidos a la hora de pronosticar enfermedades cardiovasculares en las mujeres.

Lipoproteínas remanentes: Las lipoproteínas remanentes son subproductos de los quilomicrones, lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) o ambos. Algunos investigadores creen que pueden ser un factor de riesgo importante de arteriopatías coronarias, especialmente en aquellos pacientes que tienen niveles normales de colesterol.

Valores óptimos de colesterol

Algunos estudios han demostrado que reduciendo los niveles de LDL y de colesterol total y elevando los niveles de HDL se pueden prevenir infartos en individuos con o sin cardiopatías, incluso cuando los niveles de colesterol son considerados normales. Muchos expertos recalcan la necesidad de alcanzar niveles de colesterol total de 200 mg/dl o inferiores y niveles de colesterol LDL de 160 mg/dl o inferiores. Los individuos con como mínimo dos factores de riesgo de cardiopatías deberían alcanzar niveles de LDL de 130 mg/dl o inferiores. Por factores de riesgo se entiende: un historial familiar con problemas de corazón, ser fumador, tener la presión arterial elevada, padecer diabetes, ser mayor (más de 45 años, los hombres y más de 55, las mujeres) y tener niveles de HDL inferiores a 35 mg/dl. Aquellos individuos que padecen cardiopatías deberían intentar alcanzar niveles de LDL por debajo de los 100 mg/dl. El hecho de tener niveles altos de colesterol HDL es tan importante como tener niveles bajos de LDL, especialmente en las mujeres. Los niveles de HDL que los expertos recomiendan son de 45 mg/dl para los hombres y 50 mg/dl para las mujeres, aunque seria deseable para ambos alcanzar los 60 mg/dl. Ha habido noticias recientes de que los niveles recomendados hasta ahora para las mujeres no eran lo suficientemente elevados y podrían no ofrecer ninguna protección. En cuanto a los triglicéridos, aunque los expertos afirman que la cifra deseable es de 200 mg/dl o inferior, se ha demostrado que esta cifra es demasiado elevada, ya que cualquier nivel superior a 100 mg/dl supone un alto riesgo de padecer cardiopatías. Debe destacarse que los niveles normales de colesterol pueden ser diferentes en los niños. De acuerdo con un estudio, sin embargo, las recomendaciones actuales sólo son válidas para adolescentes de raza blanca de 18 años de edad, y no tienen en cuenta los cambios que puede haber entre los 8 y los 18 años, ni las variaciones entre razas y grupos de población. En general, tienden a aumentar bruscamente hasta la pubertad, a partir de entonces descienden también rápidamente y vuelven a aumentar de nuevo posteriormente.

Aunque estos valores que acabamos de presentar son muy útiles, la realidad no es tan fácil, incluso en la población adulta. Así, por ejemplo, se han llevado a cabo pocos estudios para determinar el pronóstico de los pacientes con niveles bajos de LDL y de HDL y altos de triglicéridos. Por otra parte, pongamos por caso un paciente con un nivel de colesterol total de 280 mg/dl (alto riesgo) pero con un nivel de HDL-colesterol de 70 mg/dl (bajo riesgo). Para saber si el paciente en cuestión es un individuo de alto o bajo riesgo de arteriopatía coronaria, muchos médicos calculan la ratio de riesgo dividiendo el colesterol total por las HDL totales. Una ratio de 4,5 supone un riesgo medio; ratios de 5,1 o superiores suponen un riesgo muy elevado; la ratio ideal es de 3,5 o inferior. Siguiendo con el ejemplo, a pesar del nivel elevado de colesterol total de 280 mg/dl, gracias al nivel de HDL de 70 mg/dl el paciente se encuentra, con una ratio de 4, por debajo del nivel de riesgo medio. Con este tipo de ratios, se puede predecir con más exactitud arteriopatías coronarias que con los niveles de colesterol total.

Consecuencias de los niveles elevados de colesterol

Consecuencia de tener niveles altos de LDL, de triglicéridos y niveles bajos de HDL

Arteriopatía coronaria: La causa principal de muerte en los Estados Unidos, registrándose unas 480.000 muertes en 1996. Más de la mitad de las cuales fueron causadas por niveles altos de colesterol. A pesar de todo, en los últimos 30 años, la tasa de mortalidad por arteriopatías coronarias ha disminuido casi a la mitad. Algunos expertos afirman que cerca del 30% de la disminución se produjo gracias a una mejora en los niveles de colesterol. Cuando el nivel de colesterol de un individuo disminuye un punto, el riesgo de cardiopatías disminuye un 2%.

Según un estudio, los niveles altos de colesterol impiden que el oxígeno llegue a los glóbulos rojos (hematíes). Cuanto más joven es el individuo al que se le diagnostica por primera vez un nivel alto de colesterol, mayor es el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en el futuro. El proceso se acelera y aumenta a causa de otros factores de riesgo de cardiopatías coronarias, como pueden ser la presión arterial alta, el fumar, la obesidad, la diabetes y un estilo de vida sedentario. Además, los factores de riesgo aumentan cuando aparecen más de uno de ellos en un mismo individuo. Tan sólo el 40% de los individuos con niveles altos de colesterol mueren a causa de cardiopatía. Los expertos todavía no pueden definir qué individuos son más propensos a tener niveles altos de colesterol.

Apoplejías: Las HDL pueden ser el lípido más eficaz a la hora de prevenir las apoplejías, en especial las conocidas como apoplejías isquémicas, debida a la obstrucción de la arterias carótidas (las que conducen la sangre al cerebro). Las HDL incluso pueden reducir el riesgo de apoplejía causado por una hemorragia (apoplejía menos frecuente). Por lo que respeta al colesterol y a las LDL, los efectos de un nivel alto de colesterol total y de niveles altos de LDL en las apoplejías no están tan claros. Un estudio sugirió que el riesgo de apoplejia isquémica aumenta cuando el colesterol total está por encima de 280 mg/dl. Aunque aquellos individuos que tienen niveles de colesterol inferiores a 180 mg/dl, pueden ser propensos a sufrir apoplejías causadas por hemorragia, especialmente si su presión arterial es elevada.

Resistencia a la insulina: Según un estudio, el 88% de los individuos con niveles bajos de HDL y el 84% de los individuos con niveles altos de triglicéridos también eran resistentes a la insulina, es decir, que no perciben los efectos de la insulina, la hormona reguladora del almacenamiento y uso de la glucosa (azúcar) y de los aminoácidos (proteínas). La resistencia a la insulina aparece en ciertos tipos de diabetes, pero con o sin diabetes, se cree que la resistencia a la insulina es un factor de riesgo mayor de cardiopatías.

Consecuencias de tener niveles bajos de colesterol total

Niveles muy bajos de colesterol y tasas de mortalidad: Los expertos no han llegado a ningún acuerdo en lo que respeta a las consecuencias de tener niveles bajos de colesterol. En un estudio, los hombres que registraban los niveles de colesterol más bajos eran los que tenían una tasa de mortalidad mayor, generalmente por cáncer y otras enfermedades no relacionadas con las enfermedades cardiovasculares. Un análisis de dicho estudio junto con otras investigaciones ha mostrado que la tasa de mortalidad más elevada es debida prácticamente al cáncer de pulmón en los fumadores con niveles altos de colesterol. Tal y como se ha mencionado anteriormente, los niveles bajos de colesterol se asocian con apoplejia hemorrágica.

Niveles bajos de colesterol y depresión: Actualmente existe una controversia sobre si los niveles bajos de colesterol aumentan el riesgo de depresión y suicidios. Un estudio, por ejemplo, mostró que los pacientes que acuden al psiquiatra con un nivel de colesterol por debajo del 160 mg/dl doblan el riesgo de suicidio y que los hombres mayores con niveles de colesterol bajo son tres veces más propensos a padecer depresiones. Otro estudio del año 2000 apoyó los descubrimientos previos en cuanto a la asociación entre depresión y niveles bajos de colesterol de forma crónica. Los estudios no han demostrado ningún cambio en el estado de ánimo de los pacientes a los que se les baja el colesterol con tratamiento médico, e incluso algunos han informado de una discreta mejoría del ánimo.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que una reducción brusca del colesterol afecta al estado de ánimo. Un estudio francés, por ejemplo, informó de que los hombres que redujeron su colesterol significativamente durante un año, independientemente del nivel previo, doblaron el riesgo de suicidio cuando se compararon con hombres con niveles de colesterol estables. Otros investigadores estudiaron el estado anímico de las mujeres después de dar a luz, momento en el que se produce una súbita disminución de los niveles de colesterol. Dichos investigadores observaron que podía establecerse una relación entre el estado anímico negativo de las mujeres y la disminución de los niveles de colesterol, pero no de los niveles de colesterol total. Para complicar un poco más las cosas, un estudio del año 2000 ha reportado una incidencia mayor de muertes por suicidio con métodos violentos en los hombres que tenían niveles altos de colesterol.

Hasta la fecha, no hay ninguna base científica que pueda explicar esta observación. Algunos estudios han destacado la importancia del colesterol en la producción de serotonina, sustancia química del cerebro que a niveles bajos puede asociarse con la depresión. Los hombres que tienen de forma natural niveles bajos de colesterol también tienen niveles bajos de serotonina. Algunos investigadores han observado que los individuos con niveles de colesterol bajos debido a ciertos medicamentos o al alcohol les faltan grasas alimenticias llamadas ácidos grasos omega-3. Se relacionan los niveles bajos de ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el pescado grasiento, con la depresión y la agresividad. De hecho, en ciertos estudios en los que se disminuía el colesterol utilizando dietas que incluyan ácidos grasos omega-3, se podía observar una disminución de la depresión.

Predisposición a los niveles altos de colesterol

Influencias del entorno y del estilo de vida

Más de la mitad de los adultos norteamericanos tienen niveles de colesterol total superiores al 200 mg/dl, el 20% de ellos tiene más de 240 mg/dl. Este porcentaje resulta aún más alarmante si lo comparamos con la población asiática y del Pacífico Sur, donde es tan sólo del 7%.Según un estudio, los niños japoneses, que practican deporte de formaregular y que hacen una dieta baja en grasas y alta en productos derivados de la soja, tienen niveles de HDL significativamente superiores que los niños norteamericanos o australianos. El simple hecho de haber crecido en la cultura americana ya es un factor de riesgo de niveles altos de colesterol. La típica dieta americana, rica en grasas, colesterol y proteínas pero baja en fibra es la responsable de las estadísticas. La obesidad y un estilo de vida sedentario ayudan a incrementar el riesgo. Un estudio reciente muestra que cualquier ganancia de peso, independientemente de si un individuo tiene sobrepeso o no, puede empeorar los niveles de colesterol.

Sexo

Por término medio, los hombres desarrollan arteriopatías coronarias entre 10 y 15 años antes que las mujeres, pero las arteriopatías coronarias sigue siendo la causa principal de muerte entre las mujeres. Las mujeres entre 20 y 34 años y después de la menopausia (alrededor de los 55) tienen niveles más altos de colesterol que los hombres. A pesar de eso, un estudio muestra que mientras el 60% de las mujeres con enfermedades cardiovasculares tiene niveles altos de LDL, menos de la mitad fue tratada con medicamentos para disminuir el colesterol y más de la mitad de las que fueron medicadas no se les suministró el tratamiento adecuado. Según un estudio, los niveles de HDL en las mujeres son más significativos que los niveles de LDL. Las mujeres que tienen niveles de colesterol superiores a 200 mg/dl y niveles de HDL inferiores a 50 mg/dl tienen una tasa de mortalidad mayor que las que tienen niveles superiores a 50 mg/dl, independientemente de sus niveles de LDL-colesterol. Los triglicéridos también juegan un papel más importante en las mujeres que en los hombres.

Edad

Niños y adolescentes: Aunque no está claro cuáles son los valores de colesterol normales en los niños, un estudio reportó que cinco de cada seis jóvenes norteamericanos consumen demasiadas grasas. Aunque la grasa es necesaria para el crecimiento, el consumirla por encima de lo recomendado, especialmente las grasas saturadas, que se encuentran en los productos animales y lácteos, y los ácidos transgrasos, que se encuentran en muchas comidas preparadas, es un factor de riesgo mayor de obesidad en niños, y también provoca un mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio.

Personas mayores: Actualmente existe controversia acerca los efectos de los niveles altos de colesterol en las personas de más de 70 años y su tratamiento. Algunos estudios muestran que los niveles altos de colesterol en las personas mayores significan un riesgo muy elevado de muerte por arteriopatía coronaria, mientras que otros muestran que disminuyendo los niveles de colesterol en las personas mayores aumenta el riesgo de apoplejía. En individuos de más de 85 años, los niveles altos de colesterol se relacionan con una mayor longevidad y un riesgo menor de infecciones y de cáncer. No obstante, no está claro si dichos niveles de colesterol aumentaron al hacerse mayor o si por el contrario han persistido durante años. Los individuos que desarrollan niveles altos de colesterol al hacerse mayores no mueren de enfermedades cardiovasculares sino por otras causas. Por el contrario, los estudios también indican que los niveles de colesterol disminuyen de forma natural con la edad, independientemente del medio, la medicación o el estilo de vida. De todos modos, los expertos actualmente recomiendan que el tratamiento para reducir el colesterol es muy importante en las personas mayores de 65 años con cardiopatías o con alto riesgo, especialmente los ancianos que no presenten otras patologías y tengan una esperanza de vida normal.

Factores genéticos

La genética juega un papel importante a la hora de determinar el nivel de colesterol de un individuo. Así pues los hijos de familias con un historial de cardiopatías deberían hacerse un test sobre el nivel de colesterol después de los dos años de edad. Los genes pueden influir en los niveles bajos de HDL, en los niveles altos de LDL o en los niveles altos de otras lipoproteínas como la - -lipoproteína. Según dos estudios, una mutación genética afecta la enzima que regula el apetito en individuos con niveles altos de colesterol y de LDL. Un estudio localizó la mutación en individuos obesos y en individuos de peso normal, mientras que el otro estudio la localizó solamente en individuos obesos. Una enfermedad hereditaria poco frecuente llamada hipercolesterolemia familiar desarrolla niveles peligrosos de colesterol.

Otros factores

Aquellos individuos que padecen ciertas situaciones médicas como hipotiroidismo, enfermedades renales y diabetes son propensos a alcanzar niveles anormales de colesterol. Las mujeres que padecen el síndrome de los ovarios poliquísticos, especialmente las mujeres obesas, son propensas a tener niveles altos de triglicéridos y niveles bajos de HDL. Esto puede deberse a la aparición de niveles más altos de hormonas masculinas (testosterona). Un estudio muestra que los hombres delgados son los que se ven más perjudicados por el colesterol que obtenemos directamente a través de los alimentos ya que sus niveles de colesterol tienden a subir y bajar vertiginosamente cuando se añade o se elimina el colesterol de sus dietas.

Síntomas de los niveles elevados de colesterol

Los síntomas de los niveles altos de LDL-colesterol suelen ser la angina de pecho y el infarto de miocardio, que aparecen como respuesta a la aparición de placas de ateroma en las arterias. Cuando esto ocurre, se debe recurrir a la medicina preventiva.

Diagnóstico de la elevación de los niveles de colesterol

Las análisis de sangre para detectar el colesterol deberían incluir la análisis de los niveles de HDL y de colesterol total. Resulta muy difícil analizar los niveles de LDL, pero estos pueden calcularse a partir de los niveles de colesterol y de HDL.

The National Cholesterol Education Program (NCEP), un programa educacional sobre el colesterol, y The American Heart Association (AHA), una asociación americana del corazón, recomiendan que todos los adultos deberían realizarse análisis de colesterol a partir de los 20 años. No obstante, un estudio muestra que los médicos someten a revisión a menos del 10% de los individuos y, de forma regular, tan sólo al 23% de los individuos con niveles altos de colesterol. Otro estudio muestra que sólo son sometidos a un chequeo una tercera parte de los pacientes con un historial de cardiopatía.Es más probable que las personas mayores, los blancos, los individuos con un seguro privado y losindividuos que viven al noreste de América se sometan a análisis de colesterol que sus homólogos. Puede ser que algunos médicos no analicen ciertos individuos siguiendo las pautas de chequeo promovidas por The American College of Physicians (colegio de médicos americanos) que recomiendan someter a revisión tan sólo los hombres entre 35 y 65 años y las mujeres entre 45 y 65 años, a no ser que existan factores de riesgo de cardiopatías. También se propugna analizar el colesterol total en vez de determinados lípidos, HDL y triglicéridos incluidos. Los expertos consideran que realizar lecturas de colesterol anormal es insignificante en individuos de edades inferiores o superiores a las recomendadas si no existen riesgos de cardiopatías y afirman que incluso puede dar lugar a tratamientos innecesarios. A pesar de todo, estos razonamientos hacen caso omiso de estudios válidos que ponen de manifiesto los múltiples beneficios de una dieta sana y de realizar ejercicio. Si los individuos jóvenes no se someten a ningún chequeo, puede ser que aquellos que sean propensos a padecer cardiopatías no tengan el incentivo necesario para adoptar dichos hábitos saludables. Si tan sólo chequeamos a los individuos mayores estamos dejando de lado uno de cada quinientos individuos con hipercolesterolemia hereditaria, a quienes un tratamiento precoz les salvaría la vida. Además, si tan sólo analizamos los niveles de colesterol totales estamos dejando de lado ciertos lípidos y proteínas muy importantes a la hora de determinar el riesgo de un individuo a padecer cardiopatías.

A fin de obtener un análisis fiable del nivel de colesterol, los expertos aconsejan no practicar ningún ejercicio agotador 24 horas antes del análisis, ni comer o beber nada excepto agua 12 horas antes. Si los resultados del análisis son anormales se tiene que realizar un segundo análisis entre una semana y dos meses después. Aquellos individuos que tienen niveles de colesterol normales no tienen que chequearse hasta al cabo de 5 años, a no ser que cambie su estilo de vida, incluyendo ganancia de peso y cambios en la medicación y en la dieta. Los individuos que reciben tratamiento para disminuir el nivel de colesterol deberían ser chequeados cada dos o seis meses. En muchas farmacias se encuentran tests para medir el nivel de colesterol, pero estos productos tan sólo analizan el nivel de colesterol total. Los análisis en los laboratorios son necesarios pues para calcular los niveles de lípidos individuales y de lipoproteínas. Un nuevo test llamado espectroscopio de resonancia magnética nuclear de protones detecta señales de radio emitidos por partículas de LDL, HDL y VLDL (lipoproteínas de muy baja densidad). Puede ser que pronostique con más fiabilidad las cardiopatías que los análisis de sangre.

Estilos de vida que mejoran los niveles de colesterol

Las disminuciones modestas de los niveles de colesterol, ya sean mediante medicamentos o mediante cambios en el estilo de vida, reducen el riesgo de minusvalía y de muerte por cardiopatía. Aunque la mayoría de los estudios que prueban que la disminución del colesterol salva vidas lo hacen utilizando medicamentos, lo más importante para mejorar los niveles de colesterol es cambiar los hábitos de vida. Al igual que los individuos que tienen la presión arterial alta, los individuos con niveles altos de LDL-colesterol no padecen síntomas hasta que sufren cardiopatías peligrosas. Cambiar los hábitos de vida es muy difícil pero una vez conseguido los resultados son más que satisfactorios.

Dieta

Actualmente existe mucha controversia sobre el mejor balance de carbohidratos, grasas y proteínas en la dieta. Las tres dietas más importantes para reducir el colesterol son: La dieta paso 1 y paso 2 recomendada por la Asociación Norteamericana del Corazón (American Heart Assotiation o AHA), la Dieta Mediterránea y las dietas ultrarestrictivas como el Programa Ornish.

Recomendaciones dietéticas de la asociación americana del corazón. La Asociación Americana del Corazón recomienda la dieta paso 1 para cualquier persona sin enfermedades cardiacas ni factores de riesgo para prevenir la enfermedad coronaria. Esta dieta requiere que el aporte total de grasa represente menos del 30% de las calorías, la grasa saturada menos de un 10%, y que la ingesta diaria de colesterol sea menor de 300 mg (simplemente cambiando la leche entera por leche semi o desnatada puede ayudar a conseguir estas metas, y además sin perder el aporte diario de calcio). Además, la dieta de la mayoría de las personas debe contener un 50-60% de carbohidratos complejos, aunque este valor puede ser excesivamente alto para algunas personas. La dieta paso 2 se recomienda para las personas que tengan alguna enfermedad cardiaca o bien que presenten niveles de colesterol por encima de lo normal. Los requerimientos de esta dieta son el 20% de las calorías aportadas por la grasa, grasa saturada menor al 7% y colesterol menor de 200 mg.

Dieta mediterránea. La dieta mediterránea, con su énfasis en los cereales, pescado, aceite de oliva, ajo y un consumo moderado de vino, es rica en fibra y nutrientes cardioprotectores como los ácidos grasos omega-3. La dieta mediterránea contiene altas cantidades de grasa (alrededor del 35 al 45%), sobretodo compuestas por ácidos grasos mono y poliinsaturados. Recomienda el mismo aporte de proteínas que la dieta de la Sociedad Americana del Corazón, aunque en este caso la fuente más importante es el pescado. Los carbohidratos están reducidos, y no sólo recomienda frutas y verduras, sino que también recomienda nueces, legumbres, y guisantes en cantidades mayores que la AHA.

El programa Ornish. El programa Ornish se recomienda para las personas con enfermedades cardiacas severas asociadas con alteraciones del colesterol y que no deseen tomar agentes hipolipemiantes. Es un régimen muy exigente, que excluye todo aceite y todo producto animal, excepto el yogur desnatado, la leche desnatada y la clara de huevo. Limita las grasas saturadas lo máximo posible, reduciéndolas al 10% y aumenta los carbohidratos hasta el 75% de las calorías. Además de seguir una dieta estricta, las personas deben realizar ejercicio como mínimo tres veces por semana durante 90 minutos, así como usar técnicas de relajación, no fumar, y no beber más de 200 ml de alcohol al día.

Diferencias entre las dietas. Algunos expertos creen que las dietas paso 1 y mediterránea son las adecuadas para las personas sin enfermedades coronarias y niveles normales de LDL (inferiores a 160 mg/dl) y para las personas con niveles de LDL bajos (inferiores a 130 mg/dl), con uno o dos factores de riesgo cardiacos, como por ejemplo, niveles bajos de HDL y fumar. Para las personas que tengan niveles de colesterol más elevados, tanto la dieta mediterránea, como la paso 2 y la Ornish pueden ser adecuadas, dependiendo de las circunstancias de cada individuo.

La pregunta principal en las dietas es ¿cuanta grasa debe contener? y ¿de dónde debe proceder?. En general, la mayoría de los pacientes tienen problemas para seguir dietas como la dieta paso 2, que recomienda una aportación por parte de la grasa del 20% de las necesidades calóricas. La dieta Ornish es mucho más estricta. Es esperanzador un estudio que ha demostrado que el reducir el consumo de grasas a 26% es tan efectivo en reducir los niveles de LDL como el limitar el consumo de grasas al 18%, que siempre es mucho más difícil de conseguir. Otro estudio, realizado sólo en mujeres, reportó que las personas que consumían la mayor cantidad de grasas (46% de sus calorías), no tenían un mayor riesgo cardiovascular, en general, que las que consumían la menor cantidad (29%). Sin embargo, las mujeres que comían comidas que contenían ácidos transgrasos, tenían más del doble de riesgo de infarto de miocardio que las personas que seguían dietas sin este componente tan peligroso. De hecho, los expertos insisten cada vez más en que el tipo de grasa es más importante que la cantidad. Las dietas bajas en grasa se han asociado con un riesgo mayor de apoplejía. La dieta mediterránea tiene un gran atractivo que es la cantidad de comidas permitidas, incluyendo al aceite de oliva (rico en aceites monoinsaturados) y al vino. Un estudio reciente reportó que reducía significativamente el riesgo de un segundo infarto de miocardio en aproximadamente 4 años comparándola con una dieta convencional. De gran interés en la dieta mediterránea es, sin embargo, el riesgo de ganancia de peso, y sólo se recomienda a aquellas personas que están razonablemente delgadas.

Aunque todas estas dietas presentan grandes diferencias, tienen algunos consejos en común como son el potenciar el valor de los cereales, verduras y fruta fresca así como recomendar que de comer grasas, sean de tipo mono y poliinsaturadas. Los expertos están de acuerdo en que todo el mundo debería evitar las grasas saturadas (de los productos animales) y los ácidos transgrasos (que se encuentran en varios productos de bollería y comida rápida). Al elegir la fuente de proteínas, se debería escoger la soja y el pescado por encima de la carne. El control del peso y el ejercicio son compañeros esenciales de cualquier programa dietético. Después de iniciar una dieta saludable, generalmente se tarda de tres a seis semanas en notar un descenso de los niveles de colesterol, aunque algunas personas han notado descensos en tan solo 4 semanas. (para información más detallada, ver el Informe de Well-Connected, "Dieta sana para el corazón").

Ejercicio físico

Las personas que llevan un ritmo de vida activo presentan un 40% menos de posibilidades de desarrollar una enfermedad coronaria que las que llevan una vida sedentaria. Los estudios están demostrando que las personas que cambian su dieta para controlar el colesterol y descender el riesgo de enfermedad coronaria tienen éxito tan solo si también siguen un programa regular de ejercicio aeróbico. La práctica regular de ejercicios aeróbicos como el caminar rápido, el jogging, la natación, la bicicleta, el aeróbic, y los deportes de raqueta constituyen la mejor forma para disminuir los niveles de triglicéridos (las grasas dañinas), y a su vez aumentar los de HDL (también llamado colesterol bueno). Una mejora sustancial en nuestros niveles requiere al menos un año de ejercicio regular. Los expertos recomiendan que se empiece con paseos diarios de 30 minutos, lo ideal a continuación sería caminar unas 20/25 millas a la semana. Lo que está claro es que si se quiere aumentar los niveles de HDL, cuanto más deporte practiquemos mejor. Un entrenamiento que ponga a prueba nuestra resistencia también ayuda a reducir los niveles de LDL. Ante una comida rica en grasas, una sesión de aeróbic de aproximadamente 90 minutos o diferentes sesiones prolongadas a lo largo del día pueden disminuir nuestros triglicéridos. A pesar de ello, un estudio ha demostrado que dosificar el ejercicio físico a lo largo del día aumenta la oxidación de LDL--un proceso que hace que el LDL sea perjudicial para el corazón -de forma que es más aconsejable que optemos por un programa regular y consistente. Antes de embarcarnos en un programa estricto de ejercicio físico es aconsejable que consultemos a nuestro medico. Se debería alentar especialmente a los niños a que realicen ejercicio físico cada día. (Para más información véase Well-Connected Informe 29, Ejercicio físico)

Tabaquismo

El consumo de tabaco disminuye los niveles de colesterol HDL y es directamente responsable del 20% de las muertes por enfermedad cardiovascular. La verdad es que no se podría hacer más hincapié en la importancia de eliminar este hábito. (Para más información véase Well-Connected. Informe 29. El tabaco)

Alcohol

Muchos estudios aseguran que el consumo moderado de alcohol aumenta los niveles de HDL y muy posiblemente previene enfermedades cardíacas y derrames cerebrales. Sin embargo, otro estudio ha demostrado que en aquellos pacientes que han sufrido anteriormente ataques al corazón, el consumo de vino no sólo se halla relación con niveles de HDL elevados sino que también con niveles elevados de LDL y triglicéridos. Cualquier persona sometida a medicación debería consultar a su médico acerca de sus posibles interacciones con el alcohol. Es importante observar que incluso un consumo moderado de alcohol aumenta el riesgo del cáncer de mama en las mujeres. Las mujeres embarazadas o susceptibles de su abuso deberían abandonar inmediatamente su consumo.

¿Cuál es el tratamiento para los niveles elevados de colesterol?

La recomendación más habitual a aquellos que quieran mejorar sus niveles de colesterol es llevar un modo de vida saludable y sólo considerar una terapia farmacológica si lo primero no funciona. Algunos expertos son de la opinión de que los fármacos encargados de disminuir los niveles de colesterol deberían ser inherentes a cualquier régimen dietético o de ejercicio físico en aquellas personas con un LDL superior a los 190 mg. En aquellos con enfermedades cardiovasculares o factores de riesgo en enfermedades cardiacas, el uso de fármacos también resultaría esencial incluso en aquellos niveles más bajos de LDL (130 mg o menos). Sin embargo, un estudio reciente asegura que estos fármacos sólo son administrados a menos de la mitad de la población anciana que se considera que se podría beneficiar de los mismos.

Actualmente los expertos recomiendan que los tratamientos farmacoterápicos se limiten a aumentar o disminuir ciertos lípidos específicos según el cuadro lípido del paciente. Existen tres tipos de fármacos orientados hacia la reducción de LDL, las estatinas, las resinas y el probucol. Las estatinas presentan otros efectos beneficiosos a parte del ya expuesto y actualmente son de primera elección en las personas que requieren tratamiento para disminuir los niveles de lípidos. Los otros dos fármacos, los fibratos y la niacina, también disminuyen los triglicéridos y aumentan las HDL. Los pacientes deberían considerar todas estas opciones con su médico. A veces se usan de forma combinada en aquellos pacientes con perfiles graves de colesterol. El médico debería llevar un seguimiento regular del tratamiento a fin de asegurar la efectividad del fármaco y controlar su posible toxicidad. Es importante que la terapia de mediación vaya acompañada de un estilo de vida sano.

Las estatinas son unos inhibidores sintéticos de la HMG CoA reductasa, componente esencial en la fabricación de colesterol. Éstas se han erigido como los fármacos más efectivos para el tratamiento del colesterol alto, especialmente en los pacientes con diabetes, cardiopatía previa o ambas. Entre las estatinas se hallan la Lovastatina (Mevacor), la pravastatina (Pravachol), la simvastatina (Zocor), la fluvastatina (Lescol), la atorvastatina (Lipitor) y la cerivastatina(Baycor). Todas ellas son eficaces y seguras.

Las estatinas son especialmente efectivas a la hora de disminuir los niveles de LDL y también disminuyen los triglicéridos, a la vez que aumentan los niveles de HDL, pero en menor grado que otros fármacos anticolesterol. Las estatinas también aumentan el óxido nítrico, una sustancia importante en la flexibilidad y tono de las paredes de los vasos sanguíneos que permite de esta forma que la sangre fluya más libremente. También pueden tener un papel protector en el deterioro renal de los pacientes con enfermedades renales ligeras.

Las estatinas han demostrado aumentar las tasas de supervivencia global y reducir el número de cardiopatías coronarias, ataques de apoplejía, intervenciones quirúrgicas cardiológicas, ataques al corazón y muertes por enfermedad cardiovascular. Las estatinas también pueden colaborar en la protección frente a un infarto de miocardio futuro en pacientes con colesterol alto y sin evidencias de cardiopatía (no parecen tener ninguna ventaja en los pacientes con cardiopatías y niveles de colesterol bajo, entre 115 y 127). Las estatinas también pueden reducir el riesgo de apoplejia en los pacientes con cardiopatía activa y niveles moderadamente elevados de grasas. De todos modos, sólo se han estudiado las estatinas naturales, y su efecto en pacientes con otros factores de riesgo de apoplejia no se conoce. El uso de estatinas en los niños y adolescentes es seguro, por lo menos en chicos, pero se necesitan más estudios a largo plazo para conocer mejor su perfil de seguridad.

Por lo general las estatinas naturales se administran una vez al día, y se deben tomar por la noche, porque la síntesis del colesterol se lleva a cabo en mayor parte entre la medianoche y las tres de la madrugada. Si se requiere un tratamiento más intenso, entonces se puede administrar una segunda dosis por la mañana. Las estatinas más modernas pueden ser administradas en dos dosis diarias. Las estatinas tienden a ser mejor toleradas que otros fármacos que disminuyen el colesterol pero presentan una serie de efectos secundarios. De entre estos se encuentran malestares gastrointestinales, dolores de cabeza, sarpullidos, dolores musculares, disfunciones sexuales, somnolencia, mareos, nauseas, estreñimientos o inflamaciones hepáticas, que cesan cuando eliminamos la medicación. También se ha advertido en algunos casos neuropatía periférica (cambios o falta de sensaciones en las manos y pies) aunque no está demasiado claro si estos síntomas son causados por el fármaco. Lo que está claro es que se deberían llevar a cabo pruebas de función hepática porque al parecer las estatinas, en dosis elevadas, causan cataratas en los perros, y algunos médicos recomiendan exámenes oculares periódicos. Las inflamaciones musculares son un factor a tener en cuenta para aquellas personas que también toman fibratos (ver más arriba). Las personas con problemas hepáticos, las mujeres embarazadas o aquellas atravesando el periodo de lactancia no deberían tomar estatinas. También se ha demostrado que el zumo de uva incrementa la efectividad de la lovastatina. Un incremento de peso puede reducir significativamente la eficacia de estos fármacos.

El ácido nicotínico o niacina ( Niacor, Nicolar, Slo.Niacin) es la vitamina B3. Cuando se utiliza en dosis elevadas resulta extremadamente efectiva en la reducción de niveles de triglicéridos. La niacina aumenta los niveles de HDL mucho más que cualquier otro fármaco anti-colesterol y además es el fármaco más barato. También disminuye el colesterol LDL y las lipoproteínas. Muchos pacientes no toleran sus efectos secundarios aunque un estudio al respecto mostraba que un 46% de personas tomando niacina acabaron abandonando su consumo. Sus efectos secundarios más frecuentes son el enrojecimiento de la cara y las manos, fiebre, dolores de cabeza, visión borrosa y somnolencia. No obstante, nuestro cuerpo acaba siendo tolerante a esto efectos y acaban debilitándose. La mejor forma de evitarlos es empezar tomando dosis muy bajas durante la comida hasta llegar tomar la dosis prescrita gradualmente. Si se toma una aspirina justo media hora después de la ingestión de niacina se puede llegar a evitar el enrojecimiento. De un 3 a un 5% de las personas que toman niacina desarrollan anomalías hepáticas que desaparecen en el momento que se retira la medicación. La niacina también puede llegar a causar dolores estomacales y aumentar el ácido úrico y los niveles de glucosa en sangre, de manera que las personas con gota o diabetes deberían evitar su consumo. Aquellas personas que padecen de úlcera péptica o tienen una presión sanguínea baja también deberían abstenerse de tomarla. Algunas investigaciones demuestran que dosis pequeñas de ácido nicotínico en combinación con otros fármacos reductores de LDL y de los niveles de triglicéridos tienen efectos secundarios menores que el consumo único de niacina. A pesar de que la niacina es asequible sin prescripción médica es importante tomarla bajo las indicaciones de nuestro médico para mayor seguridad y su completa efectividad Como se trata un fármaco disponible sin previa prescripción médica su solución no se encuentra estandarizada. La niacina, pues, puede ser prescrita en forma de actuación rápida o prolongada. Las formas de actuación rápida son más propensas a producir dolores de cabeza y enrojecimientos mientras que las prolongadas tienen el riesgo de causar toxicidad en el hígado así que muchos médicos han optado por dejar de recomendarla. La combinación de niacina y una estatina (nicostatina) está demostrando una mejoría en los niveles de lípidos con menos efectos secundarios.

Las resinas y los ácidos biliares

Estos fármacos actúan mezclándose con la bilis, una sustancia que produce el hígado utilizando el colesterol como uno de sus componentes principales. Las resinas se mezclan con los ácidos biliares en el tubo digestivo de forma que se excretan por las heces en vez de ser absorbidas por nuestro cuerpo. La consecuencia es que el hígado requiere de mucho más colesterol para continuar fabricando ácidos biliares de forma que los niveles de LDL disminuyen. Se ha observado que si se ingiere en combinación con una dieta adecuada los niveles de LDL disminuyen entre un 15 y un 20%; y si se combinan con la niacina, la disminución de niveles de LDL se hallaría entre un 40 y un 60%. A este tipo de resinas pertenecen la coletiramina ( Questran, Questran Light) y colestipol ( Colestid).. Normalmente se ingieren en forma de polvo, disueltas en líquidoo en forma de barra masticable (Cholybar). Estos fármacos tienen efectos secundarios causando en su mayor parte estreñimiento, acidez gástrica, gases y otros problemas gastrointestinales que son intolerables para algunas personas. También son incompatibles con otros fármacos como la digoxina (Lanoxin), la warfarina, los betabloqueantes y un número de fármacos utilizados para el tratamiento de la hipoglucemia. Estos pueden provocar pérdidas de calcio y osteoporosis. Este tipo de resinas, tomadas durante periodos largos de tiempo pueden provocar deficiencias de vitaminas A, D, E y K, de forma que complementos vitamínicos extra serán requeridos. Un estudio muestra que cuando se ingiere Psyllium disuelto en agua sólo se requiere la mitad de la dosis estándar de colestipol (Metamucil, Fiberall, Perdiem, un complemento de fibra soluble). Además la inflamación y el estreñimiento se reducen con su consumo. Para prevenir la interacción medicamentosa se debería tomar otros fármacos una hora antes o seis horas después de tomar este tipo de resinas. El Colesevelam es un agente más moderno que está demostrando disminuir los niveles de LDL con menores efectos secundarios, como el estreñimiento, que los demás agentes.

Derivados del ácido fíbrico

Los derivados del ácido fíbrico o fibratos, son los fármacos prescritos por lo general cuando es necesario disminuir los niveles de triglicéridos y aumentar el HDL ya que cuando otros fármacos son utilizados con estos propósitos, como la niacina, no resultan efectivos o no son tolerados. Un estudio demostraba que este efecto beneficioso en el HDL ralentiza la progresión de la cardiopatía coronaria después de la cirugía de derivación. Los fibratos también pueden producir disminuciones casi imperceptibles en los niveles de LDL, aunque no tan eficazmente como las estatinas u otros fármacos. El gemfibrozilo es el fibrato estándar mientras que el fenofibrato es un miembro nuevo de este grupo. El gemfibrozilo debe tomarse dos veces al día, treinta minutos antes del desayuno y después de la cena. Aunque también existen presentaciones que pueden tomarse una vez al día (900 mg). Entre sus efectos secundarios se hallan malestares gastrointestinales, dolores musculares, sensibilidad a la luz del sol y sarpullidos. Los fibratos, en particular el clofibrato, son conocidos por causar cálculos biliares, así que aquellas personas con problemas con la vesícula biliar deberían abstenerse de ingerir estos fármacos ya que pueden causar un ritmo cardíaco anormal o afectar negativamente en el hígado o el riñón. Los estudios con animales prueban el crecimiento de tumores como consecuencia de las substancias químicas que contienen los fibratos, aunque los expertos aseguran que los humanos presentamos respuestas distintas. En la mayoría de estudios al respecto, las personas que toman gemfibrozil presentan tasas más elevadas de muerte por otras causas, entre ellas el cáncer, aunque otros estudio no han encontrado una incidencia de cáncer especialmente alta respecto la de pacientes que no toman fibratos. Estos interaccionan con un gran número de fármacos y substancias como las estatinas, el amageno, determinados fármacos orales para la diabetes, algunos antibióticos y el zumo de uva.

Probucol

El probucol disminuye los niveles de colesterol LDL entre un 10 i un 15%. Sin embargo también reduce los niveles de HDL entre un 20 y un 30%. Se utiliza generalmente para el tratamiento de ciertos trastornos genéticos que causan niveles de colesterol elevadas o cuando los fármacos anticolesterol son ineficaces o no pueden utilizarse. Sus efectos secundarios más corrientes son malestares gastrointestinales tales como diarrea, inflamaciones, nauseas y somnolencia.

Tratamiento estrogénico

Las mujeres con factores de riesgo de cardiopatías pueden beneficiarse de la terapia hormonal con estrógenos. La terapia con estrógenos solos ha demostrado reducir el colesterol LDL y aumentar el HDL. También puede ayudar a las mujeres con unos niveles de colesterol altos determinados genéticamente, aunque un estudio observó que este hecho sólo se observaba si las mujeres presentaban partículas LDL hereditarias de pequeño tamaño. De todos modos, los beneficios sólo se observan si la mujer está en tratamiento, y duran poco tras dejarlo. Al cabo de 5 años de dejar el tratamiento, los riesgos son los mismos que si no lo hubiera tomado. Además, la terapia con estrógenos solos aumenta el riesgo de cáncer de mama y de útero, lo que probablemente no lo hace muy recomendable en la mayoría de las mujeres.

Terapia de sustitución hormonal

La terapia de sustitución hormonal contiene estrógenos junto con progesterona y no supone un riesgo elevado de cáncer uterino, aunque si que supone riesgo de cáncer de mama. La pregunta clave es si es capaz de reducir el riesgo de cardopatías, infartos y muerte. De interés especial es el efecto de la terapia en las mujeres con cardiopatías existentes. En el verano de 1998, se publicaron los resultados de el estudio mayor que se ha llevado a cabo sobre la protección que ofrecía la terapia hormonal. Aunque se observó que los niveles de colesterol descendían, no se pudo demostrar una disminución de la tasa de infartos o de muerte por cardiopatías. Actualmente se prefieren las estatinas a la terapia de sustitución hormonal para las mujeres con enfermedades cardiacas previas.

Terapias en vías de experimentación o menos utilizadas

Colestipol. El colestipol es una levadura que ha utilizado tradicionalmente la medicina china, que tradicionalmente ha salido bien parada a la hora de disminuir los niveles de colesterol. Una de las principales acciones de esta levadura es la producción de lovastatina, uno de los medicamentos más importantes de la estatina, y es por esta razón que la FDA cree que debería regularse. Sus efectos secundarios incluyen problemas digestivos leves. Parece ser segura, aunque se necesitan más evidencias. Hay expertos que afirman que cualquier sustancia que tenga efectos tan fuertes en el colesterol es susceptible de causar efectos dañinos y como todos los denominados remedios naturales, no se han desarrollado estándares oficiales para controlar su calidad.

Lifibrol. El lifibrol es un fármaco en proceso de investigación que parece reducir el colesterol total y los niveles de LDL de forma tan efectiva como las estatinas. También reduce los niveles de Lp(a) y previene el coágulo sanguíneo. Su efecto en el HDL y los triglicéridos no están muy claros.

Plasmaféresis. La plasmaféresis es un tratamiento que filtra la circulación i se utiliza básicamente para reducir triglicéridos. Un tratamiento llamado LDL aféresis se utiliza para eliminar específicamente el LDL y es indicado para pacientes con formas graves hereditarias de colesterol alto que no responden a ninguna otra terapia. En un estudio de pacientes con hipercolesterolemia, este tratamiento provocó un nombre significativamente menor de enfermedades cardiovasculares. El proceso dura aproximadamente tres horas. Si no se lleva a cabo de una forma regular sus beneficios sólo durarán dos semanas. Las personas que siguen este tratamiento deben seguir una dieta sana y continuar con la medicación prescrita para controlar el colesterol, aunque no parezca ser demasiado efectiva.

¿Dónde puedo obtener más información sobre el colesterol?

National Cholesterol Education Program Information Center

PO Box 30105

Bethesda, MI) 20824 0105

Tel. 301 251 1222

En internet: http://www.nhlbi.nih.gov

Constituye una excelente fuente de información y además es gratuita. Es especialmente interesante el apartado Step by Step.Eating to lower your high blood cholesterol ( paso a paso. Comer para reducir elevados niveles de colesterol en sangre) que facilita información detallada sobre como seguir una dieta baja en colesterol y incluye menús, listas de alimentos con su correspondiente contenido en grasa y dietas diarias para diferentes niveles calóricos.

Amerian Diabetic Association

216 W.Jackson boulevard

Chicago, Illinois 60606

Tel. 312-899-1140 o 800-366-1655

Fax. 312 899 1979

En internet: http://www,eatright.org/Esta organización ofrece un servicio de llamadas personalizadas (900-255-5267) que nos pone en contacto con un nutricionista licenciado. También facilita los nombres de dietistas licenciados de cualquier parte de Estados Unidos. Su coste es de $1.95 durante el primer minuto y 95 el resto. Esta web es excelente y altamente recomendable. Constituye una fuente fiable de información sobre la nutrición y ofrece la posibilidad de consultar una base de datos de dietistas especializados en diferentes aspectos como trastornos alimenticios o la regulación de peso.

American Heart Association

7272 Greenville Ave.

Dallas, Texas 75231-4596

Tel.213 373 6300 o 800 242 8721

http//www.americanheart.org/

Esta es una fuente elemental de información de los problemas cardíacos. Se trata una organización muy responsable que proporciona todo tipo de material informativo de forma gratuita incluyendo información nutricional útil y los emplazamientos de sus representantes.

Publicaciones recientes

Actualmente se están usando docenas de artículos y extractos con el fin de actualizar los distintos informes de Well-Connected. Los expuestos a continuación constituyen sólo una pequeña muestra que puede resultar de interés de los lectores.

Conquering heart diseases ( superar las enfermedades cardiacas) Harvey B. Simon.M.D.Little, Brown. Bston, 1994. Este libro resulta de gran utilidad para aquellos que se están recuperando o toman medidas preventivas contra los problemas cardíacos.

Do you know your triglicerides? Qué sabes de tus triglicéridos?. Consumer Reports on Health, Noviembre 1998.

Effects of raloxifene on serum lipids and coagulation factors in health postmenopausal women. (Los efectos del raloxifeno en los lípidos séricos y factores de coagulación de la sangre en mujeres sanas en etapa de postmenopausia). Journal of American Medical Association, 5/13/9, vol.279

Myocardial infartion and the use of estrogen and estrogen-progestogen in postmenopausal women. (El infarto de miocardio y el uso de estrógeno y estrógeno-progestágenos en las mujeres en etapa de postmenopausia)

Annals of Internal Medicine, 10/1/97

New targets for cholesterol. (Nuevos métodos reductores del colesterol). Harvard Men's Health Watch. Enero 1998

Prevention of cardiovascular events and death with pravastatin in patients with coronary heart disease and a broad range of initial cholesterol levels. (La prevención de enfermedades cardiovasculares y la muerte de pravastina en pacientes con cardiopatias coronarias y diferentes niveles iniciales de colesterol). The New England Journal of Medicine, 11/5/98, vol. 339

Who should take cholesterol-lowering drugs? ¿Quién debería tomar fármacos anticolesterol? Harvard Health Letter, January 1998.

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